Número 5.626 – Año XXIII 18 de octubre de 2026

Cádiz

La Confluencia Sindical pide “unidad” para el 11-N: “la pelea en la calle habrá que darla hasta que el poder popular se imponga”

Ante la convocatoria de huelga general, sindicatos alternativos en Cádiz llaman a sumar fuerzas, celebran la reactivación de las luchas y miran más allá: “toca acompañar a los movimientos populares en la superación de sus límites hasta que se planteen la ocupación de edificio del poder… y no solo de nuestra vivienda”.

Bahía Flash |
  • Cabecera de la pasada manifestación alternativa del Primero de Mayo en Cádiz -
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La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz (integrada entre otros por CTM, Ustea o Autonomía Obrera) ha expresado su apoyo a la huelga general del próximo 11 de noviembre, impulsada a partir de la movilización por el derecho a la vivienda, frente a la inacción de los gobiernos y contra el rentismo, con tres exigencias básicas: viviendas asumibles, salarios que permitan vivir y servicios públicos garantizados.

Bajo el lema ‘Huelga general a fondo contra todos los buitres del capital’, la plataforma llama a seguir las directrices del Comité Popular por la Huelga General (que en Cádiz ya se constituyó días atrás), al tiempo que defiende una respuesta que vaya más allá de señalar a los grandes propietarios inmobiliarios: apunta a la banca, a la oligarquía financiera y a las políticas que, a su juicio, permiten que el capital siga acumulando beneficios a costa de la clase trabajadora.

En un comunicado, estos sindicatos alternativos reclaman la máxima unidad posible en torno al 11-N y la reactivación de las luchas sociales conjuntas “hasta desahuciar a los parásitos del capital del edificio del poder”.

DESAHUCIOS, FONDOS BUITRE, PODER FINANCIERO Y REPRESIÓN

En el escrito recogido por DIARIO Bahía de Cádiz, publicado por insurgente.org, se rinde homenaje a “los cientos de miles de familias que han venido siendo sacrificadas en el criminal altar que consagra la vivienda como mercancía al servicio de los parásitos del gran capital rentista”. Y precisa que los responsables a los que hay que señalar son estos, “y no a cualquiera que alquile”.

Además, tacha de “indignante” que “decenas y decenas de miles de desahucios se hayan dado con un gobierno (de España) que va de progresista”. A su juicio, “está claro que a la solución que necesitamos le cuesta ajustarse a la raja de la urna”, por lo que reivindica la movilización social frente a las limitaciones de la política institucional: “la pelea en la calle es imprescindible. Y habrá que darla hasta que el poder popular se imponga definitivamente”.

La Confluencia sostiene asimismo que la lucha contra los fondos buitre debe enmarcarse en una crítica más amplia al poder financiero y económico, “para los que se dictó una política de rescate cuando estalló la crisis de 2008”. Y defiende “expropiarlos para poner en marcha verdaderas políticas públicas”.

De la misma manera, enlaza aquella crisis-estafa con las movilizaciones que surgieron a partir del 15-M y considera que el actual ciclo de protestas por la vivienda constituye una nueva sacudida social. La diferencia, sostiene, es que hoy se ha puesto en movimiento “una juventud cada vez más proletarizada, con más conciencia de partida que en 2011 y con una experiencia acumulada en términos de lucha de clases”.

Frente a las protestas desde abajo, estos sindicatos combativos denuncian el mantenimiento de la “infame y facciosa” Ley Mordaza que impuso el anterior Gobierno de Rajoy, y reprocha al liderado por Pedro Sánchez en coalición (primero con Unidas Podemos y ahora con Sumar) que todavía no la haya derogado. Y sospecha que no se ha hecho pensando en “cuando a los recortes de siempre se le sumen gastos militares faraónicos para meternos en guerras imperiales”.

Una represión que, advierten estas organizaciones, no se limita a las calles. También se ejerce en los centros de trabajo, “verdaderos campos de concentración” por el uso de la precarización y la subcontratación como herramientas de “sobrexplotación y de (auto)represión”. Con el añadido de las listas negras, como las que siguen sufriendo Manuel y Jesús, durante semanas subidos a una grúa del astillero de San Fernando para exigir una solución que no ha llegado.

“NO HAY VICTORIA POSIBLE SIN ÁNIMO Y CONFIANZA POPULARES”

La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz entiende que el respaldo al nuevo ciclo de movilizaciones, empezando por la huelga del 11-N, es fundamental para combatir la desmoralización social. “No hay victoria posible sin ánimo y confianza populares”, afirma, antes de celebrar las luchas que están encabezando jóvenes como “un antídoto frente a la desmoralización que se expandía en el seno del mismo pueblo ante la orgía de reacción que se decía que lo contaminaba”.

Por ello, argumenta que nadie con conciencia de clase debe quedarse al margen de estas movilizaciones desde abajo por discrepar de sus planteamientos o de sus objetivos concretos: “siempre, pero aún más en tiempos de crisis cruzadas, no queda otra que acompañar a los movimientos populares en la superación de sus límites hasta que se planteen la ocupación de edificio del poder… y no solo de nuestra vivienda”.

El escrito de la Confluencia también cuestiona un modelo de Estado de bienestar que “hace aguas”, y no solo en España, en otros puntos de Europa están eclosionando las protestas, como en Francia. En este punto, se señala a políticos que se reivindican de izquierdas y a sindicalistas a los que acusa de haber colaborado “para anestesiar la lucha de clases”, contribuyendo a que “el capital expropie cada vez más al salario”.

Aun así, insta a aprovechar incluso los “cálculos oportunistas y electorales” de determinados actores para ampliar la participación en las movilizaciones y “sacar al máximo de gente en la calle y en las huelgas”. 

