CRÓNICA JORNADA 7. Con tres derrotas consecutivas en la mochila y Albert Celades haciendo equilibrios en el banquillo, un Cádiz ansioso se plantó en la tarde del sábado en el Heliodoro Rodríguez López para tratar de apagar las alarmas con una victoria. Y en frente, un Tenerife dolido tras caer goleado la semana pasada en Castellón, entrenado por don Álvaro Cervera (a sus pies).
“Tenemos muchas ganas de lograr la primera victoria. Hay jugadores que están yendo a más. Entendemos que tenemos que seguir insistiendo y que las buenas sensaciones del último partido (en casa ante el Girona) sean más duraderas”, apuntaba el técnico catalán en la previa.
Con novedades en el once titular amarillo: Antoñito Cordero y Vladys en lugar de Ontiveros y García Pascual, y el relevo significativo en la portería, con David Gil (con el brazalete de capitán) ganándose su primera titularidad frente a Jokin Ezkieta. Por lo demás, Arribas, Juan Díaz, Castro y Manu Fernández, en defensa; Doué, Jandro e Ibon en el centro del campo; y Borja Vázquez en uno de los extremos.
Empezó entretenido el partido, con el campo abierto, dos conjuntos activos y arreones alternativos. Incluso eran los visitantes (en este desplazamiento con su camiseta ‘arena’ incolora) los que pisaban más el campo contrario, y el delantero ucraniano gozaba en esta primera fase de hasta tres buenas ocasiones, sobre todo la registrada cuando el crono rondaba el 24, y su disparo lo repelía un defensor en el suelo.
Todavía había algún jugador amarillo reclamando penalti en esa acción cuando el Tenerife ya corría al ataque y, entre tropezones, despejes raros e indecisiones, Enric Gallego marcaba el 1-0, dejando con cara de impotencia a los hombres de Celades, que, hasta jugando medianamente bien, se veían ya una semana más por detrás, a remar otra vez a contracorriente.
El gol diluyó al Cádiz, al que le costó varios minutos volver a conectarse al choque. Hasta la recta final, cuando se mereció al menos el empate, acumulando dos ocasiones claras, una primera del lateral Arribas asistido por Doué, y otra a pase de Vladys (reivindicándose en el verde con actitud y ganas) dejando cara a cara con el portero a Jandro Orellana, dubitativo.
“ESTAMOS VIVOS, CLARO QUE SÍ”
Y si los gaditanos se fueron al descanso oliendo la igualada, nada más empezar la segunda mitad era el conjunto de Cervera el que estaba demasiado cerca del 2-0 en un disparo con rosca de Gerard Valentín, que se coló en el área con demasiada facilidad.
Los andaluces no terminaban de reentrar en el choque y Celades movía el banquillo, relevando a Jandro y Borja por Dilan Zárate y Efe. Meneo que empujaba al Cádiz arriba: se mostraban hechuras y no simplemente desesperación, pero apenas se firmaban ocasiones reales. Un disparo lejano y desviado de Zárate, y otro de Antoñito, que acababa en córner, poco antes de marcharse en el minuto 69 para que entrara Izeta.
Tres después llegaría el perseguido empate en una cabalgada del delantero ucraniano para confirmar su partidazo; una acción precedida de una ocasión rival, con paradón de David Gil, posible penalti y fuera de juego previo que invalidaba todo.
El 1-1 despertó a los canarios y el mismo Cádiz que quería irse a buscar de forma alocada la remontada, pasaba unos minutos de apuro atrás. Hasta que regresó algo la calma en la retaguardia, y al otro lado Urko Izeta, chupando, probaba al portero. Sin embargo, el Tenerife volvía a asustar con un taconazo.
Para los últimos minutos se iban a la caseta Doué y Vladys y se incorporaban Damián y García Pascual. Y en el mismo momento en el que se decretaban cuatro de tiempo añadido, Gomis se revolvía dentro del área pequeña y no subió el 2-1 de milagro.
En definitiva, un punto que sabe a poco y a mucho, depende de cómo se valore y analice. Lo palpable es que, como remarcó el entrenador en rueda de prensa, “estamos vivos, claro que sí”. Los números y la situación en la tabla no son para ser optimistas, pero en el campo no se ve a un mamotreto hundido y zombi: más bien a un equipo joven en construcción, condicionado por las urgencias que impone la competición, al que se le ven cositas aunque todavía no le da para ganar.
“Creo que nos merecíamos algo más, pero la realidad es esta. Estando por detrás en el marcador la gente se ha rebelado. Desde el inicio de Liga nos está costando hacer goles, pero hoy además hemos demostrado cierta solidez, y momentos de buen juego. Tenemos que seguir asentando ideas y conceptos -incidió Celades-. Creo que estamos mejorando estas últimas semanas. Una cosa es que no tengamos ninguna victoria, y otra que no hayamos competido en todos los partidos”. Habrá que consolarse… DIARIO Bahía de Cádiz













