Si quieres tener entretenido a un tonto, tienes que darle algo, lo que históricamente siempre se le dio al lerdo del pueblo era un tambor o una trompeta, con eso le asegurabas días de diversión, también se conseguía jorobar a los vecinos, pero eso, como dirían los yankees son daños colaterales. Otro método infalible era que la libertina de la zona le enseñase las tetas, lo cual acarreaba gran sonrojo o excitación por parte del desdichado y las risas de los provocadores.
Y mira por dónde, qué poco hemos cambiado, la mejor forma de tener embobado a un tonto, y quien dice uno dice miles, sigue siendo o enseñarles algo o seguir obsequiándolos con un instrumento musical. Lo más efectivo suele ser un objeto/persona cargado de simbolismos: una bandera, una copa, una figura, nombrada por un espermatozoide veloz, Real.
Si hace unas semanas, la prensa ha tenido su disfrute carroñero, debido a la pitada al himno en la final de la copa del rey, ahora toca en mi tierra tener que aguantar al tarado mental quejándose porque por unos días un gigantesco trapo rojo y gualda ha dejado de ondear en la Plaza de Sevilla. Alcalde por favor un ruego, cambie el nombre de ese lugar, dejémonos de servilismos camperos, o todas las capitales de Andalucía tienen cabida en mi Cádiz o ninguna, pero ya llevamos muchos años de caciquismo.
Harto estoy de leer en facebook preguntando por el pañito de marras, que si ha desaparecido, que si nuestra ex –Teófila solo la quitaba con fuerza de levante 10, o sea cuando el viento ya empezaba a despeinar a Castelar; cuidado, que va camino de ser una “Ex” en mayúsculas de las que dan la vara, ya que se ha quedado sin bastón, aunque con su edad más bien sería exsuegra, cada minuto que el alcalde le ha quitado por que la odia… En fin, ojalá entrara en un comedor de colegio y la viera como mantel, señal de que sirve para algo.
Una bandera sólo es un trozo de lona, una patria es cultura, logros, lucha y valor… conceptos que en España, otra que va en camino de convertirse en “Ex”… nunca se han dado. Si bien el pueblo los tenía, los líderes históricamente se encargaron de irnos amargando: el Cid desterrado, tropas abandonadas en Oran, los últimos de Filipinas, mandar a Cuba a Cervera que estaba ya para el arrastre, meter curas en los buques… poco a poco fueron minando la confianza del pueblo. En los Países Bajos al que temían era al Duque de Alba, un soldado un valiente, no a Carlos I ni Felipe II. Aquí los curritos siempre hemos dado la cara, para que un montón de chupópteros nos traicionen. Así que ahora no venderme una pasión desmedida por esos dos colores.
Pero bueno, es lo que tenemos, ¿y lo que entretiene a los tontos preguntar por la bandera? Sería cruel despojarlos de su disfrute. Además, en Cádiz no hay nada más por lo que preguntar: los cientos de gaditanos que se fueron, los mohosos de Costus, edificios abandonados a nombre de la Junta de Andalucía, 200.000 parados… esos no interesan, al menos si ondearan con el levante gustarían un poco, pero si es que están quietos, son aburridos. Y como de momento no se le puede culpar al alcalde de los problemas de Cádiz, algo hay que sacar, aunque sea un trozo de lienzo, de esta forma se conserva la tradición de sacar el género.
Pues nada, ya que suspiran tanto por la sábana de matrimonio, que les trae reminiscencias de épocas pasadas, les dejaré una frase del Quijote, aunque al final a estas criaturitas lo de leer no les pone: “deja que los perros ladren amigo Sancho, señal que vamos avanzando”.
