CRÓNICA JORNADA 12. No hay dos sin tres, dicen. El Cádiz se plantó en la noche del lunes festivo en el estadio de Son Moix buscando, en la teoría, una tercera victoria consecutiva tras las dos remontadas de menos a más que acumulaba el recién llegado Borja Jiménez (frente al Ceuta en Liga y el Xerez en Copa), y para confirmar el efecto revulsivo del relevo de Celades. Más no hubo tres, y se diluyó ese efecto.
“Ganar genera confianza. Llevamos pocos entrenamientos y estamos trabajando a contrarreloj para que el equipo siga haciendo cosas”, apuntaba en la previa el míster, incidiendo en que ante el Real Mallorca, “candidato número uno al ascenso, debemos ser competitivos y estar vivos, y saber dónde y cómo hacerles daño”.
Los amarillos salieron de inicio con Ezkieta, bajo palos; Arribas, Castro, Kovacevic y Noah, en la línea defensiva; Dilan Zárate y Damián en el centro de campo; Antoñito Cordero y Borja Vázquez, en los extremos; Ibon Sánchez en la mediapunta, y Sergio García Pascual como delantero, ganándose la titularidad tras el buen nivel mostrado en los dos últimos choques.
El partido comenzaba con el Cádiz sufriendo ante un conjunto balear intenso y volcado al ataque. Sin embargo, el primer gol de la noche lo marcaba en el minuto 6 Borja en una contra rápida. Tanto que no subía al marcador por supuesta falta del jerezano al sortear al defensa.
Se iba equilibrando el juego sobre el verde, pero era un espejismo: en el 12 los de casa gozaban de una peligrosa doble ocasión, primero abortada por el portero y luego por Javi Castro casi bajo palos. Tres minutos después, era Fuentes el que cabeceaba casi a placer y la mandaba fuera por poco. Y a continuación Sergi Darder probaba de lejos.
Cualquier espectador neutral veía a un equipo mallorquín con una o dos marchas más y otro gaditano sin plan, superado y sin saber cómo frenar ese desborde continuo por parte del rival.
Pasada la fase de agobio, los visitantes se desperezaban por momentos, dejaban de dar pelotazos sin ton ni son y pasaban a controlar un poco la situación, merodeando el campo contrario, sin achuchar. Hasta que en el minuto 35 el Mallorca se reactivaba y Luvombo no hacía el 1-0 de milagro, fallando con toda la portería para él.
Ya en el descuento, una mala salida del portero cadista no la aprovechaba Raíllo; y una vez más Castro se tiraba al suelo para repeler un lanzamiento con veneno. Sí, se llegaba al descanso con un engañoso empate sin goles: los hombres de Luis García podrían haberse ido a vestuarios con tres o cuatro tantos a su favor.
UN GOL CADISTA CONTRA EL SENTIDO DEL PARTIDO
La segunda mitad arrancaba como terminaba la primera, con asedio local y Pablo Torre obligando a Jokin Ezkieta a lucirse con una palomita. Sin embargo, en la segunda contra amarilla del encuentro (su único plan hasta el momento), alcanzando el minuto 50, Antoñito Cordero marcaba el 0-1 a partir de una combinación de lujo con Zárate. Las cosas del fútbol…
El gol aturdía al Mallorca, que no se explicaba ese varapalo, y a la vez, el Cádiz empezaba a tener fe en sus posibilidades, y en que ya le tocaba un rato con la fortuna de cara. De hecho, en el 57, Liso la estrellaba en la madera.
Pero no duró demasiado la alegría en el cadismo: en el minuto 62 Pablo Torre se aprovechaba de una defensa blandita y hacía el empate de cabeza, pese a su estatura discreta.
La igualada abrió el choque y aunque los de casa seguían mostrándose más ambiciosos, el plantel de Borja Jiménez también se escapaba de tanto en tanto arriba y parecía no conformarse. Pasado el minuto 70, Urko Izeta relevaba en la delantera a García Pascual. Y ya acercándose el 80, Cristian ocupaba la banda de Cordero.
En la recta final el Cádiz volvía a recular demasiado. Se acercaba la propina de seis minutos de añadido, y entraban por parte visitante tres hombres a la vez, Moueffek, Ontiveros y Beñat por Damián, Borja Vázquez, Castro. En la siguiente acción, en el 89, Adrián Fuentes cabeceaba de forma magistral, y el 2-1 subía al electrónico.
Doloroso para los gaditanos, pero más que justo el resultado, que incluso se quedó corto. Los de la Tacita compitieron de igual a igual en contados momentos (cuando intentaron jugar a algo pasado el descanso) tras una primera parte plana que recuerda demasiado al Cádiz gris, insulso y pequeño de pasadas campañas que salía al campo a no perder. Y perdía.
