La empresa municipal Suvipuerto, ahora rebautizada como Avanza El Puerto, ha adquirido el histórico edificio de El Resbaladero, construido a finales del siglo XVIII. Una operación urbanística que permitirá incorporar este emblemático inmueble al patrimonio municipal “para su futura recuperación y puesta al servicio de todos los portuenses”.
El edificio ocupará una posición estratégica en la futura gran plaza pública proyectada junto al Guadalete y en la que desembocará un futuro puente (se confía en licitar la obra a finales de año). Será la primera imagen al acceder al centro histórico, “recuperando así la fachada urbana que durante siglos recibía a quienes llegaban a la ciudad por vía marítima”, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
Esta actuación se suma a otras compras de inmuebles por parte de Suvipuerto en la plaza de la Pescadería, donde se están adquiriendo viviendas y locales para echarlos abajo el día de mañana, con el objetivo de liberar el espacio que ocuparán la futura plaza y el nuevo puente sobre el Guadalete.
Sin dar cifras económicas, el alcalde Germán Beardo presume de que la compra de El Resbaladero ha sido posible “gracias a un intenso trabajo para sanear las cuentas municipales, que ha permitido cancelar la deuda, reorganizar toda la estructura municipal, reforzar la capacidad inversora y convertir a Avanza El Puerto en una herramienta estratégica para impulsar proyectos de transformación urbana, además de otros encargos como el de gestionar directamente el servicio de ayuda a domicilio”.
MÁS DE DOS SIGLOS DE HISTORIA
El Resbaladero constituye uno de los inmuebles patrimoniales más singulares de El Puerto. Construido en 1778 como lonja de pescado, fue levantado durante el impulso modernizador promovido por el Conde O’Reilly para atender las necesidades comerciales y portuarias de una ciudad estrechamente vinculada al río y al mar.
Su elegante fachada barroca de piedra, presidida por el escudo de la ciudad y el relieve de un pez que recuerda su función original, fue concebida para presidir la entonces plaza del Embarcadero, uno de los espacios más representativos de la vida comercial y marítima portuense.
Durante más de un siglo desempeñó su función como lonja hasta que, tras la construcción de una nueva pescadería en 1876, el edificio pasó a albergar la popular taberna que le dio el nombre con el que ha llegado hasta nuestros días: El Resbaladero.
La futura recuperación del inmueble “permitirá devolver el protagonismo que merece a una de las fachadas históricas más valiosas de la ciudad, y devolverla a la primera línea del río que perdió por las transformaciones urbanas realizadas durante el siglo XX”, se apostilla desde el Ayuntamiento.
















