Número 5.629 – Año XXIII 21 de octubre de 2026

Cádiz

Cádiz Laica se opone al nombre de Virgen del Rosario para el futuro nuevo hospital: “recuerda a la dictadura religiosa del franquismo”

Vox ha lanzado esta propuesta subrayando “la profunda devoción que los gaditanos profesan a su patrona”. Frente a esta imposición de quienes “parecen añorar” tiempos pasados, la entidad laicista tacha de “incongruencia” vincular la ciencia y la medicina a “imágenes o entes propios de devociones particulares”.

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  • Solar de CASA donde se proyecta el nuevo hospital -
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“Cádiz merece un hospital que, además de cuidar de la salud de sus ciudadanos, lleve con orgullo el nombre de su patrona”. Es la conclusión a la que llega la extrema derecha en Cádiz, reclamando públicamente que el nuevo hospital de la capital gaditana, prometido desde hace décadas (actualmente está en licitación la redacción del mega proyecto), lleve el nombre de Hospital Universitario Virgen del Rosario, “como reconocimiento a la profunda devoción que los gaditanos profesan”, según Vox, a esta imagen religiosa.

Frente a ello, Cádiz Laica ya ha manifestado su “más enérgico rechazo” a la ocurrencia de este partido sin representación en el Ayuntamiento; el mismo que meses atrás (en plena negociación del gobierno andaluz de Moreno Bonilla y la ultraderecha) pedía que el nuevo teatro de verano del Parque Genovés se siguiera llamando Teatro Pemán, y de la noche a la mañana, el alcalde del PP, Bruno García, pasó a defender la denominación franquista, pese al incumplimiento de las leyes de memoria histórica.

En la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, la organización laicista sostiene que este tipo de iniciativas “representan una inadmisible pretensión de someter el ámbito de la ciencia y la medicina pública a criterios religiosos”. 

“Imponer la figura de imágenes o entes propios de devociones particulares en un centro científico y de salud pública supone una evidente incongruencia: los avances médicos y la atención sanitaria se basan en la evidencia, el conocimiento científico y la universalidad, no en creencias ni figuras del ámbito mitológico o dogmático”, se razona.

“ESTA IMPOSICIÓN VULNERA LA ACONFESIONALIDAD DEL ESTADO”

Asimismo, Cádiz Laica señala que este tipo de propuestas reaccionarias “viven de espaldas a la realidad sociológica actual”. De acuerdo con los datos reflejados en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los católicos practicantes en el Estado español constituyen un 15,6% de la ciudadanía: “intentar proyectar una identidad confesional sobre una infraestructura que financiará y utilizará el 100% de la población supone ignorar la diversidad de convicciones de una sociedad crecientemente secularizada y plural”.

Un centro hospitalario público, se insiste desde esta delegación territorial de Europa Laica, es un servicio esencial universal que “debe atender y acoger a toda la ciudadanía en condiciones de estricta neutralidad”. 

Por ello mismo, “imponer una denominación de carácter religioso en una infraestructura sanitaria representa un ejercicio de exclusión e imposición confesional que vulnera la aconfesionalidad del Estado y los principios democráticos de convivencia. Recuerda a la dictadura religiosa del franquismo, que parece añora el partido proponente”.

En definitiva, Cádiz Laica insta a los grupos políticos e instituciones a desestimar esta propuesta ultraderechista, exigiendo que las denominaciones de los equipamientos públicos “respondan a criterios cívicos, sociales, científicos o de consenso general”, garantizando “el respeto al principio de laicidad y a la neutralidad institucional de los servicios públicos”.

APOSTANDO POR PERSONALIDADES MÉDICAS GADITANAS “REALES”

Y además, aprovecha para proponer a distintas personalidades médicas gaditanas “reales” que “han evidenciado suficientes méritos para ser recordadas” dando nombre al futuro hospital de Cádiz, que reemplazará no se sabe cuándo, al actual Puerta del Mar.

Entre esos nombres están Antonia Monreal, “la primera mujer universitaria y la primera médica de toda Andalucía, tras licenciarse en la Facultad de Medicina de Cádiz a finales del siglo XIX”; y José Benjumeda y Gens, “eminente médico, catedrático y una de las almas máter de la transformación de la academia de medicina en la ciudad.

