Las decimoterceras elecciones al Parlamento en Andalucía ya tienen vencidos y vencedores, aunque al ganador claro de estos comicios del 17-M de 2026 le ha quedado un regusto amargo, una sonrisa todavía más artificial que la que lleva vendiendo desde hace ocho años. En un contexto de notable subida de la participación (casi 9 puntos), el PP de Juan Manuel Moreno Bonilla vuelve a arrasar pero sin lograr su principal reto: la mayoría absoluta. Por lo que queda en manos de una extrema derecha (como en 2018) que crece mínimamente.
Por el otro lado del tablero, el PSOE, sin descalabrarse, firma su peor resultado histórico en esta tierra con la exministra de Hacienda María Jesús Montero como cabeza de cartel, llegada directamente desde el Gobierno de Pedro Sánchez.
Por su parte, Por Andalucía, con un veterano como Antonio Maíllo al frente, evidencia que la reclamada “unidad de las izquierdas” no es un valor en sí mismo cuando no genera ilusión ni entre sus convencidos. Y Adelante Andalucía, como ya se sospechaba, supera (y casi sin restarle votos) a esa coalición forzada de IU, Podemos y Sumar, precisamente inyectando esperanza en que otra izquierda es posible: con unas formas frescas, lenguaje claro, alegría natural y andalucismo sin dependencias de Madrid.
Es el resumen rápido de unos comicios que dejan al bloque de las derechas con 68 parlamentarios (tenían 72), y al del PSOE y las izquierdas con 41 representantes (se partía de 37).
En esta ocasión, además, la abstención no ha sido tan alarmante como en las elecciones autonómicas de 2022: ha rondado el 35%, frente al 44% de hace cuatro años. O lo que es lo mismo, la participación se ha acercado al 64,8%, unos 8,7 puntos más.
Había ganas de votar, pese a que las encuestas y sondeos desde hace meses trataban de adelantar los resultados, invitando a los andaluces a quedarse en casa, resignados. Y en general, todas han acertado las dinámicas y tendencias, salvo que no sospechaban un crecimiento tan acusado de Adelante: el actor más interesante, dinámico y sugerente de toda la campaña.
PP: “NO HEMOS SACADO MATRÍCULA DE HONOR, SÍ UN SOBRESALIENTE”
Pasadas las 23 horas, se confirmaba que, inmunes a la Andalucía movilizada frente al desmantelamiento de servicios públicos, los populares se quedan finalmente a dos escaños de revalidar su plácida mayoría. Una victoria contundente de esta derecha bajo el disfraz de moderada y centrista (que rehúye de las fotos con Feijóo durante la campaña), que comenzaba a fraguarse desde los primeros datos del recuento, creciendo progresivamente hasta alcanzar el ecuador, cuando se estancó, y ya no pudo sumar muchos escaños más. Se debe conformar con 53 diputados, cinco menos de los que tenía, en base a 1.735.819 sufragios (el 41,6% del total). Los cinco que pierde los gana Adelante, curiosamente.
Con este panorama, a Moreno Bonilla le tocará meterse en “líos”, esos charcos que quería sortear a toda costa por la “estabilidad” de Andalucía. O lo que es lo mismo: deberá negociar con Vox la investidura o un eventual cogobierno más derechizado todavía. Aunque en su primer balance en la noche electoral prefería omitir esta realidad.
“El primer objetivo era ser el partido preferido en Andalucía, ganar las elecciones. Hemos logrado casi 150.000 votos más. El segundo era ganar en las ocho provincias maravillosas, también logrado. Y del tercer objetivo nos hemos quedado muy cerquita, cerca de esa mayoría suficiente. No hemos sacado matrícula de honor, es verdad, hemos sacado un sobresaliente”, apuntaban el candidato del PP ante los suyos.
Además, Moreno Bonilla repetía que “los andaluces nos han dado un mandato claro, que sigamos cambiando y transformando Andalucía, para que sea líder en España. Y ese mandato lo vamos a cumplir otros cuatro años”. “Nos corresponde como fuerza mayoritaria formar gobierno y gobernar. Nos vamos a dejar la piel por vosotros”, sentenciaba, tras reflexionar que “cuántas cosas se pierden los dictadores del mundo, con lo bonito que es sentir este aprecio de la gente, qué bonita es la democracia”.
Siguiendo con el apartado de las derechas, Vox, con el gaditano Manuel Gavira como presidenciable escupiendo odio edulcorado como “sentido común”, y lanzando las mismas consignas que repite su jefe Abascal por todo el Estado, como si sus territorios y singularidades fueran comparables (“prioridad nacional”, “inmigración masiva”, “fanatismo climático”, “gobierno corrupto de Sánchez”) suma al final 15 representantes en el nuevo Parlamento andaluz (uno más), a partir de 576.635 papeletas (el 13,82% del total). Durante el escrutinio llegó a verse con hasta 18 sillas.

PSOE: “TOMAMOS NOTA, SOMOS UN PARTIDO QUE APRENDE”
Por el otro lado del tablero, el PSOE, que tuvo en Andalucía su gran bastión, en esta ocasión encabezado por María Jesús Montero, como era previsible (y sabía el propio partido), sigue hundiéndose. La estrategia desde Ferraz (o Moncloa) de tirar de ministros como candidatos en diferentes autonomías sigue mostrándose fallida, salvo en Catalunya. Los socialistas vendieron estas elecciones como un referéndum por la sanidad pública, y se ve que una mayoría debe estar contenta con las citas a diez y quince días con el médico de familia.
