El edificio de la Aduana en Cádiz, inmueble de mediados del siglo XX que tapa la antigua y rehabilitada estación de trenes, que sigue sin uso, acaba de entrar en la Lista Roja de la asociación Hispania Nostra: “su principal riesgo no procede del abandono o del deterioro estructural, sino de perder su protección patrimonial”. Este movimiento responde a una situación objetiva de riesgo y a la necesidad de visibilizarla “para promover su protección y conservación”.
“Pese a encontrarse en excelente estado de conservación, se enfrenta a la amenaza de derribo”, lamenta esta entidad, que recalca que la retirada de su protección para facilitar la transformación del entorno pone en riesgo la continuidad de esta construcción, vinculada históricamente a la actividad comercial y portuaria de la ciudad.
Al respecto, fundamentalmente el PP persigue acabar con la Aduana desde tiempos de Teófila Martínez en la Alcaldía, pero entonces un movimiento ciudadano (el llamado Foro Salvemos la Aduana) y las maniobras de la Junta de Andalucía (entonces gobernada por el PSOE), paralizaron que se acabara con este inmueble.
Sin embargo, pasados los años, una resolución de la delegación territorial de Cultura de la Junta (ya en manos de los populares), fechada el pasado enero, volvió a proponer su descatalogación (en 2009 se incluyó en el Inventario de Bienes Reconocidos del Patrimonio Histórico Andaluz) para permitir su demolición y mejorar la presencia de la antigua estación, que un promotor privado proyecta rescatar para actividades de hostelería y congresos.
Pocas semanas después, el Gobierno local de Bruno García elevó al pleno del Ayuntamiento una moción proponiendo al Gobierno de España que los servicios que se prestan todavía en la Nueva Aduana (propiedad del Ministerio de Hacienda, funciona como delegación de la Agencia Tributaria) se trasladen al actual edificio de la Subdelegación, situado en la plaza de la Constitución, una vez que se levante en unos años el nuevo edificio administrativo programado en el solar de Radio Juventud. Un futuro realojo para que se pueda proceder a su controvertida demolición.
Por aquel entonces, el alcalde insistía en defender esta demolición de un edificio “sin valor histórico y arquitectónico, según los expertos”, como “un logro y un avance para la ciudad ya que permitiría recuperar un espacio público estratégicamente situado, que condiciona la remodelación integral de la plaza de Sevilla, para la creación de una gran zona verde frente al futuro parque de la Muralla”.
“UNO DE LOS ÚLTIMOS PALACIOS DE CÁDIZ”
Este edificio de la Aduana Nueva, diseñado por el arquitecto Manuel Rodenas Cárdenas y levantado en los años 50, es “uno de los últimos palacios de la ciudad y de los edificios más sólidos y mejor construido en Cádiz durante el siglo XX”, remarcan a su vez sus defensores, y de su belleza e historia.
Concebido como edificio de recepción y entrada a la capital gaditana desde el muelle, su ubicación próxima a la antigua estación de ferrocarril permitía también gestionar las mercancías que llegaban por tren.
Ambas construcciones -se detalla en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz- mantienen una relación arquitectónica y funcional, con similitudes estéticas en la combinación de materiales y colores. De hecho, la Aduana conserva unas dependencias anexas próximas a la estación que fueron concebidas originalmente como almacenes.
El inmueble presenta una fachada de inspiración neoherreriana y neoclásica que combina el ladrillo rojizo con la piedra y el mármol. Su composición simétrica destaca por un cuerpo central con basamento almohadillado, columnas jónicas en el tramo superior y un frontón rematado por un gran escudo nacional.
En el interior sobresalen la escalinata central y la primera planta, donde el mármol adquiere especial protagonismo. También conserva un mural de estilo art déco con influencias cubistas que representa el desembarco de los fenicios en la antigua Gadir para comerciar, uno de los elementos artísticos más singulares del edificio.
A diferencia de otros inmuebles incluidos en esta Lista Roja (en toda Andalucía registra ya 232 bienes culturales y naturales), la Aduana “presenta un excelente estado y está bien mantenida por la administración propietaria”. Su desaparición “supondría la pérdida de un testimonio de la arquitectura institucional de mediados del siglo XX y alteraría la relación histórica y arquitectónica entre ambos edificios”, apostillan desde Hispania Nostra.
