CRÓNICA DEL TROFEO. El estadio Nuevo Mirandilla volvió a reabrirse al bendito juego de la pelotita, con césped recién plantado, videomarcadores y megafonía renovados, y modernizadas vallas publicitarias a pie de campo, tras semanas estivales acogiendo conciertos, para la celebración del LXXII Trofeo Carranza, a una semana exacta del inicio de la Liga, lo verdaderamente importante. Con la UD Las Palmas como invitado en el cartel, pregonado horas antes por Manolo Camacho.
Un Trofeo histórico que en su día trajo a la Tacita a Pelé, Eusebio, Di Stéfano o Cruyff, y que se vivía como una auténtica fiesta del verano gaditano (hace una década se permitió la última barbacoa masiva en las playas), desde hace años descafeinado y renqueante por un fútbol al que le interesa poco más que hacer negocio. Torneo veraniego que resiste más por nostalgia que por interés real reconvertido en una pachanga más para preparar el curso. Con una entrega de copas, al nivel de lo que es hoy el evento…
Nada de cuadrangular: partido único a modo de presentación ante los suyos de un Cádiz CF que, avergonzando por su imagen y rendimiento recientes, ha soltado lastre (Iza, Álex, Ocampo, Roger Martí…) y afronta la 2026/2027 con aires renovados y a la vez muchas dudas: de momento una docena de incorporaciones, y todavía no se ha cerrado el mercado de verano.
Más allá del verde y de una pretemporada regulera en juego y resultados, la marcha ¿inesperada? de Vizcaíno de la presidencia (aunque conserva un paquete importante de acciones), abre aparentemente un nuevo ciclo en la entidad amarilla (que sueña con reconciliarse más pronto que tarde con un cadismo hastiado y castigado) con un empresario mexicano al frente, Christian Septien, toda una incógnita que, al menos, no renuncia a respirar gaditanismo. Aunque sea impostado.
Con homenaje previo al portuense Iza Carcelén, tras colgar las botas, y con el significativo hueco vacío de Brigadas Amarillas en Fondo Sur, en señal de protesta por cobrarse la entrada también a los abonados (aunque finalmente el club ha regalado mucho papel), daba inicio en una noche perfecta de sábado de agosto este amistoso entre rivales de Segunda división, con unas 14.000 personas en la grada.

GOL TEMPRANERO Y REMONTADA CANARIA
Imanol Idiakez contaba de inicio con Ezkieta bajo palos; Arribas, Javi Castro, Iker Recio y Kenan, en defensa; Diakité (con el brazalete de capitán) y Joaquín en el centro del campo; De la Rosa y Antoñito en los extremos; y arriba García Pascal y Urko Izeta.
Y el delantero vasco adelantaba ya en el minuto 3 a los de casa aprovechando el despeje tras una primera intentona de Antoñito, pese a que fueron los canarios los que salieron dominando. Un gol cantado con ímpetu en el estadio municipal.
Ese 1-0 nada cambió: los hombres de Rubén de la Barrera continuaron dominando y los de Idiakez aguantando atrás con más o menos orden, tratando de cazar alguna contra, como la del minuto 19, que no supo culminar Moussa; o la del 24 protagonizada por una individualidad del extremo jerezano.
Hasta que rondado el minuto 26 pasó lo más esperable: el empate del único conjunto que proponía algo, Las Palmas, firmado con cierta facilidad por el japonés Taisei Miyashiro. Poco después, Jefte se revolvía en el área y estaba cerca de hacer el segundo para los visitantes. Un 1-2 que sí subió a los marcadores en la siguiente acción defendida regular, con facilidades para Manu Fuster. Y los primeros pitos resonaron en la grada.
En el último cuarto de hora de la primera mitad, el Cádiz amagó con hacerse con la pelota y dar un paso adelante, mostrando cierta ambición y contados detalles; sin hacer daño real y apenas un disparo potente a las nubes de García Pascual en el tiempo añadido.
SENTENCIA Y REACCIÓN TEÓRICA
Un lanzamiento de falta directa de Antoñito, a las manos de Caro, fue de lo poco destacable del reinicio del encuentro, con el conjunto canario sin prisas y el Cádiz sin saber cómo hacerse con el control de la situación y cómo manejarla desde la media con la dupla Diakité-Joaquín.
Y de la nada, en el minuto 60 el rival volvía a hacer daño con el 1-3, un golazo de Jefte desde la frontal y por la escuadra, con la defensa concediendo demasiado. Vaya novedad.
Alcanzado el 70, con runrún en la grada y casi nada (sin el casi) en el verde, Idiakez meneaba el banquillo, con hasta seis cambios: Efe, Noah, Vladys, Rosado, Damián y Kouamé entraban por Arribas, Joaquín, García Pascual, Iker Recio, Diakité y De la Rosa. Poco después se incorporaban también Suso y Beñat por Antoñito y Kenan. Y el joven Dilan Zárate por Izeta.
En esta última fase se vio un Cádiz más eléctrico y vivo, pero igual de indefinible. Al menos mostrando coraje y embotellando por momentos a unos canarios que se sabían superiores y más hechos como equipo, pasando apuros relativos.
Se cumplieron los cuatro minutos de descuento y se confirmó que este Trofeo viaja por segunda vez a Gran Canaria, en la tercera ocasión que la UD Las Palmas participa en el torneo gaditano: ya lo conquistó en 2017 tras vencer al Málaga en la final.