PD: esta frase fue durante años atribuida erróneamente al Quijote, pero no aparece en todo el libro, hay diversas tesis sobre su origen, a lo mejor citándola conseguimos que lean y se olviden de la banderita. DIARIO Bahía de Cádiz

Si quieres tener entretenido a un tonto, tienes que darle algo, lo que históricamente siempre se le dio al lerdo del pueblo era un tambor o una trompeta, con eso le asegurabas días de diversión, también se conseguía jorobar a los vecinos, pero eso, como dirían los yankees son daños colaterales. Otro método infalible era que la libertina de la zona le enseñase las tetas, lo cual acarreaba gran sonrojo o excitación por parte del desdichado y las risas de los provocadores.
Y mira por dónde, qué poco hemos cambiado, la mejor forma de tener embobado a un tonto, y quien dice uno dice miles, sigue siendo o enseñarles algo o seguir obsequiándolos con un instrumento musical. Lo más efectivo suele ser un objeto/persona cargado de simbolismos: una bandera, una copa, una figura, nombrada por un espermatozoide veloz, Real.
Si hace unas semanas, la prensa ha tenido su disfrute carroñero, debido a la pitada al himno en la final de la copa del rey, ahora toca en mi tierra tener que aguantar al tarado mental quejándose porque por unos días un gigantesco trapo rojo y gualda ha dejado de ondear en la Plaza de Sevilla. Alcalde por favor un ruego, cambie el nombre de ese lugar, dejémonos de servilismos camperos, o todas las capitales de Andalucía tienen cabida en mi Cádiz o ninguna, pero ya llevamos muchos años de caciquismo.
Harto estoy de leer en facebook preguntando por el pañito de marras, que si ha desaparecido, que si nuestra ex –Teófila solo la quitaba con fuerza de levante 10, o sea cuando el viento ya empezaba a despeinar a Castelar; cuidado, que va camino de ser una “Ex” en mayúsculas de las que dan la vara, ya que se ha quedado sin bastón, aunque con su edad más bien sería exsuegra, cada minuto que el alcalde le ha quitado por que la odia… En fin, ojalá entrara en un comedor de colegio y la viera como mantel, señal de que sirve para algo.
Una bandera sólo es un trozo de lona, una patria es cultura, logros, lucha y valor… conceptos que en España, otra que va en camino de convertirse en “Ex”… nunca se han dado. Si bien el pueblo los tenía, los líderes históricamente se encargaron de irnos amargando: el Cid desterrado, tropas abandonadas en Oran, los últimos de Filipinas, mandar a Cuba a Cervera que estaba ya para el arrastre, meter curas en los buques… poco a poco fueron minando la confianza del pueblo. En los Países Bajos al que temían era al Duque de Alba, un soldado un valiente, no a Carlos I ni Felipe II. Aquí los curritos siempre hemos dado la cara, para que un montón de chupópteros nos traicionen. Así que ahora no venderme una pasión desmedida por esos dos colores.
Pero bueno, es lo que tenemos, ¿y lo que entretiene a los tontos preguntar por la bandera? Sería cruel despojarlos de su disfrute. Además, en Cádiz no hay nada más por lo que preguntar: los cientos de gaditanos que se fueron, los mohosos de Costus, edificios abandonados a nombre de la Junta de Andalucía, 200.000 parados… esos no interesan, al menos si ondearan con el levante gustarían un poco, pero si es que están quietos, son aburridos. Y como de momento no se le puede culpar al alcalde de los problemas de Cádiz, algo hay que sacar, aunque sea un trozo de lienzo, de esta forma se conserva la tradición de sacar el género.
Pues nada, ya que suspiran tanto por la sábana de matrimonio, que les trae reminiscencias de épocas pasadas, les dejaré una frase del Quijote, aunque al final a estas criaturitas lo de leer no les pone: “deja que los perros ladren amigo Sancho, señal que vamos avanzando”.
PD: esta frase fue durante años atribuida erróneamente al Quijote, pero no aparece en todo el libro, hay diversas tesis sobre su origen, a lo mejor citándola conseguimos que lean y se olviden de la banderita. DIARIO Bahía de Cádiz

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