Número 5.614 – Año XXIII 30 de septiembre de 2026

Cartas al director

La ideología de la crueldad

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CARTA AL DIRECTOR enviada por Horacio Torvisco, de Alcobendas
El mundo civilizado está horrorizado, asqueado, se siente frustrado e impotente ante el espectáculo de cómo un Estado genocida y asesino destruye la vida y mutila los cuerpos de miles de seres inocentes palestinos por el único “delito” de habitar su tierra: Palestina.

Se han dicho ya tantas cosas y tantas veces de esta barbarie, que se han agotado las palabras para describirla, el lenguaje ya no sirve se ha roto la principal característica humana que nos permite entender y entendernos.

Lo que se percibe ya sin ambages, es la crueldad más absoluta del Estado de Israel, convertida en ideología. Una ideología que lo que busca es humillar, destruir, arrasar a otros humanos, previamente cosificados.

Como ciudadano de a pie solo puedo decir que si el motivo de esta crueldad es político, maldigo esa política; si el motivo es económico, maldigo esa economía; si el motivo es religioso maldigo esa religión y el dios que la alienta. Este genocidio, como un daño terrible y colateral, está extendiendo su degradación moral al resto del mundo por su pasividad ante esta ideología de la crueldad que practica el Estado de Israel. DIARIO Bahía de Cádiz

CARTA AL DIRECTOR enviada por Horacio Torvisco, de Alcobendas
El mundo civilizado está horrorizado, asqueado, se siente frustrado e impotente ante el espectáculo de cómo un Estado genocida y asesino destruye la vida y mutila los cuerpos de miles de seres inocentes palestinos por el único “delito” de habitar su tierra: Palestina.

Se han dicho ya tantas cosas y tantas veces de esta barbarie, que se han agotado las palabras para describirla, el lenguaje ya no sirve se ha roto la principal característica humana que nos permite entender y entendernos.

Lo que se percibe ya sin ambages, es la crueldad más absoluta del Estado de Israel, convertida en ideología. Una ideología que lo que busca es humillar, destruir, arrasar a otros humanos, previamente cosificados.

Como ciudadano de a pie solo puedo decir que si el motivo de esta crueldad es político, maldigo esa política; si el motivo es económico, maldigo esa economía; si el motivo es religioso maldigo esa religión y el dios que la alienta. Este genocidio, como un daño terrible y colateral, está extendiendo su degradación moral al resto del mundo por su pasividad ante esta ideología de la crueldad que practica el Estado de Israel. DIARIO Bahía de Cádiz

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