Número 5.616 – Año XXIII 3 de octubre de 2026

Opinión

Racismo bidireccional

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Imaginaos por un momento que empezáis vuestra jornada de trabajo, os sentís abrumados ante una multitud humana, un montón de seres que son semejantes pero que sabes que te consideran diferente. Tú único pecado es trabajar, intentar llevar el pan a tus hijos, pero ellos están con las garras preparadas, solo haces lo que te corresponde, por deber y por su seguridad, no puedes dejar que embarquen de la forma que ellos, siempre con prisas desean, la carga de vehículos ha de ir controlada, y la de pasaje ha de seguir un orden que impone la Organización Marítima Internacional. En cuanto empiezas a detener a la masa, empiezan los malos modos, las protestas, los insultos y entre ellos hay una palabra que destaca: RACISTA.

Este cuadro queridos lectores, es algo que a diario tienen que soportar los trabajadores de las navieras del Estrecho, pero claro, esto no interesa, esto no vende. Cuando el que insulta al obrero es marroquí y el insultado es español, no llena páginas. Pero es así, se produce. Y encima con la escopeta bien cargada, si no se hace lo que ellos desean, aunque pongan en peligro al buque y su propia seguridad, han aprendido bien la lección que tantas ONG y tantos intelectuales liberales, cainistas de sus raíces, les han inculcado: los únicos racistas son los blancos.

Estamos ante la tiranía de las minorías, hoy en día parece que en Europa ser caucásico es un acto por el que tenemos que pedir perdón. Llega el día de la Hispanidad, y en vez de celebrar una fiesta, dejemos la patria al lado, una fiesta de hermanamiento de cultura, se encargan de recordarnos que hace 500 años masacramos a todos los pueblos, da igual que muchos cayeran por enfermedades, que bien es cierto que fuimos portadores, da igual que allí se cometieran sacrificios humanos… cuando los ingleses celebran su día, nunca he visto manifestaciones de los nativos norteamericanos, de los indios, de los aborígenes australianos… siempre se lo han montado mejor que nosotros: “Yo no solo os he masacrado, si no que me da tanto asco juntarme contigo, que tengo que crear una leyenda sobre Pocahontas. Bye, bye compañero otra cerveza y hasta otra”.

Nuestra sociedad está plagada de intolerancia… lo que queráis, pero por todas partes. Siempre que se alegan diferencias culturales sale el neoliberal de turno diciendo “esto se arregla viajando”. Pues no chavalín, viajando de placer a ver lo que te quieren enseñar no se arregla nada, esto se demuestra trabajando en sus puertos, en sus zonas… y verás como en ese instante tu, con toda tu cultura, con todo tus manuales de entendimiento pasas a ser el “negro”.

Cuantos actos de desprecio nos tragamos continuamente: jugadores de futbol que se llevan los millones y encima aprovechan cualquier ocasión para despreciarnos: Roberto Carlos, Dani Alves… Exigencias de menús en hospitales alegando religión, pero ¡ojo!, que no se le ocurra a un católico pedir que en cuaresma no le pongan carne, que tendrá al encargado de turno acusándolo de retrógrado.

Un premio nobel de la paz a un presidente que aun no había tenido tiempo ni de calentar el despacho oval. El que no quiera escucharlo, que se joda, pero a Obama le dieron el nobel por una sola razón: era de color, y eso es racismo, pensar que una persona por ser diferente iba a ser mejor que los otros que sucedieron a Washington. Señores eso se llama racismo, pensar en que una raza es superior a otra.

Violaciones en la india a turistas blancas, mafias en las sedes de la cruz roja para evitar que ningún español pueda pedir ayuda que también necesita… y como eso cientos de casos.