O bien: Ramón Ventín y Conde, “médico pediatra de inmenso talento clínico y gran bagaje cultural que también presidió el Ateneo de Cádiz”; y Manuel de la Pinta Leal, quien “además de ejercer la medicina, fue alcalde durante la Segunda República antes de su trágico fusilamiento al inicio de la Guerra Civil”.

“Cádiz merece un hospital que, además de cuidar de la salud de sus ciudadanos, lleve con orgullo el nombre de su patrona”. Es la conclusión a la que llega la extrema derecha en Cádiz, reclamando públicamente que el nuevo hospital de la capital gaditana, prometido desde hace décadas (actualmente está en licitación la redacción del mega proyecto), lleve el nombre de Hospital Universitario Virgen del Rosario, “como reconocimiento a la profunda devoción que los gaditanos profesan”, según Vox, a esta imagen religiosa.

Frente a ello, Cádiz Laica ya ha manifestado su “más enérgico rechazo” a la ocurrencia de este partido sin representación en el Ayuntamiento; el mismo que meses atrás (en plena negociación del gobierno andaluz de Moreno Bonilla y la ultraderecha) pedía que el nuevo teatro de verano del Parque Genovés se siguiera llamando Teatro Pemán, y de la noche a la mañana, el alcalde del PP, Bruno García, pasó a defender la denominación franquista, pese al incumplimiento de las leyes de memoria histórica.

En la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, la organización laicista sostiene que este tipo de iniciativas “representan una inadmisible pretensión de someter el ámbito de la ciencia y la medicina pública a criterios religiosos”. 

“Imponer la figura de imágenes o entes propios de devociones particulares en un centro científico y de salud pública supone una evidente incongruencia: los avances médicos y la atención sanitaria se basan en la evidencia, el conocimiento científico y la universalidad, no en creencias ni figuras del ámbito mitológico o dogmático”, se razona.

“ESTA IMPOSICIÓN VULNERA LA ACONFESIONALIDAD DEL ESTADO”

Asimismo, Cádiz Laica señala que este tipo de propuestas reaccionarias “viven de espaldas a la realidad sociológica actual”. De acuerdo con los datos reflejados en el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los católicos practicantes en el Estado español constituyen un 15,6% de la ciudadanía: “intentar proyectar una identidad confesional sobre una infraestructura que financiará y utilizará el 100% de la población supone ignorar la diversidad de convicciones de una sociedad crecientemente secularizada y plural”.

Un centro hospitalario público, se insiste desde esta delegación territorial de Europa Laica, es un servicio esencial universal que “debe atender y acoger a toda la ciudadanía en condiciones de estricta neutralidad”. 

Por ello mismo, “imponer una denominación de carácter religioso en una infraestructura sanitaria representa un ejercicio de exclusión e imposición confesional que vulnera la aconfesionalidad del Estado y los principios democráticos de convivencia. Recuerda a la dictadura religiosa del franquismo, que parece añora el partido proponente”.

En definitiva, Cádiz Laica insta a los grupos políticos e instituciones a desestimar esta propuesta ultraderechista, exigiendo que las denominaciones de los equipamientos públicos “respondan a criterios cívicos, sociales, científicos o de consenso general”, garantizando “el respeto al principio de laicidad y a la neutralidad institucional de los servicios públicos”.

APOSTANDO POR PERSONALIDADES MÉDICAS GADITANAS “REALES”

Y además, aprovecha para proponer a distintas personalidades médicas gaditanas “reales” que “han evidenciado suficientes méritos para ser recordadas” dando nombre al futuro hospital de Cádiz, que reemplazará no se sabe cuándo, al actual Puerta del Mar.

Entre esos nombres están Antonia Monreal, “la primera mujer universitaria y la primera médica de toda Andalucía, tras licenciarse en la Facultad de Medicina de Cádiz a finales del siglo XIX”; y José Benjumeda y Gens, “eminente médico, catedrático y una de las almas máter de la transformación de la academia de medicina en la ciudad.

O bien: Ramón Ventín y Conde, “médico pediatra de inmenso talento clínico y gran bagaje cultural que también presidió el Ateneo de Cádiz”; y Manuel de la Pinta Leal, quien “además de ejercer la medicina, fue alcalde durante la Segunda República antes de su trágico fusilamiento al inicio de la Guerra Civil”.

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