‘El cayado de los afectos’ es el nuevo trabajo del escritor y activista afincado en Cádiz Fermín Aparicio, editado por Diwan Ibérica. La novela, con la lucha por la democracia como uno de sus ejes, propone un recorrido coral por la vida de un grupo de jóvenes de la periferia de Madrid entre 1969 y 1976, en la recta final de la dictadura franquista.
Ambientada en una España aún no democrática, la obra reconstruye, desde la memoria y los afectos, el despertar político y emocional de una generación que pasó de la preadolescencia a la juventud en apenas siete años decisivos. De monaguillos peculiares, a estudiantes en la primera clase mixta de su colegio, militantes de una organización juvenil, y finalmente a tejedores de la vida social en el barrio, los protagonistas van evolucionando.
“Este viaje, narrado con una prosa que mezcla el realismo más crudo con un lirismo mágico, captura la esencia de una adolescencia donde cada gesto, desde una conversación prohibida hasta un reparto de propaganda, estaba cargado de significado”, remarcan desde la editorial.
“Es lógico pensar que siempre puede asomar un elemento autobiográfico en algún momento puntual; pero no, la novela no es una autobiografía, en todo caso es mucho más, es la construcción de una memoria colectiva no solo política y social, también de afectos, recuerdos y sueños”, añade el propio Aparicio, admitiendo no obstante que “siempre, tanto en poesía como prosa, el escritor deja algo de sí mismo en lo que escribe, en cómo lo escribe. Creo que es el cantante Víctor Manuel quien en una canción habla de que ‘me haces escribir/ dejando el rastro de mi alma/ y cada verso es un jirón de piel’”.
Así, esta novela narra cómo estos jóvenes, conscientes de la dureza del contexto, no renuncian a la imaginación como forma de resistencia. Conversaciones con personajes históricos, diálogos con hormigas o juegos con espejos funcionan como estrategias simbólicas para reafirmar su identidad en un entorno de represión política y rigidez social.
Su compromiso, se recalca, “no nace de grandes discursos, sino de los lazos profundos que los unen entre sí y con su entorno. Son conscientes de la realidad, pero jamás renuncian a la imaginación, porque en ella encuentran el espacio para ser auténticos”.
LA MEMORIA COMO TRINCHERA, LOS SUEÑOS COMO MOTOR
Dividida en distintos bloques narrativos, la obra aborda también la memoria familiar, el exilio, la vida obrera, la militancia sindical y universitaria y el contacto con movimientos juveniles en Francia. Además, la música y la literatura atraviesan el relato como banda sonora emocional de toda una generación, con referencias a nombres como Chicho Sánchez Ferlosio, Federico García Lorca, Máximo Gorki, o Joan Manuel Serrat.
Sobre este punto, el autor reflexiona que no hay tanta diferencia entre el hoy y el ayer en cuanto al papel que juega la cultura, o las expresiones culturales, en la construcción de la conciencia crítica, “solo que quizás ahora todo va más rápido”. “Los ídolos musicales suben, llegan muy deprisa a la cumbre, casi a la misma velocidad que se hunden, pero hoy también ejercen ese poder crítico, sobre todo entre la juventud, no todo es reguetón -subraya-. Entonces y hoy la juventud juega un papel parecido, con su música, con su cultura, que no es la nuestra, la de la gente madura”.
Más allá de la narración de una época, ‘El cayado de los afectos’ reivindica la memoria como trinchera y los vínculos personales como motor de cambio. Los protagonistas, hoy hombres y mujeres de entre 65 y 75 años, verán reflejados en estas páginas sus sueños de juventud.
“SOMOS RESPONSABLES DE NO HABER TRANSMITIDO UNA CONCEPCIÓN ANTIFASCISTA DE NUESTRA HISTORIA”
Pero el libro interpela también a las nuevas generaciones, al plantear que las transformaciones profundas no siempre nacen de grandes gestas, sino “desde abajo, con paciencia, afecto y una dosis de magia necesaria”.
En este punto, y ante esos jóvenes que hoy van repitiendo acríticamente “con Franco se vivía mejor”, el autor considera que “la culpa de que esa frase se extienda la tenemos nosotros colectiva e individualmente. Somos los responsables de no haber querido o sabido transmitir a la gente más joven una concepción antifascista de nuestra historia”.
Conectando aquel periodo de los años 70 de la historia de España con el presente, Fermín Aparicio no duda en defender la transición: “fue dura, costó sangre, torturas y muertos, y no me estoy refiriendo a antes de que se muriera Franco, en algún momento en el libro se recoge la frase de ‘ahora que hace 50 años de casi todo’. Y desde luego no fue ni pacífica ni siquiera modélica, los auténticos protagonistas que empujaron para que esta transición cuajara ni estaban en la Zarzuela, ni siquiera en la Moncloa, tampoco en despachos, estaban en la calle, estaban en los barrios y en las fábricas; muchos de ellos eran/éramos jóvenes que soñaban con un país, si no en technicolor, sí en una gama más amplia de colores que el gris dominante”.
“Que hubo gente que se aprovechó para mantener sus privilegios, sin duda. Que la amnistía benefició, tan injustamente, por igual a torturados y torturadores, es verdad. Pero es lo que fuimos capaces de hacer, y aunque muy mejorable, no estuvo mal del todo, y es lo que ahora se quieren cargar, no nos engañemos”, alerta.
Fermín Aparicio, colaborador y columnista en DIARIO Bahía de Cádiz y autor de otros títulos como ‘La infancia palestina. Hacia el final de las pesadillas. Relatos’ (Diwan Mayrit), ‘Boca a boca’ (Q-Book Cultura Integral) o ‘Sin comillas’ (Los libros de Umsaloua), vuelve así a combinar literatura y compromiso en una novela que dialoga con los cimientos de la España que hoy se dice democrática.
Esta nueva novela, ‘El cayado de los afectos’, se puede comprar ya en cualquier librería, y si no la tienen en stock, el mismo establecimiento puede solicitar el libro (editado por Diwan) a AZETA, que es la distribuidora, “y en tres días lo tendrán”.

















