El Zoo de Jerez (Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico Alberto Durán) ha conseguido el nacimiento de una especie extinguida en el Estado español: los primeros torillos andaluces en el marco del programa de reintroducción de la especie que se desarrolla en la comunidad autónoma.
Se trata de seis pollos, procedentes de las primeras puestas realizadas por dos hembras del grupo de 18 aves que llegaron el pasado septiembre desde Marruecos. Existe, además, un séptimo huevo que permanece en incubación y que presenta una evolución favorable.
El programa de reproducción ‘ex situ’ del torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus) constituye una de las actuaciones de conservación de fauna “más relevantes del contexto internacional”, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz. La consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía colabora en el mismo con otras administraciones, instituciones científicas y entidades especializadas de España y Marruecos.
SEGUIMIENTO TOTAL Y PRIMERAS PUESTAS
El punto de partida ha sido el traslado a Andalucía de 18 ejemplares de torillo andaluz procedentes del país norteafricano. La adaptación de los ‘fundadores’ a sus respectivas instalaciones en el Zoobotánico de Jerez ha sido muy favorable. Desde su llegada, las aves mostraron un comportamiento normal y, en apenas un mes y medio, dos hembras han realizado sus primeras puestas, con cuatro huevos en una instalación y tres en otra.
Los siete huevos fueron sometidos a incubación artificial, con condiciones de temperatura y humedad ajustadas a sus requerimientos. Los técnicos de esta instalación municipal supervisaron el desarrollo embrionario mediante ovoscopia, con dos revisiones semanales para comprobar la evolución de los embriones. Además, se tomaron medidas biométricas de cada huevo y se conservaron muestras para futuros estudios.
Los seis primeros huevos eclosionaron con éxito y sin necesidad de intervenir durante el proceso. Los pollos nacieron entre la madrugada del domingo 11 de octubre y la tarde del lunes 12. Tras ello, pasaron a la nacedora, donde se controla la temperatura y la humedad.
También el cuidado de los ejemplares llegados de Marruecos constituye una parte esencial del programa. Durante el seguimiento diario, se pueden observar distintos aspectos, como los baños de arena, cantos y la preferencia de algunos por unas zonas u otras dentro de cada recinto. Esto permite conocer mejor su comportamiento, así como mover a ejemplares de una instalación a otra si se percibe incomodidad o malestar en ese espacio o grupo.
El seguimiento se amplía con cámaras de videovigilancia instaladas en algunos puntos, así como en la zona donde se encuentran las incubadoras y en otra donde están las crías. Esto permite observar el comportamiento de los adultos, supervisar las eclosiones y la evolución de los pollos.
El seguimiento individual de los ejemplares, el registro de los datos, biometría y la evaluación del desarrollo de los pollos “posibilitará generar información muy útil para mejorar su manejo y orientar las futuras decisiones de gestión de la población”, se recalca.
VENDRÁN MÁS EJEMPLARES PARA EVITAR LA CONSANGUINIDAD
La cría ‘ex situ’, es decir, fuera del medio natural y bajo cuidados especializados, proporciona un margen de seguridad frente al riesgo de extinción. El planteamiento en el programa de reintroducción del torillo andaluz sigue el camino utilizado para recuperar otras especies muy amenazadas, como el lince ibérico.
El propósito es que, una vez se establezca un núcleo reproductor firme en Cádiz, sus descendientes puedan participar en futuros programas de conservación ‘in situ’, dentro del hábitat natural, mediante su reintroducción en enclaves seleccionados del litoral andaluz.
Tras el traslado de estos primeros torillos, está previsto desarrollar, al menos, cuatro campañas más en Marruecos durante los próximos años, con el fin de reunir un grupo reproductor suficiente y con la mayor variabilidad genética posible. El objetivo es evitar la consanguinidad y mantener una población sana, aspectos fundamentales en el manejo de las aves. Conforme el núcleo de cría se consolide, podrán multiplicarse las posibilidades de reintroducción en Andalucía.
En paralelo, se ha establecido un segundo núcleo de conservación ‘ex situ’ al otro lado del Estrecho, en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca. Este núcleo marroquí y el jerezano se gestionarán de forma coordinada, con un libro genealógico de la población cautiva centralizado en el andaluz.
ESPECIE EN SITUACIÓN MUY VULNERABLE
La única población constatada de torillo andaluz sobrevive en un enclave del litoral atlántico de Marruecos, vinculada a cultivos y huertas tradicionales, y está formada por unos pocos cientos de individuos. Los últimos registros apuntan a una tendencia descendente, lo que sitúa a la especie en una situación muy vulnerable.
La especie ocupó anteriormente un territorio mucho más amplio de la cuenca mediterránea, pero terminó desapareciendo del resto de su área de distribución histórica. La urbanización de la costa y la intensificación de la agricultura durante los siglos XIX y XX se encuentran entre las causas de ese declive.
La población marroquí constituye, de este modo, la pieza clave para intentar recuperar su distribución y, al mismo tiempo, mejorar sus posibilidades de conservación en el enclave donde aún permanece en libertad.
