Dos semanas después de que el astillero de Navantia San Fernando botara la sexta corbeta construida para la Marina Real de Arabia Saudí (RSNF), se ha celebrado el acto de puesta de quilla del octavo barco de guerra contratado (y el último de los tres englobados en el segundo acuerdo con la petromonarquía).
Con la quilla ya en grada de esta corbeta (la construcción número 577 del astillero isleño, que llevará por nombre Alula), la antigua Bazán se encuentra a pleno rendimiento con las tres unidades de la segunda serie para Arabia fuera de los talleres.
Como en ocasiones anteriores, este hito se ha desarrollado como acto de trabajo y ha contado con la asistencia del director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima, Alberto Cervantes, y el equipo del programa de Navantia y de la Marina saudí.
Con este nuevo paso, se vuelve a poner en valor el “excelente” trabajo desarrollado por los equipos de Navantia y por las empresas auxiliares. “Este logro refleja el compromiso, la profesionalidad y la coordinación de todos los que participan en este proyecto, y demuestra una vez más nuestra capacidad para alcanzar objetivos exigentes mediante el esfuerzo conjunto”, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
Está previsto que el último de estos tres buques se entregue en 2029. Navantia será la responsable de la entrega de la primera unidad (la botada días atrás), mientras que la segunda y la tercera se finalizarán en Oriente Próximo con la instalación, integración y pruebas del sistema de combate, tal como sucedió en el anterior contrato.
El encargo incluye el suministro de un paquete de apoyo logístico integrado y la formación de las tripulaciones, junto con un periodo de evaluación operativa de los buques por parte de la Armada española en la Base de Rota. Además, Navantia formará a un centenar de ingenieros saudíes.
Este contrato en vigor supone unos cuatro millones de horas de trabajo para la Bahía, “generando un impacto de hasta 2.000 empleos (empleo directo, indirecto e inducido)”.
“UN BUQUE POLIVALENTE”
Esta segunda serie de tres corbetas es idéntica a la primera tanda de cinco (la última se entregó en marzo de 2024), con un diseño basado en el modelo Avante 2200 de Navantia, un buque polivalente especialmente diseñado para las misiones de vigilancia y control del tráfico marítimo, misiones de búsqueda y rescate y asistencia a otros buques, entre otras.
Además, los buques tendrán una importante capacidad para la defensa de activos estratégicos, de inteligencia y capacidad antisubmarina, antiaérea, antisuperficie y de guerra electrónica.
El diseño de las corbetas es de última generación, maximizando a la vez la participación de Navantia, incorporando productos propios. Tienen una eslora de 104 metros, una manga de 14 y capacidad para transportar a un total de 102 personas entre tripulación y pasaje.
La unidad de Reparaciones de Navantia se implica también en el programa con los trabajos a realizar durante las varadas de las corbetas en San Fernando.
Dos semanas después de que el astillero de Navantia San Fernando botara la sexta corbeta construida para la Marina Real de Arabia Saudí (RSNF), se ha celebrado el acto de puesta de quilla del octavo barco de guerra contratado (y el último de los tres englobados en el segundo acuerdo con la petromonarquía).
Con la quilla ya en grada de esta corbeta (la construcción número 577 del astillero isleño, que llevará por nombre Alula), la antigua Bazán se encuentra a pleno rendimiento con las tres unidades de la segunda serie para Arabia fuera de los talleres.
Como en ocasiones anteriores, este hito se ha desarrollado como acto de trabajo y ha contado con la asistencia del director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima, Alberto Cervantes, y el equipo del programa de Navantia y de la Marina saudí.
Con este nuevo paso, se vuelve a poner en valor el “excelente” trabajo desarrollado por los equipos de Navantia y por las empresas auxiliares. “Este logro refleja el compromiso, la profesionalidad y la coordinación de todos los que participan en este proyecto, y demuestra una vez más nuestra capacidad para alcanzar objetivos exigentes mediante el esfuerzo conjunto”, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
Está previsto que el último de estos tres buques se entregue en 2029. Navantia será la responsable de la entrega de la primera unidad (la botada días atrás), mientras que la segunda y la tercera se finalizarán en Oriente Próximo con la instalación, integración y pruebas del sistema de combate, tal como sucedió en el anterior contrato.
El encargo incluye el suministro de un paquete de apoyo logístico integrado y la formación de las tripulaciones, junto con un periodo de evaluación operativa de los buques por parte de la Armada española en la Base de Rota. Además, Navantia formará a un centenar de ingenieros saudíes.
Este contrato en vigor supone unos cuatro millones de horas de trabajo para la Bahía, “generando un impacto de hasta 2.000 empleos (empleo directo, indirecto e inducido)”.
“UN BUQUE POLIVALENTE”
Esta segunda serie de tres corbetas es idéntica a la primera tanda de cinco (la última se entregó en marzo de 2024), con un diseño basado en el modelo Avante 2200 de Navantia, un buque polivalente especialmente diseñado para las misiones de vigilancia y control del tráfico marítimo, misiones de búsqueda y rescate y asistencia a otros buques, entre otras.
Además, los buques tendrán una importante capacidad para la defensa de activos estratégicos, de inteligencia y capacidad antisubmarina, antiaérea, antisuperficie y de guerra electrónica.
El diseño de las corbetas es de última generación, maximizando a la vez la participación de Navantia, incorporando productos propios. Tienen una eslora de 104 metros, una manga de 14 y capacidad para transportar a un total de 102 personas entre tripulación y pasaje.
La unidad de Reparaciones de Navantia se implica también en el programa con los trabajos a realizar durante las varadas de las corbetas en San Fernando.
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