La zona naranja en el litoral de Chiclana, en su segundo verano operativa, ha recaudado más de 1,6 millones de euros, unos 241.000 euros más que en 2025 (cuando sumó casi 1,4 millones); sobresaliendo agosto, que supuso cerca de 624.000 euros para las arcas del Ayuntamiento, unos 100.000 más que el mismo mes del año anterior.
“Pese a lo que algunos decían que de no iban a venir turistas, lo cierto es que la gente sigue viniendo a Chiclana a disfrutar de sus vacaciones, tenemos más plazas de aparcamiento libres y una optimización del uso del vehículo, contribuyendo así a un beneficio económico y ambiental y mejora de la movilidad”, ha subrayado el alcalde José María Román al presentar estos números; recalcando que dicha regulación del aparcamiento (más de 8.700 plazas) “es positivo para la ciudad”.
Se trata de una medida (muy discutida sobre todo por trabajadores en la costa chiclanera que proceden de poblaciones vecinas, aunque pueden beneficiarse de bonos) enfocada a “facilitar el aparcamiento” desde el poblado de Sancti Petri a la Torre del Puerco, entre junio y septiembre, y a la vez a que el turista/visitante estival también contribuya al mantenimiento de la playa de La Barrosa. Los empadronados se salvan de este ‘impuesto’ por aparcar.
Desde el Ayuntamiento se defiende que este crecimiento responde, en buena medida, a la consolidación del sistema: “mientras que en 2025 se implantó por primera vez, e incluso arrancaba con algunos días de retraso, en 2026 tanto residentes como visitantes han contado con un mayor conocimiento de su funcionamiento, así como con más tiempo para familiarizarse con los procedimientos de adquisición de bonos (incluso de forma anticipada) y el uso de la aplicación”.
Además, se insiste en que la recaudación obtenida a través de esta zona naranja temporal “debe entenderse no solo como un ingreso económico, sino también como un instrumento para contribuir al mantenimiento de las playas, sufragar los costes asociados a los servicios que se prestan durante la temporada estival y favorecer la actividad turística durante todo el año”.
Y MUCHOS MÁS COCHES MATRICULADOS PARA EVITAR ESTE PAGO
“Uno de nuestros principales motores económicos es la playa, que para funcionar como debe necesita una inversión importante de casi 6 millones de euros en materia de limpieza, seguridad, etc. Todo eso antes lo pagaban los chiclaneros con sus impuestos, pero con la zona naranja también lo sufragan los visitantes”, repite el primer edil del PSOE.
Además, en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz se pone el foco en un dato significativo. Y es que habitualmente el número de vehículos en Chiclana se incrementaba cada año en un millar aproximadamente, pero tras la implantación de la zona naranja se han sumado unos 6.000.
“Esto supone que personas que vivían en Chiclana pero no tenían matriculados sus coches aquí, ahora sí los tienen. De esta forma, ha habido un incremento por el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (impuesto de circulación) de unos 500.000 euros al año”, destaca Román.
Por tanto, se concluye que la zona naranja del litoral este verano 2026 ha dejado directa e indirectamente unos ingresos adicionales de 2,1 millones de euros para el Consistorio entre el pago por estacionar en estas plazas reguladas y las nuevas altas de coches en el municipio (para no tener que pagar al ir a la playa).
La zona naranja en el litoral de Chiclana, en su segundo verano operativa, ha recaudado más de 1,6 millones de euros, unos 241.000 euros más que en 2025 (cuando sumó casi 1,4 millones); sobresaliendo agosto, que supuso cerca de 624.000 euros para las arcas del Ayuntamiento, unos 100.000 más que el mismo mes del año anterior.
“Pese a lo que algunos decían que de no iban a venir turistas, lo cierto es que la gente sigue viniendo a Chiclana a disfrutar de sus vacaciones, tenemos más plazas de aparcamiento libres y una optimización del uso del vehículo, contribuyendo así a un beneficio económico y ambiental y mejora de la movilidad”, ha subrayado el alcalde José María Román al presentar estos números; recalcando que dicha regulación del aparcamiento (más de 8.700 plazas) “es positivo para la ciudad”.
Se trata de una medida (muy discutida sobre todo por trabajadores en la costa chiclanera que proceden de poblaciones vecinas, aunque pueden beneficiarse de bonos) enfocada a “facilitar el aparcamiento” desde el poblado de Sancti Petri a la Torre del Puerco, entre junio y septiembre, y a la vez a que el turista/visitante estival también contribuya al mantenimiento de la playa de La Barrosa. Los empadronados se salvan de este ‘impuesto’ por aparcar.
Desde el Ayuntamiento se defiende que este crecimiento responde, en buena medida, a la consolidación del sistema: “mientras que en 2025 se implantó por primera vez, e incluso arrancaba con algunos días de retraso, en 2026 tanto residentes como visitantes han contado con un mayor conocimiento de su funcionamiento, así como con más tiempo para familiarizarse con los procedimientos de adquisición de bonos (incluso de forma anticipada) y el uso de la aplicación”.
Además, se insiste en que la recaudación obtenida a través de esta zona naranja temporal “debe entenderse no solo como un ingreso económico, sino también como un instrumento para contribuir al mantenimiento de las playas, sufragar los costes asociados a los servicios que se prestan durante la temporada estival y favorecer la actividad turística durante todo el año”.
Y MUCHOS MÁS COCHES MATRICULADOS PARA EVITAR ESTE PAGO
“Uno de nuestros principales motores económicos es la playa, que para funcionar como debe necesita una inversión importante de casi 6 millones de euros en materia de limpieza, seguridad, etc. Todo eso antes lo pagaban los chiclaneros con sus impuestos, pero con la zona naranja también lo sufragan los visitantes”, repite el primer edil del PSOE.
Además, en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz se pone el foco en un dato significativo. Y es que habitualmente el número de vehículos en Chiclana se incrementaba cada año en un millar aproximadamente, pero tras la implantación de la zona naranja se han sumado unos 6.000.
“Esto supone que personas que vivían en Chiclana pero no tenían matriculados sus coches aquí, ahora sí los tienen. De esta forma, ha habido un incremento por el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (impuesto de circulación) de unos 500.000 euros al año”, destaca Román.
Por tanto, se concluye que la zona naranja del litoral este verano 2026 ha dejado directa e indirectamente unos ingresos adicionales de 2,1 millones de euros para el Consistorio entre el pago por estacionar en estas plazas reguladas y las nuevas altas de coches en el municipio (para no tener que pagar al ir a la playa).
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