CRÓNICA JORNADA 5. En una sobremesa de sábado de levante tres palitos el Cádiz buscó la primera victoria del curso (spóiler: nanai), tras encadenar tres empates y la derrota (y baño de realidad) de la pasada semana en tierras almeriense, ante una Unión Deportiva Las Palmas a la que invitó al último Trofeo Carranza y que ya le sacó los colores todavía con Idiakez en el banquillo, en sus estertores.
“Vamos a jugar contra un equipo con mucho nivel. Tiene mucha calidad de juego interior y técnica individual”, alertaba Albert Celades en la previa, añadiendo que el partido “lo afrontamos con la mayor ambición preocupándonos de conseguir nuestro nivel. Hay que focalizarse en el reto de cada semana. Queremos darle una alegría a nuestra afición sin mirar al calendario”. ¿Alegría…?
Y sobre el papel, nada de más probaturas en el once inicial, destacando a los canteranos Juan Díaz y Borja Vázquez, que han exprimido cada rato que han tenido sobre el verde para ganarse el hueco. Así, la defensa la completaban además de Díaz, Cristian, Castro y Kovacevic, con Damián y Doué por delante; Borja por un extremo y Ontiveros (capitán), en su primera titularidad, por el otro; y compartiendo la delantera, García Pascual e Izeta.
Nada más empezar a rodar la pelota, el jerezano rescatado del Mirandilla cabeceaba al lateral de la red un buen centro del delantero marbellí, caldeando al estadio, con apenas 12.600 aficionados en la grada combatiendo contra la molesta levantera y el solano de las cuatro de la tarde.
Con cierta superioridad local de partida, al menos en intenciones e ímpetu, sin dejar hacer a los canarios (con bajas y Kirian en el banquillo), en el minuto 12 Iván Jaime se revolvía en el área gaditana y estaba a punto de dar el susto. Poco después también disparaba Manu Fuster, a las manos de Ezkieta.
Y a la tercera fue la vencida, o casi, en el 23: a raíz de una falta, Las Palmas marcaba el 0-1 en una acción rocambolesca que el árbitro revisaba junto al VAR hasta anular el tanto de Bonfanti por unas manos. Se reiniciaba el choque, los de Celades firmaban su mejor combinación de la tarde, la acababa metiendo dentro Álvaro… y el de negro también lo anulaba por un fuera de juego.
A seguir. En la última fase de la primera mitad los de la Tacita fueron perdiendo todo el fuelle en favor del rival, más incisivo, y cerca de adelantarse en el minuto 41 con un lanzamiento con veneno de Jesé que Ezkieta salvaba con un paradón. Los cinco extra de tiempo añadido solo confirmaron las dudas preexistentes y el atoramiento arriba y atrás de un Cádiz que empezó compitiendo, pero que se desinfló sobre todo desde la pausa de hidratación. Y no pocos pitos despidieron a los jugadores al buscar el vestuario.

EL HUNDIMIENTO, OTRO MÁS
Nada más regresar del descanso, Iván Jaime la estrellaba en el palo, para agrandar el cacao mental y físico de los gaditanos, ahora encima con el viento en contra. Los hombres de Rubén de la Barrera empezaban a ser conscientes de que delante tenían a un rival atenazado, que no podía/sabía ni iniciar una mínima jugada de preescolar, ni cruzar de campo.
Cristian, Izeta y Onti (este último con runrún en el ambiente tras no aportar mucho, ni todavía la forma física exigible) dejaban su sitio en el verde a Arribas, Vladys y Antoñito, cuando rondaba el minuto 58. Uno después Las Palmas se plantaba otra vez delante de Jokin Ezkieta, que podía rechazar el primer trallazo, pero no el segundo: gol de Clemente. Mal momento para despertar de la siesta. Al otro lado, García Pascual gozaba casi de un cara a cara con el portero, y Caro la mandaba a córner.
Con veinte minutos reglamentarios para el final, Efe reemplazaba a Borja, contagiado por la inoperancia global de los suyos. Los canarios habían cedido el balón el Cádiz para medir su impotencia y pillarle a la contra; y precisamente en una contra, a partir de un robo, el ucraniano Vladys gozaba de una interesante ocasión, desperdiciada.
Pasado el 80, García Pascual se retiraba entre un puñado de silbidos y debutaba Gonzalo Petit. Entretanto, persistían la animación monótona desde Brigadas Amarillas y el quiero (o al menos eso debía parecer) y no puedo del plantel del míster catalán.
Alguna universidad de nombre rimbombante debería dedicarle un cuarto de hora una mañana a estudiar por qué en las últimas temporadas casi cualquier jugador que se enfunda la camiseta amarilla se diluye en la nada, en el no me sale nada. Juan Díaz, como último recurso desesperado, lo intentaba desde lejos al borde del 90, y de los cinco de añadido, y parte del público empezaba a huir de tanto esperpento, que se repite y repite, y repite también con otras caras… Hasta desembocar en gritos actualizados: del “¡Vizcaíno vete ya!”, al “¡Contreras vete ya!”.
Este nuevo Cádiz construido casi al completo para ser propositivo (dicen quienes mandan), que empezó mostrando cositas en la primera jornada, ha entrado en una dinámica gris oscuro casi negro, volviendo a oler tanto al viejo Cádiz de las tres últimas campañas. Sensaciones preocupantes. Y decepción creciente en un cadismo, que ya parece haber normalizado el tinte perdedor de su equipo, el mismo que acaba de cumplir 106 años.
“Hemos gestionado muy mal el balón. Ha sido el peor partido desde que llegué, creo que a estas alturas tenemos que tener mejor rendimiento. Tenemos que seguir insistiendo y mejorar”, anotaba Albert Celades en el postpartido, sonando a resignación tempranera. Y vamos por la jornada 5 de 42… DIARIO Bahía de Cádiz













