Fue una noche si apenas
incidentes, pese a la importante afluencia de personas en la playa y en el
paseo marítimo. Hasta unas 70.000 personas, siendo generosos, es la cifra
que da el Ayuntamiento, que generaron unas 60 toneladas de residuos. Sobre
las once la mañana, pocos restos quedaban ya en la Victoria de la fiesta,
que concluía sobre las seis de la madrugada, cuando, como años atrás, se
procedía al desalojo del litoral para la entrada del dispositivo de
limpieza, punto culminante de la ‘Operación Playa Limpia 2008’ –dispositivo
de limpieza y seguridad-.
Pocas novedades presentaba este
año las Barbacoas y todo lo que rodea a este particular evento del verano
gaditano, salvo que volvió a celebrarse en fin de semana, tras la excepción
del verano pasado, y que por primera vez se reservaba una zona –amplia eso
sí- para la fiesta.
Sólo estaba permitido hacer
barbacoas entre los módulos 1 y 6 de la playa la Victoria –desde la calle
Caracola hasta el cementerio de San José-, y en La Caleta. En el resto de la
Victoria, Cortadura y Santa María del Mar, estaba relativamente prohibido. Y
en general, estas limitaciones se cumplieron. El objetivo era concentrar el
festejo, así como la basura, y por lo tanto que fuera más fácil y rápido las
labores de limpieza.
Así, el Ayuntamiento dedicó sus
200 operarios de limpieza en las zonas donde se celebraron las barbacoas, y
por su parte, Costas emplazó a su treintena de limpiadores a las zonas no
acotadas para la fiesta. (El personal del Ministerio de Medio Ambiente
normalmente trabaja exclusivamente en playas no urbanas, en este caso,
Cortadura).
En este operativo coordinado por
Medio Ambiente, Playas, Fiestas, Policía Local y Protección Civil,
colaboraron además la Policía Nacional y agentes del Seprona de la Guardia
Civil. Asimismo se contrató un año más seguridad privada para controlar los
accesos a la arena. Y voluntarios medioambientales repartieron bolsas de
basura desde por la tarde, recomendando un año más no bajar carbón ni
vidrio, por aquello de que son los restos más complicados de limpiar entre
la arena.
Concejales del equipo de
Gobierno se turnaron durante la noche para supervisar el dispositivo
dispuesto por el Ayuntamiento. Fue el concejal de Comunicación, Juan José
Ortiz, quien en la mañana del domingo hacía el primer balance de la noche
ante los medios.
LAS BARBACOAS
¿EN DECADENCIA?
En los últimos veranos la noche
de las Barbacoas se ve empañada por polémicas, que poco a poco van empañando
la popular fiesta, que tiene ya tantos defensores, como detractores. Así, si
años atrás se estuvo a punto de prohibir tras los análisis de Costas que
demostraban los daños medioambientales que sufre el litoral con la
masificación; el pasado verano fue la celebración de la misma en la noche de
un jueves lo que provocó que descendiera de forma importante la afluencia de
público.
Este año, lo más resaltable han
sido las manifestaciones de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez,
pidiendo a Renfe que no dispusiera de trenes extraordinarios con motivo del
Trofeo, con el argumento de que los que acuden a las Barbacoas de más allá
de Cortadura no dejan dinero en la ciudad. Para el Gobierno local popular,
es incongruente que Renfe –Ministerio de Fomento- ponga más trenes, y Costas
–Ministerio de Medio Ambiente- recomiende disminuir el impacto de esta
fiesta.
Eso sí, es evidente el
descenso paulatino de público que cada año se concentra en la playa. Si en
2005 fuentes municipales calculaban más de 250.000 personas –incluso la
estimación se acercaba a la cifra de 300.000 personas-, que dejaban unas 160
toneladas de basuras, un año después la cifra bajaba a unas 175.000 personas
y unas 140 toneladas de residuos; y en 2007, 55.000 personas y 45 toneladas
de basuras. Este último sábado, la asistencia rondó entre las 60.000 y
70.000 personas. En general, menos carne y menos familias, lo que hace más
evidente la presencia de muchos jóvenes y de mucho alcohol.
DIARIO Bahía de Cádiz