CARTA AL DIRECTOR enviada por: Horacio Torvisco de Alcobendas
El pasado 5 de octubre Madrid, junto a otras muchas capitales españolas y europeas, fue un auténtico y democrático clamor contra el genocidio del Gobierno de Israel, en su espantosa campaña, no contra Hamás, o ahora contra Hizbulá, sino contra el pueblo palestino, totalmente inocente y desarmado.
En la manifestación de Madrid hubo pancartas despectivas y acusadoras contra Yavé, el dios de los judíos, como no hace tanto tiempo en otras, las hubo contra el Islam a raíz de atentados terroristas de suicidas yihadistas al grito de “Alá es grande”.
Creo que toda persona medianamente racional debería entender que los auténticos responsables intelectuales y estratégicos de esos actos genocidas y terroristas usan a sus respectivos dioses, algo muy común en la historia de las religiones, como coartada y como un intento de confundir a la opinión pública. Lo que subyace en el fondo es la geopolítica y el control militar de una parte del planeta donde se encuentran las principales reservas de petróleo, no los respectivos dioses de cada bando. DIARIO Bahía de Cádiz
CARTA AL DIRECTOR enviada por: Horacio Torvisco de Alcobendas
El pasado 5 de octubre Madrid, junto a otras muchas capitales españolas y europeas, fue un auténtico y democrático clamor contra el genocidio del Gobierno de Israel, en su espantosa campaña, no contra Hamás, o ahora contra Hizbulá, sino contra el pueblo palestino, totalmente inocente y desarmado.
En la manifestación de Madrid hubo pancartas despectivas y acusadoras contra Yavé, el dios de los judíos, como no hace tanto tiempo en otras, las hubo contra el Islam a raíz de atentados terroristas de suicidas yihadistas al grito de “Alá es grande”.
Creo que toda persona medianamente racional debería entender que los auténticos responsables intelectuales y estratégicos de esos actos genocidas y terroristas usan a sus respectivos dioses, algo muy común en la historia de las religiones, como coartada y como un intento de confundir a la opinión pública. Lo que subyace en el fondo es la geopolítica y el control militar de una parte del planeta donde se encuentran las principales reservas de petróleo, no los respectivos dioses de cada bando. DIARIO Bahía de Cádiz
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