Carta al director enviada por
Jesús Sánchez-Ajofrín
Albacete
Por un momento me alcanza la lucidez de imaginar a las almas de quienes perdieron la vida aquella mañana tan normal -de camino a sus quehaceres profesionales, familiares o lúdicos-, atrapadas en los vagones de aquellos trenes de alta velocidad que circulaban por España y colisionaron cerca de Urda, en la provincia de Toledo.
Al margen de la abrupta ruptura de sus trayectos terrenales, todas ellas ríen a carcajadas ante lo absurdo que resulta no ver el delgado hilo que sostiene la irresponsabilidad; esa que los seres humanos cambian a menudo por la codicia y el afán de jugar a la ruleta rusa con su capital principal: las personas.
Desde su actual y privilegiada posición, ya por encima del bien y del mal, brindan entre ellas por haber dejado de pertenecer a un despropósito que les segó de golpe la ilusión y las ganas de vivir.
Hay fiesta aquí, en el antípoda de las misas y funerales cínicos y caducos, donde a menudo solo se busca maquillar la tragedia de un mundo también caduco y profundamente deshumanizado. DIARIO Bahía de Cádiz
Por un momento me alcanza la lucidez de imaginar a las almas de quienes perdieron la vida aquella mañana tan normal -de camino a sus quehaceres profesionales, familiares o lúdicos-, atrapadas en los vagones de aquellos trenes de alta velocidad que circulaban por España y colisionaron cerca de Urda, en la provincia de Toledo.
Al margen de la abrupta ruptura de sus trayectos terrenales, todas ellas ríen a carcajadas ante lo absurdo que resulta no ver el delgado hilo que sostiene la irresponsabilidad; esa que los seres humanos cambian a menudo por la codicia y el afán de jugar a la ruleta rusa con su capital principal: las personas.
Desde su actual y privilegiada posición, ya por encima del bien y del mal, brindan entre ellas por haber dejado de pertenecer a un despropósito que les segó de golpe la ilusión y las ganas de vivir.
Hay fiesta aquí, en el antípoda de las misas y funerales cínicos y caducos, donde a menudo solo se busca maquillar la tragedia de un mundo también caduco y profundamente deshumanizado. DIARIO Bahía de Cádiz
COMENTARIOS 0