Hasta seis empresas están interesadas en hacerse con la obra de la prometida nueva piscina municipal de Chiclana, en La Longuera. En pleno proceso de valoración de ofertas previo a la adjudicación de los trabajos, el Ayuntamiento ha pasado a presentar públicamente el proyecto completo de este futuro equipamiento a costearse con fondos europeos (del Plan EDIL).
Durante un acto celebrado en el Centro de Interpretación del Vino y la Sal ante deportistas y responsables de clubes, el alcalde José María Román aseveró que se trata “de un proyecto muy especial, que ya es una realidad. Esto no es inteligencia artificial, es algo real en proceso de licitación”; y de adjudicación próxima. La obra sobre el papel cuenta con un plazo de ejecución de 24 meses y un presupuesto máximo de 6,4 millones de euros.
“La piscina es un proyecto de ciudad, porque estará ubicada en una zona diferente a donde está la actual piscina, con el objetivo de cubrir otros espacios; estará junto a dos centros educativos (los institutos Ciudad de Hércules y Pablo Ruiz Picasso), lo que permitirá tener opciones para desarrolla nuevos ciclos formativos. Una zona en la que hay aparcamientos y que está rodeada de viviendas. Es un proyecto que nos ilusiona muchísimo y que ya es una realidad palpable”, recalcó el primer edil del PSOE.
SOSTENIBLE Y ACCESIBLE
En la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz se detalla que esta segunda piscina cubierta para Chiclana “formará parte de La Longuera”, en un solar prácticamente plano, inmerso por la horizontalidad y el paisaje, “que ofrece la posibilidad de crear un edifico bajo y transparente desde dentro, de forma que se recuperen las vistas interrumpidas desde la plataforma de los vasos de piscina, haciendo el espacio eterno”.
Será una instalación sostenible, y accesible tanto a escala ciudad como a escala usuario, siendo posible su utilización por toda la ciudadanía, “de forma no discriminatoria, independiente y segura”, se apostilla.
Se busca que sea útil para la práctica, entrenamiento y práctica del waterpolo, así como de actividades como el deporte recreativo, deporte escolar, natación recreativa, para la salud y competición, enseñanza y chapoteo, y otras actividades como la natación de fitness, aeróbic acuático, buceo, entrenamiento subacuático, o salvamento.
Ello exige, al menos, un vaso de piscina para la práctica de natación y waterpolo, de dimensiones 25 x 16,5 metros, con profundidad de 2 metros; un vaso de enseñanza de dimensiones 16,5 x 7,5 metros, con una profundidad de 1 metro; vestuarios femeninos y masculinos (y de equipos); vestuarios familiares; vestuario de monitores (y jueces); botiquín (con salida directa); graderío para 60-80 personas (y sus aseos); zona de almacén; y zona de recepción-oficinas, además de cuarto de máquinas e instalaciones, y cuarto de limpieza.
Para el diseño de la piscina se ha tenido en cuenta la norma NIDE 3 sobre la orientación solar, que establece que el eje longitudinal del vaso en piscinas cubiertas debe coincidir con la dirección este-oeste, debiendo cuidarse que la iluminación natural lateral no produzca reflejos y brillos en la superficie del agua del vaso que dificulten la visión. Por eso la plataforma de los vasos se orientarán con una ligera variación y se cerrarán a este y oeste, quedando abierta a norte.
El proyecto, se sentencia, es el resultado de las reuniones mantenidas tanto con la concejalía de Deportes como con el Club Deportivo Waterpolo Chiclana y con Alfonso Wucherpfennig Gaminde, que es arquitecto técnico y especializado en dirección y gestión de eventos deportivos acuáticos.