Al inicio del escrutinio de este 17-M llegó a contabilizar hasta 40 diputados ilusorios, ya que fue perdiendo fuelle con la noche avanzando. Y se queda con 28, su peor resultado histórico en Andalucía (y dos menos que hace cuatro años). El descalabro, con todo, no ha sido tan escandaloso. O sí. En total, 947.713 votos, el 22,71%.
A decir de la propia Montero, “no son para nosotros unos buenos resultados, ya que siempre salimos a ganar. Pero nos van a permitir hacer una oposición seria. Tomamos nota de lo que los andaluces nos expresan con las urnas y lo analizaremos. Somos un partido que aprende. Seguimos convencidos de que somos garantía de lo público y que volveremos a la Junta. Somos la única alternativa real a las derechas”.
ADELANTE: “HEMOS SUPERADO A LOS FASCISTAS EN CÁDIZ Y SEVILLA”
Y a la izquierda de los socialistas, hubo sorpasso. La simpar pelea entre Por Andalucía y Adelante Andalucía (más allá de Despeñaperros siguen preguntándose qué les diferencia) la gana con solvencia la fuerza liderada por el jerezano José Ignacio García con hasta ocho representantes (seis más que en 2022).
Mientras, la coalición de IU, Podemos y Sumar se debe conformar con cinco (los mismos que tenía), y puede respirar aliviado ya que podrá tener grupo parlamentario (y lo que supone económicamente). “Este resultado no cumple con nuestras expectativas de crecimiento ni con nuestro objetivo de echar a Moreno Bonilla”, admitía en su valoración su cabeza de cartel Antonio Maíllo.
Adelante cosecha 401.732 votos (el 9,62%) y Por Andalucía 263.615 (el 6,31%). Jugando a la política ficción, si los dos partidos hubieran concurrido juntos, sus más de 665.000 papeletas les hubieran valido para superar a Vox. Pero muchas veces en este tipo de matemáticas dos y dos no son cuatro. A la formación que en su día refundó Teresa Rodríguez le ha funcionado ir por libre; al conglomerado de IU, Podemos, Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Verdes Equo, Alternativa Republicana y Alianza Verde, no tanto, quejándose además demasiadas veces de que Adelante no se hubiera sumado al carro de su “unidad”
Entre la euforia y la contención, en la misma noche del domingo también comparecía el candidato de Adelante, José Ignacio García, para poner en valor a la militancia “que ha hecho una campaña histórica, sin apenas medios”, al tiempo que reconocía que este resultado es gracias a “años de trabajo de hormiguita, con mucho esfuerzo y en colectivo”.
“Gracias a los 400.000 andaluces que han votado por el andalucismo, por rebelarse ante lo injusto, por la esperanza, por la alegría. No os vamos a fallar, esto no ha hecho más que empezar. De momento no hemos echado a las derechas, somos conscientes, pero se han puesto las bases para echarlas mañana. Sí podemos decir que Adelante le ha quitado la mayoría al PP”, ha remarcado este político jerezano.
E igualmente incidía en que “hemos superado a los fascistas en Cádiz y Sevilla. Tiempo al tiempo porque os vamos a superar en todas. Es posible superar a Vox desde la izquierda, desde el soberanismo, el andalucismo, el anticapitalismo, desde la lucha de la juventud. Aún no lo hemos conseguido, pero somos la herramienta más útil contra las derechas. Vamos en el camino de echarlos. Tiempo al tiempo. Hemos llegado para quedarnos”.
“Y siendo independientes del PSOE, no aspiramos a ser su muleta. Y una izquierda ligada a las luchas. Y lo hemos hecho todo con un poquito de alegría, sin echar la bronca, que ante los fascistas, hay que reírse de ellos. Y eso es lo que más teme el PP”, sentenciaba García.
NO TODO ES PP…
Más allá de los cinco partidos que han vuelto a lograr representación en la cámara andaluza, las siguientes opciones más apoyadas han sido, según recoge DIARIO Bahía de Cádiz: Se Acabó la Fiesta (del populista-derechista Alvise), con más de 105.000 papeletas (el 2,5% del total); y ya lejos, Pacma (el 0,6%); 100×100 Unidos, el partido sin ideología promovido desde La Línea por su alcalde Juan Franco (el 0,35%); y la coalición Andalucistas promovida por AxSí (el 0,29%).
El PP se ha impuesto en las ocho provincias andaluzas, logrando en la de Málaga hasta el 44,08% de los votos. Y precisamente en la de Cádiz (donde ha perdido un escaño que ha sumado Adelante, respecto a 2022) es en la que menos apoyo ha recibido en comparación con el resto, obteniendo el 38,96% del total.
Con este nuevo tablero, Andalucía abre una legislatura menos cómoda para el PP, más condicionada por sus incómodos socios naturales y con una izquierda que, aunque lejos de gobernar, empieza a recomponerse por caminos distintos. El 17-M no ha cambiado el signo del poder, pero sí ha introducido matices suficientes como para anticipar que la estabilidad prometida ya no será tan sencilla de sostener. Dany Rodway















