Número 5.626 – Año XXIII 18 de octubre de 2026

Cádiz

“No pueden ser el sitio más tóxico del barrio”: piden retirar el caucho de los parques infantiles de Cádiz

Pese a que el Ayuntamiento acaba de invertir más de 500.000 euros en la renovación de estos suelos frente a los golpes, Sumar habla de “negligencia”, e insta a la retirada de ese caucho al demostrar un estudio científico que liberan diferentes sustancias químicas, que respiran los menores.

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  • La zona infantil de Ana Orantes estrenando suelo de caucho meses atrás -
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Sumar quiere que desaparezcan los suelos de caucho de los parques infantiles de Cádiz, tras la alerta de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la campaña ‘Parques con salud’ que acaba de presentar Ecologistas en Acción.

Y es que lo que durante años se vendió como una mejora para amortiguar los caídas de los menores es hoy, según la ciencia, “una fuente diaria de exposición a sustancias tóxicas”, recalca esta formación progresista en un comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz.

Una petición que llega meses después de que el Ayuntamiento gaditano se haya gastado cerca de 550.000 euros en la sustitución de los suelos de caucho de todos los parques infantiles de la ciudad, tanto de extramuros como del casco histórico.

“Las familias van al parque a que niños y niñas jueguen, pero salen habiendo respirado un cóctel químico, especialmente cuando hace mucho calor, lo que sucede muchos días del año. Un parque infantil no puede ser el sitio más tóxico del barrio”, alertan desde Movimiento Sumar.

“UN CÓCTEL QUÍMICO LIBERADO CON EL DESGASTE Y EL CALOR”

Según el estudio de Ecologistas, estos pavimentos de los parques que se vienen normalizando desde hace años combinan caucho de neumáticos reciclados, resinas sintéticas y aditivos derivados del petróleo: plastificantes organofosforados, retardantes de llama, colorantes, hidrocarburos aromáticos y metales pesados como zinc, plomo o cadmio. Estos compuestos “no están fuertemente fijados al material y se van liberando poco a poco, sobre todo con el desgaste y el calor”.

La exposición a los pequeños llega por tres vías: el contacto con la piel al gatear, sentarse o jugar en el suelo; la inhalación de compuestos orgánicos volátiles, que se concentran precisamente a la altura de los niños; y la ingestión accidental de las ‘bolitas’ que se desprenden del pavimento. 

Desde el CSIC se resume que quienes pasan mucho tiempo en estos parques “están inhalando muchas de estas moléculas, disruptores endocrinos muchas de ellas y otros directamente tóxicos e incluso potenciales cancerígenos. Aunque nos salven de algún chichón, son tóxicos, igual que el césped artificial en los días de sol y calor”.

Además, se añade que argumento de la seguridad tampoco se sostiene. Según la Sociedad Española de Pediatría, en los parques de arena, grava o mantillo hay más rozaduras, pero en los de caucho “son más frecuentes las caídas con torceduras, fracturas o pérdida de dientes, porque las losetas se levantan, se deterioran y vuelven el terreno inestable”. Y cuando el caucho envejece, la lluvia arrastra sus compuestos tóxicos hacia el subsuelo y las aguas cercanas, mientras se desprenden microplásticos al entorno.

En este punto, la diputada en el Congreso de Sumar por la provincia, Esther Gil de Reboleño, cuestiona que el Ayuntamiento de Cádiz alegue desconocimiento, y es que “Europa lleva desde 2021 legislando sobre las sustancias tóxicas del caucho en los parques infantiles y el principio de precaución le obliga a actuar”. 

“Mientras otras ciudades empiezan a retirarlo, Cádiz se gasta medio millón de euros en ponerlo nuevo. Eso es una negligencia con la salud de los niños, una gestión nefasta del dinero público. Ahora habrá que gastar otro medio millón de euros en retirar esos suelos”, se sospecha.

“PARQUES-SAUNA, Y ENVEJECIDOS”

En paralelo, este partido denuncia que en la capital gaditana, salvo el nuevo parque del Pelícano bajo las Puertas de Tierra, “la mayoría de las zonas de juego son auténticas saunas: no tienen arbolado y muchos meses del año resultan imposibles de usar a partir de media mañana”.  

Además, se tacha la “solución” del Gobierno local del PP como “la más cutre posible”, al impulsar la colocación de unos toldos de tela, “una opción mucho peor que los árboles, que no refrescan el ambiente, se deterioran y, para colmo, en muchos casos están mal puestos”. El ejemplo más sangrante es la plaza de la Estrella, en la playa de Santa María del Mar, donde el toldo “no da sombra ni a los juegos ni a los asientos”.

Y por otro lado, Movimiento Sumar repara en la antigüedad de algunos de los parques infantiles de la ciudad, que “parecen sacados de los años 80: dos columpios, un tobogán de metal que en agosto quema como una plancha y con suerte dos balancines que no funcionan”. 

En definitiva, a juicio de Gil de Reboleño, “Cádiz tiene pocos parques infantiles, mal repartidos entre barrios y con instalaciones envejecidas, sin juegos inclusivos ni espacios pensados para distintas edades. Las familias necesitan más que nunca espacios de juego dignos, frescos y seguros: son infraestructuras de salud pública y de igualdad, son el patio de quienes no tienen patio”. 

“Una ciudad que no planta árboles en sus zonas de juego y que sigue apostando por el caucho está diciendo a las familias trabajadoras que su salud y la de sus hijos no son una prioridad”, apostilla la todavía diputada nacional.