No tenemos remedio, es verdad, pero dejen de atosigarnos con videos en donde el blanco siempre es malo y el negro está lleno de bondad, o acaso no conocéis a los Panteras Negras, los Latín Kings, los Black Power… dejarse de hipocresías, a lo mejor la única forma de conseguir la igualdad, es reconociendo que somos iguales en todo: en lo bueno y en lo malo y que el racismo tiene un doble sentido, solo depende de donde estemos. DIARIO Bahía de Cádiz

más opinión Manuel Santamaría Barrios


Imaginaos por un momento que empezáis vuestra jornada de trabajo, os sentís abrumados ante una multitud humana, un montón de seres que son semejantes pero que sabes que te consideran diferente. Tú único pecado es trabajar, intentar llevar el pan a tus hijos, pero ellos están con las garras preparadas, solo haces lo que te corresponde, por deber y por su seguridad, no puedes dejar que embarquen de la forma que ellos, siempre con prisas desean, la carga de vehículos ha de ir controlada, y la de pasaje ha de seguir un orden que impone la Organización Marítima Internacional. En cuanto empiezas a detener a la masa, empiezan los malos modos, las protestas, los insultos y entre ellos hay una palabra que destaca: RACISTA.

Este cuadro queridos lectores, es algo que a diario tienen que soportar los trabajadores de las navieras del Estrecho, pero claro, esto no interesa, esto no vende. Cuando el que insulta al obrero es marroquí y el insultado es español, no llena páginas. Pero es así, se produce. Y encima con la escopeta bien cargada, si no se hace lo que ellos desean, aunque pongan en peligro al buque y su propia seguridad, han aprendido bien la lección que tantas ONG y tantos intelectuales liberales, cainistas de sus raíces, les han inculcado: los únicos racistas son los blancos.

Estamos ante la tiranía de las minorías, hoy en día parece que en Europa ser caucásico es un acto por el que tenemos que pedir perdón. Llega el día de la Hispanidad, y en vez de celebrar una fiesta, dejemos la patria al lado, una fiesta de hermanamiento de cultura, se encargan de recordarnos que hace 500 años masacramos a todos los pueblos, da igual que muchos cayeran por enfermedades, que bien es cierto que fuimos portadores, da igual que allí se cometieran sacrificios humanos… cuando los ingleses celebran su día, nunca he visto manifestaciones de los nativos norteamericanos, de los indios, de los aborígenes australianos… siempre se lo han montado mejor que nosotros: “Yo no solo os he masacrado, si no que me da tanto asco juntarme contigo, que tengo que crear una leyenda sobre Pocahontas. Bye, bye compañero otra cerveza y hasta otra”.

Nuestra sociedad está plagada de intolerancia… lo que queráis, pero por todas partes. Siempre que se alegan diferencias culturales sale el neoliberal de turno diciendo “esto se arregla viajando”. Pues no chavalín, viajando de placer a ver lo que te quieren enseñar no se arregla nada, esto se demuestra trabajando en sus puertos, en sus zonas… y verás como en ese instante tu, con toda tu cultura, con todo tus manuales de entendimiento pasas a ser el “negro”.

Cuantos actos de desprecio nos tragamos continuamente: jugadores de futbol que se llevan los millones y encima aprovechan cualquier ocasión para despreciarnos: Roberto Carlos, Dani Alves… Exigencias de menús en hospitales alegando religión, pero ¡ojo!, que no se le ocurra a un católico pedir que en cuaresma no le pongan carne, que tendrá al encargado de turno acusándolo de retrógrado.

Un premio nobel de la paz a un presidente que aun no había tenido tiempo ni de calentar el despacho oval. El que no quiera escucharlo, que se joda, pero a Obama le dieron el nobel por una sola razón: era de color, y eso es racismo, pensar que una persona por ser diferente iba a ser mejor que los otros que sucedieron a Washington. Señores eso se llama racismo, pensar en que una raza es superior a otra.

Violaciones en la india a turistas blancas, mafias en las sedes de la cruz roja para evitar que ningún español pueda pedir ayuda que también necesita… y como eso cientos de casos.

No tenemos remedio, es verdad, pero dejen de atosigarnos con videos en donde el blanco siempre es malo y el negro está lleno de bondad, o acaso no conocéis a los Panteras Negras, los Latín Kings, los Black Power… dejarse de hipocresías, a lo mejor la única forma de conseguir la igualdad, es reconociendo que somos iguales en todo: en lo bueno y en lo malo y que el racismo tiene un doble sentido, solo depende de donde estemos. DIARIO Bahía de Cádiz

más opinión Manuel Santamaría Barrios

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