Ante la marcha del veterano Jesús Aguirre al Senado (junto a otros nombres del pasado como el popular Javier Arenas o la socialista Susana Díaz, por designación directa), el Parlamento de Andalucía se ha visto obligado a renovar su presidencia con la legislatura recién iniciada.
Y como era esperable, con los únicos votos de PP y Vox y la abstención de toda la oposición, la jerezana Ana Mestre, propuesta por los conservadores, se ha convertido en la nueva presidenta de la Cámara andaluza, en cuya Mesa están presentes dos políticos más de la provincia de Cádiz: el isleño Fernando López Gil (del PSOE) como vicepresidente segundo y el gaditano Ignacio Romaní (del PP) como secretario tercero.
Tras el ‘ascenso’ de Mestre dejando libre la silla de una vicepresidencia y como consecuencia del acuerdo del PP del moderado Moreno Bonilla con la extrema derecha, el resto de miembros de la Mesa del Parlamento son desde ahora: Cristina Peláez (Vox) como vicepresidenta primera; Manuel Andrés González (PP) como vicepresidente tercero; José Ramón Carmona (PP) como secretario primero; y Olga Manzano (PSOE), secretaria segunda.
Mestre se convierte así en la cuarta mujer en asumir el máximo cargo del Parlamento autonómico. Natural de Jerez, esta política del PP no es una recién llegada, ni mucho menos.
Ya fue concejala en el Ayuntamiento de Cádiz en tiempos de Teófila Martínez, y parlamentaria andaluza entre 2012 y 2019. A partir de ahí, su PP le colocó como delegada del Gobierno andaluz en la provincia hasta que en las elecciones autonómicas de 2022 lideró la candidatura gaditana de su partido. Y durante la última legislatura pasó a ser ya vicepresidenta primera de la propia Cámara, como mano derecha del cordobés Aguirre.
ADELANTE LAMENTA QUE EL PP “PREMIE” A ROMANÍ
En paralelo, ante la entrada en la Mesa del Congreso de Romaní (otro veterano del PP, también en su día concejal de Teófila), Adelante Andalucía ha lamentado que se le “premie” con este puesto pese a lo que llama “su polémico historial”.
A juicio del portavoz de Adelante en Cádiz, David de la Cruz, esta decisión es “un insulto a la ejemplaridad institucional y una muestra más de la forma de entender la política del PP”. “Moreno Bonilla no solo no aparta a quienes han protagonizado algunas de las etapas más controvertidas de la gestión pública en Andalucía, sino que los asciende y los premia con puestos de máxima responsabilidad institucional con total impunidad”, insiste.
Al respecto, en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz esta formación andalucista de izquierdas recuerda la pasada gestión de Ignacio Romaní al frente de la empresa pública Aguas de Cádiz, resaltando “el pago de 42.000 euros de dinero público por un supuesto trabajo de asesoramiento al catedrático que dirigió su tesis doctoral, realizada en apenas un año, un plazo que expertos universitarios calificaron entonces como prácticamente imposible de compatibilizar con el desempeño de un cargo de alta responsabilidad”.
A ello se sumaron informaciones sobre los elevados gastos de representación cargados a esta empresa municipal “durante los años más duros de la crisis económica”. Facturas de comidas, mariscos, vinos, licores, regalos institucionales y otros gastos sufragados con fondos públicos “reflejaban una forma de gestionar cuestionable”, sostiene De la Cruz.
En definitiva, para Adelante este enésimo nombramiento evidencia los modos de actuar de ciertos partidos que “solo entiende las instituciones como un espacio para recolocar y premiar a quienes forman parte de su aparato, independientemente de las sombras que arrastren”.

















