Número 5.622 – Año XXIII 12 de octubre de 2026

Cádiz CF

Cruel derrota frustrante que no invalida la progresión

Un pasito palante, un pasito patrás, aunque inmerecido y doloroso para la moral de la plantilla, y de la afición, que empezaba a ilusionarse. El Cádiz cae 0-1 en casa ante el Sporting con un gol en el 87, en un partido competido e igualado en el que fue algo más ambicioso.

Bahía Flash |
  • Aïmen se desespera tras una acción de peligro -
lectura flash
Añádenos en Google

CRÓNICA JORNADA 9. Con el alegrón en el cuerpo por la goleada de la semana pasada y todavía más por un partidazo que el cadismo no disfrutaba en el JP Financial Estadio (el Nuevo Mirandilla) desde hace años, los de Celades volvían a pisar su casa en la noche del domingo para tratar de confirmar la esperanzadora progresión de las últimas jornadas. Delante, un Sporting de Gijón siempre respetable.

“Esta semana hemos estado muy contentos, pero hay que seguir. Debemos seguir mejorando después de una victoria que no nos puede confundir”, señalaba el técnico catalán en la previa, bajando el balón a tierra; recalcando, eso sí, que “hay un margen grande aún”.

Y en el once titular, una única variación inesperada con respecto al choque del Leganés: la entrada de Aïmen Moueffek en detrimento de Doué, que hasta hoy parecía fijo en este Cádiz; con David Gil, en portería; Juan Díaz, Arribas, Javi Castro y Manu Fernández, en defensa; el franco-marroquí, Jandro Orellana y Zárate, en el centro del campo; Ibon Sánchez y Antoñito Cordero, en los extremos; y arriba, el incombustible ucraniano, Vladys.

Con la grada entregada, cerca de 16.000 (junto a más de 200 asturianos) empezaba a rodar la pelota, que de partida estaba en los pies del rival. El Cádiz, quizá sobrepasado por el ambiente, intentaba pausar revoluciones, tranquilizarse, y buscar su sitio en el campo. 

Empezó a encontrarse pasado el minuto 10, cosechando además Sergio Arribas una ocasión semi-peligrosa, mientras Brigadas Amarillas entonaba el himno de Blas Infante y exhibía una oportuna pancarta sumándose de forma anticipada y de aquella manera al 12 de octubre, fiesta nacional: “nada que celebrar”. Política y fútbol, de la mano. Al otro lado, el que ponía en aprietos al meta cadista era Enol.

Con el Sporting diluyéndose y los amarillos apretando, rondando el minuto 30 Ibon desperdiciaba una buena ocasión para poner a los suyos por delante en el marcador; y en la siguiente acción Antoñito probaba de lejos y también tenía cerca el primero. De la misma manera, en el 36, una mano providencial de David Gil frustraba el 0-1… en una acción en fuera de juego.

Y sin un minuto de tiempo extra y cuando los locales sacaban un saque de córner, el árbitro decretaba el descanso, al que se llevaba con el resultado gafas en un encuentro disputado y equilibrado, con cierta espesura e incomodidad ofensiva, pero entretenido.

  • Vladys de nuevo titular en la delantera
  • -
SEGUNDA PARTE DE EMPATE, PERO…

La segunda mitad comenzó con la misma dinámica de la primera: igualdad, alternativas en el juego y peligro relativo. Con los de Celades más incisivos y persistentes, pero sin hallar el cómo hacer daño real. 

En el minuto 64 Doué entraba por Moueffek, y nada más reanudarse el juego, Cordero, bien asistido por Vladys, se topaba con Yáñez. Ya superado el 70 se incorporaban Borja Vázquez y García Pascual por Ibon y el delantero ucraniano.

Los gaditanos llevaban la iniciativa y mostraban más ambición, aunque no faltaron los momentos de agobio en defensa, sobre todo entrados ya en los últimos diez minutos. Se incorporaban como teóricos refrescos Efe y Damián reemplazando a Antoñito y Jandro. Y en el 87 llegaba el mazazo imprevisto: gol de Matabuena, entre rebotes y aprovechando esos instantes de desconexión del Cádiz.

Había que ir a la desesperada a por el empate con tres minutos de descuento por delante. Pero los asturianos lograron que ya no se jugara nada y a nada. Y la dolorosa derrota injusta por la mínima se hizo inamovible. El estadio, con ese silencio sorprendido, reconocía que intentarlo, se había intentado, y que este Cádiz no es menos que el Sporting de Gijón. Sin embargo, cero puntos al casillero y se sigue instalado en la cola de la clasificación de Segunda.

Ya en sala de prensa, Albert Celades remarcaba que “estamos contrariados por la derrota, hemos merecido más, creo que hemos sido un poco mejores. Claro que hemos querido ir a por el partido con los cambios, no eran para aguantar”. De lo que no duda el míster es que “el equipo sigue creciendo y se está asentando. Hoy nos ha faltado finura en el último pase. Pero somos mucho mejor que hace un mes”. 