El edificio de la Aduana en Cádiz, inmueble de mediados del siglo XX que tapa la antigua y rehabilitada estación de trenes, que sigue sin uso, acaba de entrar en la Lista Roja de la asociación Hispania Nostra: “su principal riesgo no procede del abandono o del deterioro estructural, sino de perder su protección patrimonial”. Este movimiento responde a una situación objetiva de riesgo y a la necesidad de visibilizarla “para promover su protección y conservación”.
“Pese a encontrarse en excelente estado de conservación, se enfrenta a la amenaza de derribo”, lamenta esta entidad, que recalca que la retirada de su protección para facilitar la transformación del entorno pone en riesgo la continuidad de esta construcción, vinculada históricamente a la actividad comercial y portuaria de la ciudad.
Al respecto, fundamentalmente el PP persigue acabar con la Aduana desde tiempos de Teófila Martínez en la Alcaldía, pero entonces un movimiento ciudadano (el llamado Foro Salvemos la Aduana) y las maniobras de la Junta de Andalucía (entonces gobernada por el PSOE), paralizaron que se acabara con este inmueble.
Sin embargo, pasados los años, una resolución de la delegación territorial de Cultura de la Junta (ya en manos de los populares), fechada el pasado enero, volvió a proponer su descatalogación (en 2009 se incluyó en el Inventario de Bienes Reconocidos del Patrimonio Histórico Andaluz) para permitir su demolición y mejorar la presencia de la antigua estación, que un promotor privado proyecta rescatar para actividades de hostelería y congresos.
Pocas semanas después, el Gobierno local de Bruno García elevó al pleno del Ayuntamiento una moción proponiendo al Gobierno de España que los servicios que se prestan todavía en la Nueva Aduana (propiedad del Ministerio de Hacienda, funciona como delegación de la Agencia Tributaria) se trasladen al actual edificio de la Subdelegación, situado en la plaza de la Constitución, una vez que se levante en unos años el nuevo edificio administrativo programado en el solar de Radio Juventud. Un futuro realojo para que se pueda proceder a su controvertida demolición.
Por aquel entonces, el alcalde insistía en defender esta demolición de un edificio “sin valor histórico y arquitectónico, según los expertos”, como “un logro y un avance para la ciudad ya que permitiría recuperar un espacio público estratégicamente situado, que condiciona la remodelación integral de la plaza de Sevilla, para la creación de una gran zona verde frente al futuro parque de la Muralla”.
“UNO DE LOS ÚLTIMOS PALACIOS DE CÁDIZ”
Este edificio de la Aduana Nueva, diseñado por el arquitecto Manuel Rodenas Cárdenas y levantado en los años 50, es “uno de los últimos palacios de la ciudad y de los edificios más sólidos y mejor construido en Cádiz durante el siglo XX”, remarcan a su vez sus defensores, y de su belleza e historia.
Concebido como edificio de recepción y entrada a la capital gaditana desde el muelle, su ubicación próxima a la antigua estación de ferrocarril permitía también gestionar las mercancías que llegaban por tren.
Ambas construcciones -se detalla en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz- mantienen una relación arquitectónica y funcional, con similitudes estéticas en la combinación de materiales y colores. De hecho, la Aduana conserva unas dependencias anexas próximas a la estación que fueron concebidas originalmente como almacenes.
El inmueble presenta una fachada de inspiración neoherreriana y neoclásica que combina el ladrillo rojizo con la piedra y el mármol. Su composición simétrica destaca por un cuerpo central con basamento almohadillado, columnas jónicas en el tramo superior y un frontón rematado por un gran escudo nacional.
En el interior sobresalen la escalinata central y la primera planta, donde el mármol adquiere especial protagonismo. También conserva un mural de estilo art déco con influencias cubistas que representa el desembarco de los fenicios en la antigua Gadir para comerciar, uno de los elementos artísticos más singulares del edificio.
A diferencia de otros inmuebles incluidos en esta Lista Roja (en toda Andalucía registra ya 232 bienes culturales y naturales), la Aduana “presenta un excelente estado y está bien mantenida por la administración propietaria”. Su desaparición “supondría la pérdida de un testimonio de la arquitectura institucional de mediados del siglo XX y alteraría la relación histórica y arquitectónica entre ambos edificios”, apostillan desde Hispania Nostra.
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