El Zoo de Jerez (Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico Alberto Durán) ha conseguido el nacimiento de una especie extinguida en el Estado español: los primeros torillos andaluces en el marco del programa de reintroducción de la especie que se desarrolla en la comunidad autónoma.
Se trata de seis pollos, procedentes de las primeras puestas realizadas por dos hembras del grupo de 18 aves que llegaron el pasado septiembre desde Marruecos. Existe, además, un séptimo huevo que permanece en incubación y que presenta una evolución favorable.
El programa de reproducción ‘ex situ’ del torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus) constituye una de las actuaciones de conservación de fauna “más relevantes del contexto internacional”, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz. La consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía colabora en el mismo con otras administraciones, instituciones científicas y entidades especializadas de España y Marruecos.
SEGUIMIENTO TOTAL Y PRIMERAS PUESTAS
El punto de partida ha sido el traslado a Andalucía de 18 ejemplares de torillo andaluz procedentes del país norteafricano. La adaptación de los ‘fundadores’ a sus respectivas instalaciones en el Zoobotánico de Jerez ha sido muy favorable. Desde su llegada, las aves mostraron un comportamiento normal y, en apenas un mes y medio, dos hembras han realizado sus primeras puestas, con cuatro huevos en una instalación y tres en otra.
Los siete huevos fueron sometidos a incubación artificial, con condiciones de temperatura y humedad ajustadas a sus requerimientos. Los técnicos de esta instalación municipal supervisaron el desarrollo embrionario mediante ovoscopia, con dos revisiones semanales para comprobar la evolución de los embriones. Además, se tomaron medidas biométricas de cada huevo y se conservaron muestras para futuros estudios.
Los seis primeros huevos eclosionaron con éxito y sin necesidad de intervenir durante el proceso. Los pollos nacieron entre la madrugada del domingo 11 de octubre y la tarde del lunes 12. Tras ello, pasaron a la nacedora, donde se controla la temperatura y la humedad.
También el cuidado de los ejemplares llegados de Marruecos constituye una parte esencial del programa. Durante el seguimiento diario, se pueden observar distintos aspectos, como los baños de arena, cantos y la preferencia de algunos por unas zonas u otras dentro de cada recinto. Esto permite conocer mejor su comportamiento, así como mover a ejemplares de una instalación a otra si se percibe incomodidad o malestar en ese espacio o grupo.
El seguimiento se amplía con cámaras de videovigilancia instaladas en algunos puntos, así como en la zona donde se encuentran las incubadoras y en otra donde están las crías. Esto permite observar el comportamiento de los adultos, supervisar las eclosiones y la evolución de los pollos.
El seguimiento individual de los ejemplares, el registro de los datos, biometría y la evaluación del desarrollo de los pollos “posibilitará generar información muy útil para mejorar su manejo y orientar las futuras decisiones de gestión de la población”, se recalca.
VENDRÁN MÁS EJEMPLARES PARA EVITAR LA CONSANGUINIDAD
La cría ‘ex situ’, es decir, fuera del medio natural y bajo cuidados especializados, proporciona un margen de seguridad frente al riesgo de extinción. El planteamiento en el programa de reintroducción del torillo andaluz sigue el camino utilizado para recuperar otras especies muy amenazadas, como el lince ibérico.
El propósito es que, una vez se establezca un núcleo reproductor firme en Cádiz, sus descendientes puedan participar en futuros programas de conservación ‘in situ’, dentro del hábitat natural, mediante su reintroducción en enclaves seleccionados del litoral andaluz.
Tras el traslado de estos primeros torillos, está previsto desarrollar, al menos, cuatro campañas más en Marruecos durante los próximos años, con el fin de reunir un grupo reproductor suficiente y con la mayor variabilidad genética posible. El objetivo es evitar la consanguinidad y mantener una población sana, aspectos fundamentales en el manejo de las aves. Conforme el núcleo de cría se consolide, podrán multiplicarse las posibilidades de reintroducción en Andalucía.
En paralelo, se ha establecido un segundo núcleo de conservación ‘ex situ’ al otro lado del Estrecho, en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca. Este núcleo marroquí y el jerezano se gestionarán de forma coordinada, con un libro genealógico de la población cautiva centralizado en el andaluz.
ESPECIE EN SITUACIÓN MUY VULNERABLE
La única población constatada de torillo andaluz sobrevive en un enclave del litoral atlántico de Marruecos, vinculada a cultivos y huertas tradicionales, y está formada por unos pocos cientos de individuos. Los últimos registros apuntan a una tendencia descendente, lo que sitúa a la especie en una situación muy vulnerable.
La especie ocupó anteriormente un territorio mucho más amplio de la cuenca mediterránea, pero terminó desapareciendo del resto de su área de distribución histórica. La urbanización de la costa y la intensificación de la agricultura durante los siglos XIX y XX se encuentran entre las causas de ese declive.
La población marroquí constituye, de este modo, la pieza clave para intentar recuperar su distribución y, al mismo tiempo, mejorar sus posibilidades de conservación en el enclave donde aún permanece en libertad.
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