Número 5.631 – Año XXIII 23 de octubre de 2026

Tribuna libre

Dañar la democracia haciendo como que se la defiende

ARTÍCULO DE: Ramón Rodríguez Casaubón

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¿De qué van las elecciones del 29N? De que Pedro Sánchez que en sus comienzos fue remedo de Pablo Iglesias ahora lo sea de Feijóo. Me explico, ha fagocitado y traicionado a todo el espacio de lo que aquí llamamos izquierda y que en realidad es un cúmulo de intereses personales bajo un discurso vacío que intenta parecer sin llegar a ser. 

Esa izquierda que se arrejunta con el PSOE ¡ya no existe! ¡Si es que alguna vez lo hizo! Esos votos irán para Castejón o se quedarán en casa. Con esto pretende ser quien gane las elecciones ¡cómo Feijóo en el 23! y de paso conseguir mayoría en el Senado ¡cómo Feijóo en el 23! 

Sueña con que Feijóo se encuentre con el mismo panorama que él ha transitado desde el 23, es decir, un socio de gobierno que obstaculice la labor de gobernabilidad apoyado además en la composición de la Cámara. Hará la misma oposición que él ha sufrido y utilizando el Senado para lo mismo que lo ha hecho Feijóo. 

Luego ahora, el mayor travestido de la política nacional espera ser un remedo de Feijóo. Primero de Iglesias y ahora del gallego. 

No seré yo quien niegue que le pueden salir las cuentas pero ¿es esto lo más qué podemos esperar de nuestra democracia o se la ha pervertido hasta llegar aquí?

La ultraderecha va a gobernar, el PSOE será la oposición (desde una cercanía ideológica y pragmática objetiva) y la izquierda estará dentro de la caverna de Platón. Vienen tiempos difíciles y peligrosos para las libertades individuales y colectivas, para las pensiones públicas y para los pocos ahorros de los trabajadores. Entre otras muchas cosas.

Usted irá a votar con la mejor intención del mundo, convencido de que lo hace en conciencia y para la defensa de sus prioridades y del bien del país. Yo también. Pero… ¿cuánto de realidad hay en esto? ¡No se fustigue! tan solo la gestión que realice el Gobierno y el contrapeso de la oposición decidirán si usted acertó o no. Lo que está claro es que quienes nos tienen que representar solo lo harán desde la proyección de sus propios deseos y egoísmos.

La democracia no consiste solo en votar, exige partidos que expliquen qué quieren hacer, representantes que respondan por sus decisiones y ciudadanos capaces de distinguir entre una promesa y una estrategia. ¡Aquí reside la enorme responsabilidad que tenemos cada uno a la hora de acercarnos a una urna este otoño! 

Votar con conciencia consiste sobretodo en exigir cuentas con posterioridad. Y defender nuestra democracia no es gritar su nombre más alto o utilizarla vacía de significado y forma, sino ser capaces de percibir y aceptar sus límites, respetar a quienes piensan distinto y no transformar las instituciones en armas para la siguiente batalla.

No debemos convertirnos en personajes de ‘Ensayo sobre la lucidez’, del magnífico escritor José Saramago ¿O tal vez, sí?

Hace tiempo lo dijo Soul Etspes: “No existe mayor ceguera que la que nos intentan provocar los políticos durante la campaña electoral”.
 

¿De qué van las elecciones del 29N? De que Pedro Sánchez que en sus comienzos fue remedo de Pablo Iglesias ahora lo sea de Feijóo. Me explico, ha fagocitado y traicionado a todo el espacio de lo que aquí llamamos izquierda y que en realidad es un cúmulo de intereses personales bajo un discurso vacío que intenta parecer sin llegar a ser. 

Esa izquierda que se arrejunta con el PSOE ¡ya no existe! ¡Si es que alguna vez lo hizo! Esos votos irán para Castejón o se quedarán en casa. Con esto pretende ser quien gane las elecciones ¡cómo Feijóo en el 23! y de paso conseguir mayoría en el Senado ¡cómo Feijóo en el 23! 

Sueña con que Feijóo se encuentre con el mismo panorama que él ha transitado desde el 23, es decir, un socio de gobierno que obstaculice la labor de gobernabilidad apoyado además en la composición de la Cámara. Hará la misma oposición que él ha sufrido y utilizando el Senado para lo mismo que lo ha hecho Feijóo. 

Luego ahora, el mayor travestido de la política nacional espera ser un remedo de Feijóo. Primero de Iglesias y ahora del gallego. 

No seré yo quien niegue que le pueden salir las cuentas pero ¿es esto lo más qué podemos esperar de nuestra democracia o se la ha pervertido hasta llegar aquí?

La ultraderecha va a gobernar, el PSOE será la oposición (desde una cercanía ideológica y pragmática objetiva) y la izquierda estará dentro de la caverna de Platón. Vienen tiempos difíciles y peligrosos para las libertades individuales y colectivas, para las pensiones públicas y para los pocos ahorros de los trabajadores. Entre otras muchas cosas.

Usted irá a votar con la mejor intención del mundo, convencido de que lo hace en conciencia y para la defensa de sus prioridades y del bien del país. Yo también. Pero… ¿cuánto de realidad hay en esto? ¡No se fustigue! tan solo la gestión que realice el Gobierno y el contrapeso de la oposición decidirán si usted acertó o no. Lo que está claro es que quienes nos tienen que representar solo lo harán desde la proyección de sus propios deseos y egoísmos.

La democracia no consiste solo en votar, exige partidos que expliquen qué quieren hacer, representantes que respondan por sus decisiones y ciudadanos capaces de distinguir entre una promesa y una estrategia. ¡Aquí reside la enorme responsabilidad que tenemos cada uno a la hora de acercarnos a una urna este otoño! 

Votar con conciencia consiste sobretodo en exigir cuentas con posterioridad. Y defender nuestra democracia no es gritar su nombre más alto o utilizarla vacía de significado y forma, sino ser capaces de percibir y aceptar sus límites, respetar a quienes piensan distinto y no transformar las instituciones en armas para la siguiente batalla.

No debemos convertirnos en personajes de ‘Ensayo sobre la lucidez’, del magnífico escritor José Saramago ¿O tal vez, sí?

Hace tiempo lo dijo Soul Etspes: “No existe mayor ceguera que la que nos intentan provocar los políticos durante la campaña electoral”.
 

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