Con Albert Celades tampoco se ganaba, ya, pero se mostraban ciertas cositas esperanzadoras. Tocará esperar todavía para saber qué quiere Borja Jiménez que sea su Cádiz. Mas las jornadas pasan y se continúa muy abajo en la tabla. DIARIO Bahía de Cádiz
CRÓNICA JORNADA 12. No hay dos sin tres, dicen. El Cádiz se plantó en la noche del lunes festivo en el estadio de Son Moix buscando, en la teoría, una tercera victoria consecutiva tras las dos remontadas de menos a más que acumulaba el recién llegado Borja Jiménez (frente al Ceuta en Liga y el Xerez en Copa), y para confirmar el efecto revulsivo del relevo de Celades. Más no hubo tres, y se diluyó ese efecto.
“Ganar genera confianza. Llevamos pocos entrenamientos y estamos trabajando a contrarreloj para que el equipo siga haciendo cosas”, apuntaba en la previa el míster, incidiendo en que ante el Real Mallorca, “candidato número uno al ascenso, debemos ser competitivos y estar vivos, y saber dónde y cómo hacerles daño”.
Los amarillos salieron de inicio con Ezkieta, bajo palos; Arribas, Castro, Kovacevic y Noah, en la línea defensiva; Dilan Zárate y Damián en el centro de campo; Antoñito Cordero y Borja Vázquez, en los extremos; Ibon Sánchez en la mediapunta, y Sergio García Pascual como delantero, ganándose la titularidad tras el buen nivel mostrado en los dos últimos choques.
El partido comenzaba con el Cádiz sufriendo ante un conjunto balear intenso y volcado al ataque. Sin embargo, el primer gol de la noche lo marcaba en el minuto 6 Borja en una contra rápida. Tanto que no subía al marcador por supuesta falta del jerezano al sortear al defensa.
Se iba equilibrando el juego sobre el verde, pero era un espejismo: en el 12 los de casa gozaban de una peligrosa doble ocasión, primero abortada por el portero y luego por Javi Castro casi bajo palos. Tres minutos después, era Fuentes el que cabeceaba casi a placer y la mandaba fuera por poco. Y a continuación Sergi Darder probaba de lejos.
Cualquier espectador neutral veía a un equipo mallorquín con una o dos marchas más y otro gaditano sin plan, superado y sin saber cómo frenar ese desborde continuo por parte del rival.
Pasada la fase de agobio, los visitantes se desperezaban por momentos, dejaban de dar pelotazos sin ton ni son y pasaban a controlar un poco la situación, merodeando el campo contrario, sin achuchar. Hasta que en el minuto 35 el Mallorca se reactivaba y Luvombo no hacía el 1-0 de milagro, fallando con toda la portería para él.
Ya en el descuento, una mala salida del portero cadista no la aprovechaba Raíllo; y una vez más Castro se tiraba al suelo para repeler un lanzamiento con veneno. Sí, se llegaba al descanso con un engañoso empate sin goles: los hombres de Luis García podrían haberse ido a vestuarios con tres o cuatro tantos a su favor.
UN GOL CADISTA CONTRA EL SENTIDO DEL PARTIDO
La segunda mitad arrancaba como terminaba la primera, con asedio local y Pablo Torre obligando a Jokin Ezkieta a lucirse con una palomita. Sin embargo, en la segunda contra amarilla del encuentro (su único plan hasta el momento), alcanzando el minuto 50, Antoñito Cordero marcaba el 0-1 a partir de una combinación de lujo con Zárate. Las cosas del fútbol…
El gol aturdía al Mallorca, que no se explicaba ese varapalo, y a la vez, el Cádiz empezaba a tener fe en sus posibilidades, y en que ya le tocaba un rato con la fortuna de cara. De hecho, en el 57, Liso la estrellaba en la madera.
Pero no duró demasiado la alegría en el cadismo: en el minuto 62 Pablo Torre se aprovechaba de una defensa blandita y hacía el empate de cabeza, pese a su estatura discreta.
La igualada abrió el choque y aunque los de casa seguían mostrándose más ambiciosos, el plantel de Borja Jiménez también se escapaba de tanto en tanto arriba y parecía no conformarse. Pasado el minuto 70, Urko Izeta relevaba en la delantera a García Pascual. Y ya acercándose el 80, Cristian ocupaba la banda de Cordero.
En la recta final el Cádiz volvía a recular demasiado. Se acercaba la propina de seis minutos de añadido, y entraban por parte visitante tres hombres a la vez, Moueffek, Ontiveros y Beñat por Damián, Borja Vázquez, Castro. En la siguiente acción, en el 89, Adrián Fuentes cabeceaba de forma magistral, y el 2-1 subía al electrónico.
Doloroso para los gaditanos, pero más que justo el resultado, que incluso se quedó corto. Los de la Tacita compitieron de igual a igual en contados momentos (cuando intentaron jugar a algo pasado el descanso) tras una primera parte plana que recuerda demasiado al Cádiz gris, insulso y pequeño de pasadas campañas que salía al campo a no perder. Y perdía.
Con Albert Celades tampoco se ganaba, ya, pero se mostraban ciertas cositas esperanzadoras. Tocará esperar todavía para saber qué quiere Borja Jiménez que sea su Cádiz. Mas las jornadas pasan y se continúa muy abajo en la tabla. DIARIO Bahía de Cádiz
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