“La necesaria clarificación masiva será en (y entre) la movilización, no antes”, se sentencia. O lo que es lo mismo: no hace falta estar de acuerdo en todo para empezar a luchar juntos; es también luchando juntos como se construyen los acuerdos, se aclaran las diferencias, se identifican contradicciones y se avanza hacia objetivos más ambiciosos.
 

La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz (integrada entre otros por CTM, Ustea o Autonomía Obrera) ha expresado su apoyo a la huelga general del próximo 11 de noviembre, impulsada a partir de la movilización por el derecho a la vivienda, frente a la inacción de los gobiernos y contra el rentismo, con tres exigencias básicas: viviendas asumibles, salarios que permitan vivir y servicios públicos garantizados.

Bajo el lema ‘Huelga general a fondo contra todos los buitres del capital’, la plataforma llama a seguir las directrices del Comité Popular por la Huelga General (que en Cádiz ya se constituyó días atrás), al tiempo que defiende una respuesta que vaya más allá de señalar a los grandes propietarios inmobiliarios: apunta a la banca, a la oligarquía financiera y a las políticas que, a su juicio, permiten que el capital siga acumulando beneficios a costa de la clase trabajadora.

En un comunicado, estos sindicatos alternativos reclaman la máxima unidad posible en torno al 11-N y la reactivación de las luchas sociales conjuntas “hasta desahuciar a los parásitos del capital del edificio del poder”.

DESAHUCIOS, FONDOS BUITRE, PODER FINANCIERO Y REPRESIÓN

En el escrito recogido por DIARIO Bahía de Cádiz, publicado por insurgente.org, se rinde homenaje a “los cientos de miles de familias que han venido siendo sacrificadas en el criminal altar que consagra la vivienda como mercancía al servicio de los parásitos del gran capital rentista”. Y precisa que los responsables a los que hay que señalar son estos, “y no a cualquiera que alquile”.

Además, tacha de “indignante” que “decenas y decenas de miles de desahucios se hayan dado con un gobierno (de España) que va de progresista”. A su juicio, “está claro que a la solución que necesitamos le cuesta ajustarse a la raja de la urna”, por lo que reivindica la movilización social frente a las limitaciones de la política institucional: “la pelea en la calle es imprescindible. Y habrá que darla hasta que el poder popular se imponga definitivamente”.

La Confluencia sostiene asimismo que la lucha contra los fondos buitre debe enmarcarse en una crítica más amplia al poder financiero y económico, “para los que se dictó una política de rescate cuando estalló la crisis de 2008”. Y defiende “expropiarlos para poner en marcha verdaderas políticas públicas”.

De la misma manera, enlaza aquella crisis-estafa con las movilizaciones que surgieron a partir del 15-M y considera que el actual ciclo de protestas por la vivienda constituye una nueva sacudida social. La diferencia, sostiene, es que hoy se ha puesto en movimiento “una juventud cada vez más proletarizada, con más conciencia de partida que en 2011 y con una experiencia acumulada en términos de lucha de clases”.

Frente a las protestas desde abajo, estos sindicatos combativos denuncian el mantenimiento de la “infame y facciosa” Ley Mordaza que impuso el anterior Gobierno de Rajoy, y reprocha al liderado por Pedro Sánchez en coalición (primero con Unidas Podemos y ahora con Sumar) que todavía no la haya derogado. Y sospecha que no se ha hecho pensando en “cuando a los recortes de siempre se le sumen gastos militares faraónicos para meternos en guerras imperiales”.

Una represión que, advierten estas organizaciones, no se limita a las calles. También se ejerce en los centros de trabajo, “verdaderos campos de concentración” por el uso de la precarización y la subcontratación como herramientas de “sobrexplotación y de (auto)represión”. Con el añadido de las listas negras, como las que siguen sufriendo Manuel y Jesús, durante semanas subidos a una grúa del astillero de San Fernando para exigir una solución que no ha llegado.

“NO HAY VICTORIA POSIBLE SIN ÁNIMO Y CONFIANZA POPULARES”

La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz entiende que el respaldo al nuevo ciclo de movilizaciones, empezando por la huelga del 11-N, es fundamental para combatir la desmoralización social. “No hay victoria posible sin ánimo y confianza populares”, afirma, antes de celebrar las luchas que están encabezando jóvenes como “un antídoto frente a la desmoralización que se expandía en el seno del mismo pueblo ante la orgía de reacción que se decía que lo contaminaba”.

Por ello, argumenta que nadie con conciencia de clase debe quedarse al margen de estas movilizaciones desde abajo por discrepar de sus planteamientos o de sus objetivos concretos: “siempre, pero aún más en tiempos de crisis cruzadas, no queda otra que acompañar a los movimientos populares en la superación de sus límites hasta que se planteen la ocupación de edificio del poder… y no solo de nuestra vivienda”.

El escrito de la Confluencia también cuestiona un modelo de Estado de bienestar que “hace aguas”, y no solo en España, en otros puntos de Europa están eclosionando las protestas, como en Francia. En este punto, se señala a políticos que se reivindican de izquierdas y a sindicalistas a los que acusa de haber colaborado “para anestesiar la lucha de clases”, contribuyendo a que “el capital expropie cada vez más al salario”.

Aun así, insta a aprovechar incluso los “cálculos oportunistas y electorales” de determinados actores para ampliar la participación en las movilizaciones y “sacar al máximo de gente en la calle y en las huelgas”. 

“La necesaria clarificación masiva será en (y entre) la movilización, no antes”, se sentencia. O lo que es lo mismo: no hace falta estar de acuerdo en todo para empezar a luchar juntos; es también luchando juntos como se construyen los acuerdos, se aclaran las diferencias, se identifican contradicciones y se avanza hacia objetivos más ambiciosos.
 

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