A las puertas del 8-M, Día Internacional de la Mujer, en San Fernando un colectivo eco-transfeminista (sin dar más datos) reivindica la acción simbólica llevada a cabo en el callejón Cróquer, colocando azulejos críticos que reinterpretan los originales “para evidenciar el carácter machista, clasista y racista de algunos de los mensajes que siguen expuestos en este espacio público”.
Esta pequeña vía situada entre las calles Real y Murillo es una de las calles más conocidas, singulares y emblemáticas de La Isla, y muestra de su Patrimonio Histórico. En ella existen unos azulejos con refranes, sentencias y chistes anclados en el pasado, en los que se habla de la mujer desde un mundo de y para hombres.
Al respecto, estos activistas anónimos recuerdan que han pasado ya siete años desde que en 2019 el pleno del Ayuntamiento aprobó la retirada de estos azulejos, después de que distintos colectivos feministas denunciaran su contenido discriminatorio: “a día de hoy varios de ellos continúan en las paredes del callejón, a pesar del acuerdo adoptado”.
Con su protesta, el colectivo pretende subrayar el contraste entre los discursos institucionales sobre igualdad y la realidad del espacio público, donde estos mensajes siguen normalizados.
La intervención, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, “no busca borrar la memoria cultural del lugar, sino ponerla en cuestión y abrir un debate crítico sobre qué valores queremos que representen nuestras calles”.
“EL FEMINISMO NO PUEDE LIMITARSE A EVENTOS SIMBÓLICOS O CAMPAÑAS PUNTUALES”
“Resulta incoherente celebrar actividades institucionales sobre igualdad mientras se mantienen en el espacio público mensajes que reproducen misoginia y desigualdad; el feminismo no puede limitarse a eventos simbólicos o campañas puntuales”, se insiste, a colación de la campaña lanzada estos días por el Consistorio isleño por el 8-M que bajo el lema ‘Míranos bien’ dice invitar a una reflexión colectiva sobre la mirada hacia las mujeres.
Por ello, este colectivo eco-transfeminista reclama al Gobierno socialista liderado por Patricia Cavada el cumplimiento inmediato del acuerdo plenario de 2019, “y la retirada de los azulejos con mensajes discriminatorios”.
Y además, la apertura de un proceso participativo ciudadano para decidir el futuro del callejón Cróquer; y la incorporación real de perspectivas feministas, antirracistas y de justicia social en la gestión del patrimonio y del espacio público. Y es que “la igualdad no puede quedarse en discursos ni en actos: también debe reflejarse en las paredes de nuestras ciudades”.
