Toca seguir confiando en que jugando a querer jugar, tienen que llegar buenos resultados, como frente al Leganés. Y es que, a diferencia de lo ocurrido en las últimas campañas nefastas y en algunos tramos del inicio de esta Liga, cuando todavía debían encajar las muchas nuevas piezas en la propuesta de un entrenador recién llegado, este Cádiz ya no es sistemáticamente inferior a sus rivales. Aunque no gane.DIARIO Bahía de Cádiz

CRÓNICA JORNADA 9. Con el alegrón en el cuerpo por la goleada de la semana pasada y todavía más por un partidazo que el cadismo no disfrutaba en el JP Financial Estadio (el Nuevo Mirandilla) desde hace años, los de Celades volvían a pisar su casa en la noche del domingo para tratar de confirmar la esperanzadora progresión de las últimas jornadas. Delante, un Sporting de Gijón siempre respetable.

“Esta semana hemos estado muy contentos, pero hay que seguir. Debemos seguir mejorando después de una victoria que no nos puede confundir”, señalaba el técnico catalán en la previa, bajando el balón a tierra; recalcando, eso sí, que “hay un margen grande aún”.

Y en el once titular, una única variación inesperada con respecto al choque del Leganés: la entrada de Aïmen Moueffek en detrimento de Doué, que hasta hoy parecía fijo en este Cádiz; con David Gil, en portería; Juan Díaz, Arribas, Javi Castro y Manu Fernández, en defensa; el franco-marroquí, Jandro Orellana y Zárate, en el centro del campo; Ibon Sánchez y Antoñito Cordero, en los extremos; y arriba, el incombustible ucraniano, Vladys.

Con la grada entregada, cerca de 16.000 (junto a más de 200 asturianos) empezaba a rodar la pelota, que de partida estaba en los pies del rival. El Cádiz, quizá sobrepasado por el ambiente, intentaba pausar revoluciones, tranquilizarse, y buscar su sitio en el campo. 

Empezó a encontrarse pasado el minuto 10, cosechando además Sergio Arribas una ocasión semi-peligrosa, mientras Brigadas Amarillas entonaba el himno de Blas Infante y exhibía una oportuna pancarta sumándose de forma anticipada y de aquella manera al 12 de octubre, fiesta nacional: “nada que celebrar”. Política y fútbol, de la mano. Al otro lado, el que ponía en aprietos al meta cadista era Enol.

Con el Sporting diluyéndose y los amarillos apretando, rondando el minuto 30 Ibon desperdiciaba una buena ocasión para poner a los suyos por delante en el marcador; y en la siguiente acción Antoñito probaba de lejos y también tenía cerca el primero. De la misma manera, en el 36, una mano providencial de David Gil frustraba el 0-1… en una acción en fuera de juego.

Y sin un minuto de tiempo extra y cuando los locales sacaban un saque de córner, el árbitro decretaba el descanso, al que se llevaba con el resultado gafas en un encuentro disputado y equilibrado, con cierta espesura e incomodidad ofensiva, pero entretenido.

  • Vladys de nuevo titular en la delantera
  • -
SEGUNDA PARTE DE EMPATE, PERO…

La segunda mitad comenzó con la misma dinámica de la primera: igualdad, alternativas en el juego y peligro relativo. Con los de Celades más incisivos y persistentes, pero sin hallar el cómo hacer daño real. 

En el minuto 64 Doué entraba por Moueffek, y nada más reanudarse el juego, Cordero, bien asistido por Vladys, se topaba con Yáñez. Ya superado el 70 se incorporaban Borja Vázquez y García Pascual por Ibon y el delantero ucraniano.

Los gaditanos llevaban la iniciativa y mostraban más ambición, aunque no faltaron los momentos de agobio en defensa, sobre todo entrados ya en los últimos diez minutos. Se incorporaban como teóricos refrescos Efe y Damián reemplazando a Antoñito y Jandro. Y en el 87 llegaba el mazazo imprevisto: gol de Matabuena, entre rebotes y aprovechando esos instantes de desconexión del Cádiz.

Había que ir a la desesperada a por el empate con tres minutos de descuento por delante. Pero los asturianos lograron que ya no se jugara nada y a nada. Y la dolorosa derrota injusta por la mínima se hizo inamovible. El estadio, con ese silencio sorprendido, reconocía que intentarlo, se había intentado, y que este Cádiz no es menos que el Sporting de Gijón. Sin embargo, cero puntos al casillero y se sigue instalado en la cola de la clasificación de Segunda.

Ya en sala de prensa, Albert Celades remarcaba que “estamos contrariados por la derrota, hemos merecido más, creo que hemos sido un poco mejores. Claro que hemos querido ir a por el partido con los cambios, no eran para aguantar”. De lo que no duda el míster es que “el equipo sigue creciendo y se está asentando. Hoy nos ha faltado finura en el último pase. Pero somos mucho mejor que hace un mes”. 

Toca seguir confiando en que jugando a querer jugar, tienen que llegar buenos resultados, como frente al Leganés. Y es que, a diferencia de lo ocurrido en las últimas campañas nefastas y en algunos tramos del inicio de esta Liga, cuando todavía debían encajar las muchas nuevas piezas en la propuesta de un entrenador recién llegado, este Cádiz ya no es sistemáticamente inferior a sus rivales. Aunque no gane.DIARIO Bahía de Cádiz

COMENTARIOS 0