Un descenso, y más a Segunda
División B, para un Cádiz profesionalizado que sabe lo duro y lo casi
imposible que es salir de ese infierno de patatales y patadas –nueve años-,
es una tragedia. Pero no sólo por lo deportivo. También en lo económico y en
lo social. Y es que este equipo ya no es el mismo que hace años descendía al
pozo. Este equipo tiene ahora una estructura importante, muchas personas
trabajando alrededor del club que pueden tener un futuro incierto, un
estadio casi remodelado totalmente con dinero público para jugar en Primera,
y por supuesto, una masa social rejuvenecida y mucho mayor que entonces.
Pero este club casi centenario,
por culpa de una plantilla sobrevalorada y ¿contrastada?, casi sin
gaditanos, y que este lunes ya se coge vacaciones -¿merecidas?-, es ya de
Segunda B de nuevo, cinco años después, y tras pasar hace dos temporadas por
el efímero sueño de Primera… Sí, no hay más culpables. Son los jugadores los
que han bajado a este equipo. Y no por no lograr la victoria en el campo del
Hércules, sino por todo la mala temporada, a la que se sumó el kafkiano
capítulo de la presunta venta del club al fugitivo personaje de Baldasano
–que amen a su gaditanismo, estará desconsolado, sí sí-, y los hasta cuatro
entrenadores en el banquillo. El último, Julián Rubio, no ha podido
enderezar el rumbo en picado que tomaba el equipo en la recta final de la
temporada, cuando todos pensaban ya en la planificación de la siguiente.
Increíble.
Como increíble y cruel es que
con más de cinco minutos de descuento, el árbitro te regale un penalti
dudoso, a favor, en el 95…, el momento del apelar a eso de los milagros... Y
Paz, uno de los héroes del ascenso de Segunda B a Segunda, y de Segunda a
Primera, sin acobardarse, asumiendo la responsabilidad, fallará el
lanzamiento, un gol que hubiera significado una salvación in extremis, ni
mucho menos para celebrarlo, pero sí como toque de atención… pero no, el
balón fue al palo, y la última gota de esperanza de toda una afición, al
pozo, de Segunda B.
En cualquier caso, fue injusto
no ganar el partido del domingo. Eso sí, el Hércules, pese a no jugarse
nada, algunos piensan que tenía entre manos algún maletín. Pero eso no es
excusa. El Cádiz debía ganar, lograr los tres puntos sin atender al resto de
los resultados de la jornada. Y empezó adelantándose en el marcador -Gustavo
López-, y llevando cierta tranquilidad a los seguidores –pesimistas en
general-. Pero los alicantinos empataron, y en la segunda parte, pese a
algunas ocasiones, los hombres de Rubio no fueron capaces de volver a
marcar, mientras los resultados de otros partidos ponían cada vez más
nerviosos a los más de 1.500 aficionados desplazados hasta el Rico Pérez
–casi 20 autobuses-, que animaron como nunca, como siempre… pero el final
tuvieron que vivir uno de los viajes de vuelta más tristes.
Sí, esto del fútbol es sólo un
deporte, un juego… pero no, es mucho más, el Cádiz CF es mucho más, a parte
de sentimientos, que es obvio, por muchas lágrimas que corran ahora, no ha
tenido gran parte de la plantilla cadista. Habrá que ver quiénes de los que
han certificado este fracaso se quedan la temporada que viene jugando en
Segunda B. Y quiénes asumen su culpa y rebajan sus importantes contratos. Si
hay prima por ascender ¿no hay todo lo contrario por descender?
DIARIO Bahía de Cádiz
EL XEREZ
CONFIRMA SU PERMANENCIA
Y mientras Cádiz lloraba la
tragedia, en Jerez se celebraba que el equipo azulino confirmaba su
salvación en Segunda, después de una buena recta final de campeonato, que ha
sacado al Xerez de donde estaba hace unos meses, hundido como último
clasificado.
Unos 18.000 espectadores se
acercaron hasta Chapín –a los abonados se les regalaba entradas- para vivir
una emocionante tarde que además de la permanencia, acabó confirmando al
isleño Jordi como ‘pichici’ de la categoría de Plata, con 20 goles. Él fue
quien marcaba el 1-0 al Elche en el minuto 59.
Lo triste anécdota del choque,
las risas de la alcaldesa socialista de Jerez, Pilar Sánchez, cuando un
periodista de la Ser le preguntaba sobre el descenso del equipo de la
capital. Dando ejemplo de Bahía, de hermandad.
BAHÍA SUR, DE
FIESTA
Si en la campaña 2008/2009 no se
vivirá el derbi de la Bahía Cádiz-Xerez, sí habrá otros dos, el
Cádiz-Portuense y el Cádiz-San Fernando... Y es que el equipo isleño remató
el domingo su gran temporada regular logrando el ascenso a Segunda B, y con
goleada.
Más de 6.000 personas acudieron
al municipal de Bahía Sur donde mientras se lamentaba –la mayoría- el
descenso del club capitalino, se cantaban los tres goles que el equipo de
Antonio Iriondo le marcaba al Amurrio. En la ida el marcador no se movió, y
en la vuelta, el contundente 3-0 aúpa a los azulinos a una división más
conforme a una ciudad de 100.000 habitantes.
Lo que es de desear es que la
importante masa social que ha acudido estos partidos cruciales a apoyar al
equipo se acuerde también de seguir animando la temporada que viene. Y que
ahora, los jugadores puedan cobrar todo lo que se les debe.
Felicidades San Fernando,
felicidades Xerez, y Cádiz, a levantarse. Va a ser duro, pero hay que
levantarse.