El ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, tras tomarse su tiempo, avanzaba el pasado junio el inicio del trámite para rebautizar el puente Carranza, que une Cádiz y Puerto Real, aplicando las leyes de memoria. Han pasado tres meses de ese anuncio, y desde Sumar (no desde el ministerio), se asegura que desde ya el nombre de veterano puente es oficialmente Rafael Alberti,
“Con la instalación de la nueva señalización se completa el último paso del expediente y la infraestructura deja atrás para siempre la denominación de José León de Carranza, alcalde franquista durante 21 años y con una participación activa en el golpe de Estado de 1936”, se recalca en el comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz.
Se cierra así el procedimiento del ministerio encabezado por Óscar Puente, que en junio dio audiencia a los ayuntamientos implicados y a la familia Carranza, “que no respondió al requerimiento de participación”.
Un cambio de Carranza a Alberti que no es caprichoso: responde a la aplicación de la Ley de Memoria Democrática, que obliga a retirar las denominaciones y reconocimientos públicos que supongan exaltación de personas vinculadas al golpe de Estado, la Guerra Civil o la dictadura franquista.
Con este paso, “uno de los accesos clave a la capital gaditana se convierte en un espacio de reconocimiento a una de las grandes voces de la cultura española del siglo XX”, destacan desde Sumar, que incluso recogió firmas para promover este rebautizo, y ya llegó a avanzar a lo largo de 2025 que existía “un consenso total” con el ministerio.
“ESTE LOGRO NO HA CAÍDO DEL CIELO”
A colación, la diputada por la provincia de Sumar en el Congreso, Esther Gil de Reboleño, celebra que “Cádiz salda una deuda con Rafael Alberti y con la democracia. Durante más de cincuenta años, una de las puertas de entrada a nuestra ciudad ha llevado el nombre de quien participó en el golpe de Estado y nos hundió en décadas de represión. Desde hoy, cada persona que cruce la Bahía lo hará por el puente de Alberti: el poeta de la libertad”.
Con todo, Gil de Reboleño repasa que “este logro no ha caído del cielo”. La iniciativa arrancó en mayo de 2025, cuando su coalición de izquierdas solicitó por escrito al ministerio de Transportes este cambio de denominación; por aquel entonces se barajaron otras propuestas de nombre como Elcano, de los Astilleros o de la lucha obrera, no solo Alberti, que era la defendida por Sumar.
A partir de ahí, la propia Sumar recogió 4.000 firmas ciudadanas apoyando ese nombre de Rafael Alberti, el respaldo de los ayuntamientos de Puerto Real y El Puerto de Santa María y de la Diputación, y una proposición no de ley registrada en el Congreso.
“Ha habido silencios, retrasos y presiones para que esto no cambiara. Pero la ley está para cumplirse y hoy, por fin, se cumple. Esta es una victoria de la memoria democrática, pero sobre todo es una victoria de la gente de Cádiz, que firmó, que insistió y que no se rindió. Alberti dijo que se fue con el puño cerrado y volvió con la mano abierta. Hoy Cádiz le tiende la suya”, sentencia esta diputada gaditana y una de las vicepresidentas del Congreso.
UN PUENTE CON HISTORIA… FRANQUISTA
Este puente se inauguró en 1969 con el nombre del alcalde fallecido unos meses antes de la puesta en servicio, y hasta la inauguración en 2015 del puente de la Constitución de 1812 (el segundo puente sobre la Bahía), ha sido (y es) uno de los accesos más importantes a la ciudad de Cádiz.
Tiene 1.400 metros de longitud. Y desde hace años, numerosos colectivos (y los ayuntamientos vecinos de la capital y de Puerto Real) demandan que se habilite en el mismo un carril bici, que nunca llega.
Pero ¿quién fue José León de Carranza, más allá del “impulsor” de este puente?: ostentó cargos como el de alcalde de Cádiz impuesto (entre 1948 y 1969), procurador de las Cortes franquistas, o vicepresidente local de Renovación Española, con claras implicaciones políticas en los movimientos previos al golpe de Estado, y además “su empresa colaboró con el Tercer Reich en 1936”, según exponían meses atrás desde Izquierda Unida.
E hijo de Ramón de Carranza, otro alcalde vinculado con la sanguinaria dictadura y que dio nombre al estadio municipal hasta 2021, cuando pasó a denominarse Nuevo Mirandilla (aunque el Gobierno local del PP sigue sin instalar la rotulación oficial en la fachada).
El ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, tras tomarse su tiempo, avanzaba el pasado junio el inicio del trámite para rebautizar el puente Carranza, que une Cádiz y Puerto Real, aplicando las leyes de memoria. Han pasado tres meses de ese anuncio, y desde Sumar (no desde el ministerio), se asegura que desde ya el nombre de veterano puente es oficialmente Rafael Alberti,
“Con la instalación de la nueva señalización se completa el último paso del expediente y la infraestructura deja atrás para siempre la denominación de José León de Carranza, alcalde franquista durante 21 años y con una participación activa en el golpe de Estado de 1936”, se recalca en el comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz.
Se cierra así el procedimiento del ministerio encabezado por Óscar Puente, que en junio dio audiencia a los ayuntamientos implicados y a la familia Carranza, “que no respondió al requerimiento de participación”.
Un cambio de Carranza a Alberti que no es caprichoso: responde a la aplicación de la Ley de Memoria Democrática, que obliga a retirar las denominaciones y reconocimientos públicos que supongan exaltación de personas vinculadas al golpe de Estado, la Guerra Civil o la dictadura franquista.
Con este paso, “uno de los accesos clave a la capital gaditana se convierte en un espacio de reconocimiento a una de las grandes voces de la cultura española del siglo XX”, destacan desde Sumar, que incluso recogió firmas para promover este rebautizo, y ya llegó a avanzar a lo largo de 2025 que existía “un consenso total” con el ministerio.
“ESTE LOGRO NO HA CAÍDO DEL CIELO”
A colación, la diputada por la provincia de Sumar en el Congreso, Esther Gil de Reboleño, celebra que “Cádiz salda una deuda con Rafael Alberti y con la democracia. Durante más de cincuenta años, una de las puertas de entrada a nuestra ciudad ha llevado el nombre de quien participó en el golpe de Estado y nos hundió en décadas de represión. Desde hoy, cada persona que cruce la Bahía lo hará por el puente de Alberti: el poeta de la libertad”.
Con todo, Gil de Reboleño repasa que “este logro no ha caído del cielo”. La iniciativa arrancó en mayo de 2025, cuando su coalición de izquierdas solicitó por escrito al ministerio de Transportes este cambio de denominación; por aquel entonces se barajaron otras propuestas de nombre como Elcano, de los Astilleros o de la lucha obrera, no solo Alberti, que era la defendida por Sumar.
A partir de ahí, la propia Sumar recogió 4.000 firmas ciudadanas apoyando ese nombre de Rafael Alberti, el respaldo de los ayuntamientos de Puerto Real y El Puerto de Santa María y de la Diputación, y una proposición no de ley registrada en el Congreso.
“Ha habido silencios, retrasos y presiones para que esto no cambiara. Pero la ley está para cumplirse y hoy, por fin, se cumple. Esta es una victoria de la memoria democrática, pero sobre todo es una victoria de la gente de Cádiz, que firmó, que insistió y que no se rindió. Alberti dijo que se fue con el puño cerrado y volvió con la mano abierta. Hoy Cádiz le tiende la suya”, sentencia esta diputada gaditana y una de las vicepresidentas del Congreso.
UN PUENTE CON HISTORIA… FRANQUISTA
Este puente se inauguró en 1969 con el nombre del alcalde fallecido unos meses antes de la puesta en servicio, y hasta la inauguración en 2015 del puente de la Constitución de 1812 (el segundo puente sobre la Bahía), ha sido (y es) uno de los accesos más importantes a la ciudad de Cádiz.
Tiene 1.400 metros de longitud. Y desde hace años, numerosos colectivos (y los ayuntamientos vecinos de la capital y de Puerto Real) demandan que se habilite en el mismo un carril bici, que nunca llega.
Pero ¿quién fue José León de Carranza, más allá del “impulsor” de este puente?: ostentó cargos como el de alcalde de Cádiz impuesto (entre 1948 y 1969), procurador de las Cortes franquistas, o vicepresidente local de Renovación Española, con claras implicaciones políticas en los movimientos previos al golpe de Estado, y además “su empresa colaboró con el Tercer Reich en 1936”, según exponían meses atrás desde Izquierda Unida.
E hijo de Ramón de Carranza, otro alcalde vinculado con la sanguinaria dictadura y que dio nombre al estadio municipal hasta 2021, cuando pasó a denominarse Nuevo Mirandilla (aunque el Gobierno local del PP sigue sin instalar la rotulación oficial en la fachada).
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