Por representar “un problema ambiental y económico permanente”, Agaden Ecologistas en Acción tiene claro que hay que revisar el trazado y “adoptar soluciones compatibles con la conservación del entorno”, respecto al polémico sendero ciclo-peatonal implantado de Cádiz a San Fernando tras las dunas de la playa de Cortadura (el conocido como Eurovelo), tras conocerse que la Junta de Andalucía (tirando de nuevo de fondos europeos), se va a gastar más de 800.000 euros en volver a ponerlo en uso.
Un tramo que, como muchos alertaron cuando proyectó su construcción (rascando igualmente fondos europeos), es invadido de forma recurrente por la arena, ya que atraviesa una zona especialmente expuesta a los vientos de levante y a los temporales marítimos. Y evidentemente, tras las sucesivas borrascas invernales, lleva meses fuera de servicio.
Esta circunstancia obliga a la retirada periódica de esa arena acumulada sobre el firme, incluso con maquinaria pesada; actuación que más allá de implicar un continúo gasto de dinero público, “supone una alteración continua del funcionamiento natural de las dunas, ecosistemas de alto valor ecológico que desempeñan un papel esencial en la protección de la costa frente a temporales, la fijación de sedimentos y la conservación de especies de flora y fauna adaptadas a este entorno”. De hecho, semanas atrás se alertó del peligro de estas labores para los nidos de chorlitejos patinegros.
En este punto, en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, Agaden insiste en que numerosos colectivos ciudadanos y expertos en ordenación del territorio cuestionaron desde el inicio la idoneidad de este trazado, entendiendo que su utilidad real “es limitada” y que existían alternativas “más lógicas, seguras y sostenibles”: la mejora del camino de tierra ya existente entre la capital y La Isla por el saco interno de la Bahía, en paralelo a la vía del tren.
“Esta alternativa razonable habría evitado la afección directa sobre el sistema dunar y reducido significativamente los costes de conservación”, se evidencia.
ESTE SENDERO NO ES PRECISAMENTE SOSTENIBLE…
“La promoción del uso de la bicicleta es una herramienta fundamental para avanzar hacia modelos de transporte más sostenibles”, subrayan estos ecologistas, al tiempo que reconocen que estos proyectos “deben diseñarse con rigor técnico, sensibilidad ambiental y responsabilidad en el uso de los fondos públicos”.
Y es que cada episodio de fuertes vientos de levante o de temporales obliga a nuevas intervenciones de limpieza para garantizar la transitabilidad de este tramo de Eurovelo. Y además del gasto económico, estas actuaciones “generan una paradoja evidente”: una infraestructura concebida bajo criterios de movilidad sostenible “requiere un mantenimiento intensivo y recurrente que compromete precisamente uno de los espacios naturales más valiosos del litoral gaditano”.
Por todo ello, Agaden reclama revisar este sendero. Y apostilla que pese al “empeño sin razón” de la Junta del PP, la experiencia de este tramo atravesando las dunas de Cortadura “demuestra que no toda infraestructura ciclista es, por sí misma, sostenible”.
“Cuando su implantación exige intervenciones constantes sobre un ecosistema frágil y genera costes recurrentes, resulta imprescindible reconsiderar su localización y priorizar soluciones que armonicen movilidad y conservación”, se defiende.
“¿HASTA CUÁNDO ESTE DESPILFARRO?”
Es más, este colectivo termina haciendo una reflexión: “¿cuánto nos cuesta a los contribuyentes las obras del mantenimiento imposible de un carril sobre las dunas? La friolera de más de 815.000 euros, casi un tercio de lo que costó construirlo. ¿Hasta cuándo este despilfarro?”.
En concreto, este sendero son apenas ocho kilómetros de nueva vía para el tránsito de bicis y personas atravesando el sistema dunar de la playa. Los trabajos, que se iniciaron con la simbólica primera piedra en enero de 2022 y acabaron en otoño de 2023, los ejecutó la UTE Senderos de Cádiz (Grupo Copsa/Riegosur), contando con hasta 2,3 millones de euros de fondos europeos de la ITI.
Se trata del tramo 1 de la ruta cicloturista Eurovelo 8, que saliendo desde la capital gaditana se ha proyectado con un itinerario de casi 6.000 kilómetros a lo largo de diez países mediterráneos europeos hasta desembocar en Chipre. Se inicia junto a El Chato (entre este punto y la salida de Cádiz no existe vía ciclista alguna, para más inri), para desembocar en la vecina San Fernando.

















