El mayor barco oceanográfico y más avanzado de la flota española, el Odón de Buen, con puerto base en Cádiz, ha salido rumbo hacia la Antártida en su primera campaña de investigación antártica española tras superar con éxito las pruebas realizadas durante 2025.
Como simbólica despedida, la secretaria general de Investigación del ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), Eva Ortega, se ha pasado por el muelle gaditano acompañada, entre otros, de la subdelegada del Gobierno Blanca Flores. Y ha agradecido el trabajo de todas las personas e instituciones que hacen posible esta misión, con la que el Estado español “sigue contribuyendo al conocimiento de un territorio fundamental para comprender el futuro de nuestro planeta”.
El Odón de Buen (perteneciente al Instituto Español de Oceanografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC) desempeñará un papel fundamental en esta campaña. Por primera vez, será el encargado de abrir las bases antárticas españolas y facilitar los movimientos de personal y el apoyo logístico a los diferentes proyectos científicos.
Este 2026 se celebra la cuadragésima campaña de investigación antártica, que permitirá continuar y ampliar la investigación española en el continente antártico. La investigación polar resulta fundamental para comprender procesos que afectan al conjunto del planeta, desde la evolución del clima y los océanos hasta los cambios en los ecosistemas y la dinámica del hielo.
La presente campaña contará con la participación de más de 350 personas, entre ellas alrededor de 200 investigadores, 50 técnicos especializados y 100 tripulantes. Se desarrollarán actividades vinculadas a cerca de 30 proyectos de investigación y comunicación científica, incluyendo proyectos nacionales financiados por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y colaboraciones de programas antárticos de distintos países.
Coincide además con el 40 aniversario de la primera expedición antártica del CSIC, y del establecimiento del primer campamento español permanente en la Antártida, en la isla Livingston, el 27 de diciembre de 1986, según recoge DIARIO Bahía de Cádiz de fuentes del ministerio de Ciencia.
CAPAZ DE OPERAR EN CUALQUIER OCÉANO DEL MUNDO
Con una eslora de 84,3 metros y equipado con la última tecnología, el buque (con capacidad para 58 personas) es capaz de operar en cualquier océano del mundo y desplegar su equipamiento a profundidades superiores a los 6.000 metros. Cuenta con cerca de 1.000 metros cuadrados dedicados a laboratorios y espacios para el trabajo científico especializado, ofreciendo mayores capacidades, tanto operativas como científicas.
La mayor parte de sus sistemas y equipos son de fabricación o distribución nacional. Además, destaca por su compromiso con la sostenibilidad gracias a un sistema de propulsión híbrido diésel-gas que reduce significativamente las emisiones contaminantes.
Su nombre rinde honor al pionero patrio de la oceanografía y fundador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), entidad impulsora del proyecto, que supuso una inversión de 85 millones de euros, principalmente fondos europeos.
El mayor barco oceanográfico y más avanzado de la flota española, el Odón de Buen, con puerto base en Cádiz, ha salido rumbo hacia la Antártida en su primera campaña de investigación antártica española tras superar con éxito las pruebas realizadas durante 2025.
Como simbólica despedida, la secretaria general de Investigación del ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU), Eva Ortega, se ha pasado por el muelle gaditano acompañada, entre otros, de la subdelegada del Gobierno Blanca Flores. Y ha agradecido el trabajo de todas las personas e instituciones que hacen posible esta misión, con la que el Estado español “sigue contribuyendo al conocimiento de un territorio fundamental para comprender el futuro de nuestro planeta”.
El Odón de Buen (perteneciente al Instituto Español de Oceanografía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, CSIC) desempeñará un papel fundamental en esta campaña. Por primera vez, será el encargado de abrir las bases antárticas españolas y facilitar los movimientos de personal y el apoyo logístico a los diferentes proyectos científicos.
Este 2026 se celebra la cuadragésima campaña de investigación antártica, que permitirá continuar y ampliar la investigación española en el continente antártico. La investigación polar resulta fundamental para comprender procesos que afectan al conjunto del planeta, desde la evolución del clima y los océanos hasta los cambios en los ecosistemas y la dinámica del hielo.
La presente campaña contará con la participación de más de 350 personas, entre ellas alrededor de 200 investigadores, 50 técnicos especializados y 100 tripulantes. Se desarrollarán actividades vinculadas a cerca de 30 proyectos de investigación y comunicación científica, incluyendo proyectos nacionales financiados por la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y colaboraciones de programas antárticos de distintos países.
Coincide además con el 40 aniversario de la primera expedición antártica del CSIC, y del establecimiento del primer campamento español permanente en la Antártida, en la isla Livingston, el 27 de diciembre de 1986, según recoge DIARIO Bahía de Cádiz de fuentes del ministerio de Ciencia.
CAPAZ DE OPERAR EN CUALQUIER OCÉANO DEL MUNDO
Con una eslora de 84,3 metros y equipado con la última tecnología, el buque (con capacidad para 58 personas) es capaz de operar en cualquier océano del mundo y desplegar su equipamiento a profundidades superiores a los 6.000 metros. Cuenta con cerca de 1.000 metros cuadrados dedicados a laboratorios y espacios para el trabajo científico especializado, ofreciendo mayores capacidades, tanto operativas como científicas.
La mayor parte de sus sistemas y equipos son de fabricación o distribución nacional. Además, destaca por su compromiso con la sostenibilidad gracias a un sistema de propulsión híbrido diésel-gas que reduce significativamente las emisiones contaminantes.
Su nombre rinde honor al pionero patrio de la oceanografía y fundador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), entidad impulsora del proyecto, que supuso una inversión de 85 millones de euros, principalmente fondos europeos.
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