El Defensor del Pueblo Andaluz en funciones, Jesús Maeztu, se reunía días atrás en el Ayuntamiento de Cádiz con el alcalde Bruno García para abordar el problema del sinhogarismo en la capital. Encuentro del que salió valorando y reconociendo públicamente el trabajo que asegura estar desarrollando el Gobierno local del PP desde su llegada a San Juan de Dios en 2023, aunque no dejó de apuntar que la gravedad de la situación “obliga a ir más allá”.
Frente a ello, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) dice leer “con estupefacción” las manifestaciones de Maeztu “llenas de alabanzas” a las actuaciones municipales, “como si el problema estuviera ya resuelto o casi”.
“Este problema no puede seguir siendo parcheado, hay que afrontarlo en su totalidad y dejar a un lado la autocomplacencia por los pequeños pasos dados que, aunque sean avances, no resuelven esta amarga realidad. Queda mucho por hacer”, remarca esta entidad en una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
En este sentido, se repasa que en la ciudad de Cádiz, sin contar las plazas para pernoctar a disposición de este colectivo extremadamente vulnerable, “todavía hay más de setenta personas que carecen de un techo y tienen que vivir y, con frecuencia, morir en la calle”. A lo que se añade que buena parte de las personas que acceden a esas plazas de alojamiento, “lo hacen en un régimen de rotación que las devuelve semanalmente a la calle por un largo periodo”.
Aunque existan más recursos para sintechos en los últimos años y más que en otras ciudades, “sigue siendo claramente insuficiente”. Y lo que más sorprende para la Apdha es que el Defensor del Pueblo “se conforme y no demande más recursos para estas personas, teniendo en cuenta que su número se ha incrementado de manera importante en el último censo”: hasta 192 personas, cuando en censos anteriores rondaban las 120.
“SOCIEDAD Y ADMINISTRACIONES DEBEMOS TENER MALA CONCIENCIA”
Así, esta entidad repite que la realidad de esas personas en Cádiz “sigue siendo insostenible y la mirada de la sociedad y administraciones debe ser de mala conciencia y vergüenza por no poner los medios necesarios para sacarlas de la calle. Es posible lograrlo si se apuesta por ello de manera decidida”.
“No, Cádiz no puede ser un modelo de actuación, o todavía no -sostiene la Adpha-, cuando 77 personas, según los datos aportados por el alcalde, permanecen en ese grado máximo de exclusión social, con lo que conlleva de riesgo para la salud, para la integridad física y de pérdida de derechos que el resto de los ciudadanos podemos disfrutar y que a ellas no les alcanza, simplemente, porque carecen de un techo”.
A colación, se evidencia que quien vive en ese grado de pobreza y aislamiento “difícilmente puede ocuparse de algo más que de cubrir diariamente sus necesidades básicas y está atrapado por ellas, quedando muy lejos, en sus posibilidades, la búsqueda individual de un camino que las saque de ahí (formación, trabajo, vivienda, relaciones…)”.
“HAY QUE ACABAR CON EL SINHOGARISMO”
De este modo, por enésima vez la Asociación Pro Derecho Humanos recalca que “el objetivo es acabar con el sinhogarismo” y, mientras siga habiendo gente sin techo, entiende que los “triunfalismos” de Bruno García y de Maeztu “nos parecen fuera de lugar”.
“Y el objetivo es lograrlo ya. La Agenda 2030, para cuyo cumplimiento quedan tres años y medio, así lo establece. Hay que acelerar y adecuar espacios donde estas personas puedan vivir dignamente, al tiempo que se desarrollan actuaciones más profundas de inclusión y autonomía personal”, se incide.
Al tiempo que esta entidad recuerda que tanto al Defensor del Pueblo Andaluz como al Ayuntamiento les ha hecho llegar las medidas y mejoras a realizar “para que, según nuestro criterio, se termine con esta situación sangrante de extrema vulnerabilidad”.
LOS NÚMEROS NO ESCONDEN DRAMAS PERSONALES
Precisamente actuaciones y estadísticas conocidas en los últimos días siguen mostrando la gravedad del problema del sinhogarismo en la capital.
Por ejemplo, la Asociación Calor en la Noche, que atiende a personas sin hogar en Cádiz y otras ciudades de la Bahía, ha hecho balance de 2025, registrando un aumento de las atenciones tanto por parte de los equipos de calle (aunque se explica al sumarse una nueva ciudad, Sanlúcar) como en el comedor de desayunos de la entidad en la capital gaditana: se entregaron el pasado año un total de 33.223 comidas, frente a las 30.943 de 2024.
Igualmente en Cádiz, esta asociación gestiona el Hogar Parmenia, una vivienda (cedida por el Ayuntamiento) de transición para personas que desean abandonar su situación de calle: “cada vez son más frecuentes los casos de personas con capacidad laboral e incluso con empleo activo que, debido al elevado coste de la vivienda y la escasez de alquiler accesible, no pueden acceder a una solución habitacional estable”.
Por otro lado, el servicio de atención sociosanitaria a personas sin hogar conveniado con Cruz Roja (con financiación municipal) ha atendido ya a más 80 personas, y realizado 333 intervenciones desde su puesta en marcha el pasado mes de marzo (tras un inicio de año dramático, con hasta cinco sintecho fallecidos en la calle).
Durante estos meses se ha podido detectar una realidad sociosanitaria especialmente compleja, marcada por la coexistencia de problemas de salud física, trastornos de salud mental y adicciones, lo que evidencia la necesidad de una intervención continuada y especializada.
Esta intervención de Cruz Roja permite actuar no sólo ante urgencias o necesidades inmediatas, sino también trabajar en la prevención, el control de enfermedades crónicas, la reducción de daños asociados a adicciones y la derivación a recursos sanitarios especializados cuando es necesario.

