El Cádiz, subcampeón, se mantiene con once copas Carranza, igualando al Atlético de Madrid en el palmarés. Y dejando ante su afición, a una semana del estreno liguero ante el filial del Celta, las mismas sensaciones preocupantes que en gran parte de la pretemporada: queda mucho mucho por trabajar y ajustar para que este nuevo Cádiz deje de parecerse demasiado al viejo, rancio, aplatanado e insulso de estos últimos años.
“Hemos cometido muchos errores y hemos concedido demasiado fácil. Ha habido ratos buenos y ratos malos y hemos interpretado mal algunas situaciones del partido. Son aprendizajes para el equipo”, valoraba en su rueda de prensa postpartido el míster.
Además, Imanol reflexionaba que “estamos haciendo un cambio muy grande, tenemos gente que se está incorporando, jugadores con molestias y otros que todavía se están conociendo. La pretemporada es un poco engañosa. Haces mezclas que luego no se van a producir, hay gente que llega antes que otra y todavía falta gente por venir. Este formato de empezar la Liga con el mercado abierto es complicado”.
“EL TROFEO, NUESTRO LINCE IBÉRICO PARTICULAR”
El salón de plenos del Ayuntamiento (que todavía inyecta 56.000 euros para la organización, además de organizar alguna actividad paralela alrededor) acogía este mismo sábado a mediodía la presentación formal de este LXXII Trofeo Carranza by JP Financial, presidido por el alcalde Bruno García, el nuevo presidente cadista y el vicepresidente de la UD Las Palmas.

En esta ocasión se encargó el tradicional pregón del Trofeo a un “trofeísta confeso” como es el comunicador Manolo Camacho, que defendió en su intervención la historia y significado del Trofeo de los Trofeos y su reimpulso: “es nuestro lince ibérico particular. Hay que protegerlo para que no esté en peligro de extinción. Pero eso es cosa de todos”.
Camacho incidió en que el Trofeo “es parte inseparable de la identidad de la ciudad y del Cádiz CF”, y apeló a trabajar ya con vistas a su 75 aniversario en 2029, y “no como una meta final, sino como una meta volante”; recuperando el tradicional formato cuadrangular y rodeando la cita de iniciativas culturales, sociales y deportivas, para volver a darle importancia en el calendario local. DIARIO Bahía de Cádiz