Por todo ello, se reclama al Gobierno de Bruno García un plan de retirada “progresiva e inmediata” de los suelos de caucho sintético y de neumáticos reciclados; la plantación de arbolado en todas las zonas de juego “para convertirlas en refugios climáticos”; la modernización de estos espacios, con juegos inclusivos y accesibles; y nuevos parques en los barrios que hoy no los tienen.

Sumar quiere que desaparezcan los suelos de caucho de los parques infantiles de Cádiz, tras la alerta de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la campaña ‘Parques con salud’ que acaba de presentar Ecologistas en Acción.

Y es que lo que durante años se vendió como una mejora para amortiguar los caídas de los menores es hoy, según la ciencia, “una fuente diaria de exposición a sustancias tóxicas”, recalca esta formación progresista en un comunicado remitido a DIARIO Bahía de Cádiz.

Una petición que llega meses después de que el Ayuntamiento gaditano se haya gastado cerca de 550.000 euros en la sustitución de los suelos de caucho de todos los parques infantiles de la ciudad, tanto de extramuros como del casco histórico.

“Las familias van al parque a que niños y niñas jueguen, pero salen habiendo respirado un cóctel químico, especialmente cuando hace mucho calor, lo que sucede muchos días del año. Un parque infantil no puede ser el sitio más tóxico del barrio”, alertan desde Movimiento Sumar.

“UN CÓCTEL QUÍMICO LIBERADO CON EL DESGASTE Y EL CALOR”

Según el estudio de Ecologistas, estos pavimentos de los parques que se vienen normalizando desde hace años combinan caucho de neumáticos reciclados, resinas sintéticas y aditivos derivados del petróleo: plastificantes organofosforados, retardantes de llama, colorantes, hidrocarburos aromáticos y metales pesados como zinc, plomo o cadmio. Estos compuestos “no están fuertemente fijados al material y se van liberando poco a poco, sobre todo con el desgaste y el calor”.

La exposición a los pequeños llega por tres vías: el contacto con la piel al gatear, sentarse o jugar en el suelo; la inhalación de compuestos orgánicos volátiles, que se concentran precisamente a la altura de los niños; y la ingestión accidental de las ‘bolitas’ que se desprenden del pavimento. 

Desde el CSIC se resume que quienes pasan mucho tiempo en estos parques “están inhalando muchas de estas moléculas, disruptores endocrinos muchas de ellas y otros directamente tóxicos e incluso potenciales cancerígenos. Aunque nos salven de algún chichón, son tóxicos, igual que el césped artificial en los días de sol y calor”.

Además, se añade que argumento de la seguridad tampoco se sostiene. Según la Sociedad Española de Pediatría, en los parques de arena, grava o mantillo hay más rozaduras, pero en los de caucho “son más frecuentes las caídas con torceduras, fracturas o pérdida de dientes, porque las losetas se levantan, se deterioran y vuelven el terreno inestable”. Y cuando el caucho envejece, la lluvia arrastra sus compuestos tóxicos hacia el subsuelo y las aguas cercanas, mientras se desprenden microplásticos al entorno.

En este punto, la diputada en el Congreso de Sumar por la provincia, Esther Gil de Reboleño, cuestiona que el Ayuntamiento de Cádiz alegue desconocimiento, y es que “Europa lleva desde 2021 legislando sobre las sustancias tóxicas del caucho en los parques infantiles y el principio de precaución le obliga a actuar”. 

“Mientras otras ciudades empiezan a retirarlo, Cádiz se gasta medio millón de euros en ponerlo nuevo. Eso es una negligencia con la salud de los niños, una gestión nefasta del dinero público. Ahora habrá que gastar otro medio millón de euros en retirar esos suelos”, se sospecha.

“PARQUES-SAUNA, Y ENVEJECIDOS”

En paralelo, este partido denuncia que en la capital gaditana, salvo el nuevo parque del Pelícano bajo las Puertas de Tierra, “la mayoría de las zonas de juego son auténticas saunas: no tienen arbolado y muchos meses del año resultan imposibles de usar a partir de media mañana”.  

Además, se tacha la “solución” del Gobierno local del PP como “la más cutre posible”, al impulsar la colocación de unos toldos de tela, “una opción mucho peor que los árboles, que no refrescan el ambiente, se deterioran y, para colmo, en muchos casos están mal puestos”. El ejemplo más sangrante es la plaza de la Estrella, en la playa de Santa María del Mar, donde el toldo “no da sombra ni a los juegos ni a los asientos”.

Y por otro lado, Movimiento Sumar repara en la antigüedad de algunos de los parques infantiles de la ciudad, que “parecen sacados de los años 80: dos columpios, un tobogán de metal que en agosto quema como una plancha y con suerte dos balancines que no funcionan”. 

En definitiva, a juicio de Gil de Reboleño, “Cádiz tiene pocos parques infantiles, mal repartidos entre barrios y con instalaciones envejecidas, sin juegos inclusivos ni espacios pensados para distintas edades. Las familias necesitan más que nunca espacios de juego dignos, frescos y seguros: son infraestructuras de salud pública y de igualdad, son el patio de quienes no tienen patio”. 

“Una ciudad que no planta árboles en sus zonas de juego y que sigue apostando por el caucho está diciendo a las familias trabajadoras que su salud y la de sus hijos no son una prioridad”, apostilla la todavía diputada nacional.

Por todo ello, se reclama al Gobierno de Bruno García un plan de retirada “progresiva e inmediata” de los suelos de caucho sintético y de neumáticos reciclados; la plantación de arbolado en todas las zonas de juego “para convertirlas en refugios climáticos”; la modernización de estos espacios, con juegos inclusivos y accesibles; y nuevos parques en los barrios que hoy no los tienen.

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