Número 5.621 – Año XXIII 10 de octubre de 2026

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‘Assilah, sana’: las heridas de la Guerra Civil también cruzaron el Estrecho

Las huellas de la guerra llegan hasta los descendientes de quienes la vivieron en esta novela de Fermín Aparicio e Idriss Issaoui, para aquellos que alguna vez se han sentido de ninguna parte. Editada por Diwan Mayrit, conecta España y Marruecos mediante una historia de exilio, identidad y reencuentro con las raíces.

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La participación de soldados marroquíes en la Guerra Civil española, un capítulo de la memoria histórica que ha permanecido silenciado durante décadas, atraviesa ‘Assilah, sana’, la nueva novela de Fermín Aparicio junto a Idriss Issaoui. 

La obra editada por Diwan Mayrit (que se presenta estos días en Assilah, el martes 13 de octubre, y en Tánger el jueves 15) cruza las dos orillas del Estrecho a través de una historia familiar que conecta la guerra, el exilio y la búsqueda de un lugar propio en el mundo.

La trama arranca en 1936, cuando Salah El-Haddad, un joven pescador de la ciudad marroquí de Assilah, se alista en el ejército sublevado de Franco con la esperanza de reunir dinero para comprarse una barca. La experiencia de la guerra (saqueos, violaciones, paseíllos, niños degollados, hombres a los que se les saltan las tripas y mujeres a las que se arrastra por los cabellos), lo lleva a desertar y refugiarse en la Sierra de Gata, donde forma una familia. Nunca volverá a ver el mar de su infancia.

Décadas después, su bisnieto, Salah Pérez Ruiz, crece entre la montaña extremeña y Alcalá de Henares, con una identidad dividida y dificultades para encontrar su sitio. La muerte de su abuela y la pérdida de su mundo familiar lo empujan a viajar a Assilah, siguiendo el encargo de sus antepasados. Allí, el reencuentro con sus raíces se convierte también en un viaje hacia sí mismo.

La novela, de “narrativa sensorial”, recorre así tres generaciones y combina memoria histórica, tradición oral y elementos de realismo mágico, con las leyendas, la música andalusí y las costumbres marroquíes “parte esencial de la trama”. 

De este modo, Assilah no es solo el escenario del relato: representa el lugar donde las heridas del pasado pueden empezar a sanar y donde la identidad deja de ser una frontera. “El multiperspectivismo y la riqueza documental convierten la obra en una inmersión cultural única”, se incide.

DOS AUTORES, DOS ORILLAS

Fermín Aparicio e Idriss Issaoui construyen la novela desde dos perspectivas culturales, según la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz. Aparicio aporta su mirada literaria y su conocimiento de la realidad española, mientras que Issaoui contribuye desde su origen marroquí al retrato de las tradiciones y el paisaje de Assilah.

Además, en un momento de polarización también cultural, ‘Assilah, sana’ propone una mirada humana sobre Marruecos, alejada de los tópicos turísticos, y aborda cuestiones como el mestizaje, la convivencia entre culturas y religiones y la transmisión de la memoria familiar. Una historia sobre las consecuencias de la guerra que no terminan cuando “llega” la paz, y sobre la memoria que no se hereda con los genes sino con los cuentos y pueden ayudar a comprender quiénes somos.

“Es una novela que huele a tomillo y a sal, que se escucha con el ritmo de la música andalusí, y que está escrita para todos los que alguna vez se han sentido de ninguna parte y han emprendido un viaje para descubrir que, en realidad, siempre estuvieron en camino de regreso a casa”, sostienen desde la editorial.
 

La participación de soldados marroquíes en la Guerra Civil española, un capítulo de la memoria histórica que ha permanecido silenciado durante décadas, atraviesa ‘Assilah, sana’, la nueva novela de Fermín Aparicio junto a Idriss Issaoui. 

La obra editada por Diwan Mayrit (que se presenta estos días en Assilah, el martes 13 de octubre, y en Tánger el jueves 15) cruza las dos orillas del Estrecho a través de una historia familiar que conecta la guerra, el exilio y la búsqueda de un lugar propio en el mundo.

La trama arranca en 1936, cuando Salah El-Haddad, un joven pescador de la ciudad marroquí de Assilah, se alista en el ejército sublevado de Franco con la esperanza de reunir dinero para comprarse una barca. La experiencia de la guerra (saqueos, violaciones, paseíllos, niños degollados, hombres a los que se les saltan las tripas y mujeres a las que se arrastra por los cabellos), lo lleva a desertar y refugiarse en la Sierra de Gata, donde forma una familia. Nunca volverá a ver el mar de su infancia.

Décadas después, su bisnieto, Salah Pérez Ruiz, crece entre la montaña extremeña y Alcalá de Henares, con una identidad dividida y dificultades para encontrar su sitio. La muerte de su abuela y la pérdida de su mundo familiar lo empujan a viajar a Assilah, siguiendo el encargo de sus antepasados. Allí, el reencuentro con sus raíces se convierte también en un viaje hacia sí mismo.

La novela, de “narrativa sensorial”, recorre así tres generaciones y combina memoria histórica, tradición oral y elementos de realismo mágico, con las leyendas, la música andalusí y las costumbres marroquíes “parte esencial de la trama”. 

De este modo, Assilah no es solo el escenario del relato: representa el lugar donde las heridas del pasado pueden empezar a sanar y donde la identidad deja de ser una frontera. “El multiperspectivismo y la riqueza documental convierten la obra en una inmersión cultural única”, se incide.

DOS AUTORES, DOS ORILLAS

Fermín Aparicio e Idriss Issaoui construyen la novela desde dos perspectivas culturales, según la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz. Aparicio aporta su mirada literaria y su conocimiento de la realidad española, mientras que Issaoui contribuye desde su origen marroquí al retrato de las tradiciones y el paisaje de Assilah.

Además, en un momento de polarización también cultural, ‘Assilah, sana’ propone una mirada humana sobre Marruecos, alejada de los tópicos turísticos, y aborda cuestiones como el mestizaje, la convivencia entre culturas y religiones y la transmisión de la memoria familiar. Una historia sobre las consecuencias de la guerra que no terminan cuando “llega” la paz, y sobre la memoria que no se hereda con los genes sino con los cuentos y pueden ayudar a comprender quiénes somos.

“Es una novela que huele a tomillo y a sal, que se escucha con el ritmo de la música andalusí, y que está escrita para todos los que alguna vez se han sentido de ninguna parte y han emprendido un viaje para descubrir que, en realidad, siempre estuvieron en camino de regreso a casa”, sostienen desde la editorial.
 

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