El anuncio de la apertura del reconstruido teatro del Parque Genovés, en Cádiz, entrado el próximo mes de agosto, tras una eternizada obra (empezó a levantarse hace más de una década), ha quedado eclipsado por el inesperado cambio de denominación de un día para otro, coincidiendo casualmente (o no) con una exigencia de la ultraderecha, sin representación en el Ayuntamiento capitalino pero a la que se ve que el PP no quiere enfadar mucho ahora que Juan Manuel Moreno Bonilla negocia su próximo gobierno en Andalucía.
Así, pese a que tanto el anterior gobierno izquierdista como hasta ahora el actual derechista se refería a este proyecto en el Parque Genovés como Teatro del Parque, ya en la convocatoria a los medios de cara a informar este jueves de levantera sobre su apertura se hablaba de Teatro Pemán, recuperando el nombre del derruido equipamiento precedente.
Pero sobre todo, rescatando lo que significa José María Pemán por su más que evidente relación con la dictadura franquista, y su papel como promotor e ideólogo del golpe de Estado de 1936, pese a que ciertos sectores traten de blanquearlo insistentemente.
Sobre esta incómoda cuestión, el alcalde Bruno García ha defendido “no hay ningún nombre recuperado porque nunca se cambió”. Al tiempo que ha afirmado estar “aburrido de tanta polarización, frentismo y sectarismo; les dejo a otros el ruido”. Además, ha sacado de la hemeroteca unas declaraciones del anterior alcalde izquierdista, José María González ‘Kichi’ recién llegado en 2015, afirmando al parecer que Pemán “es un embajador de la letra gaditana y así tiene que seguir siendo”.
Y como era esperable, la oposición en bloque lamenta con rotundidad esta decisión del Ejecutivo gaditano del PP; e incluso la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica local ya baraja denunciar lo que considera un incumplimiento de las leyes de memoria histórica.
“Defender a Pemán es no haber aprobado primero de democracia y derechos humano”, remarcó este colectivo años atrás, cuando el Consistorio de ‘Kichi’ promovió la retirada de elementos del espacio público que homenajeaban a este gaditano que, más allá de su faceta literaria, lideró la comisión de depuración del profesorado y tuvo una participación activa durante los inicios del régimen franquista y especialmente en la represión.
“UNA CESIÓN DIRECTA A LAS EXIGENCIAS DE VOX”
“La actitud de Bruno García nos parece lamentable comprándole los postulados a la ultraderecha y creando un problema donde no existe, porque el nombre del teatro era algo absolutamente superado en la ciudad en la que no había ningún debate”, ha apuntado al respecto el portavoz municipal del PSOE, Óscar Torres, que considera que el alcalde del PP “crea problemas y divide a la ciudad”.
Es más, para los socialistas, este paso “quizás esto sea una nueva cortina de humo viendo cómo tiene cada día la puerta del Ayuntamiento con manifestaciones de diferentes colectivos rechazando las políticas laborales, políticas sociales, el que dice ser el alcalde más social de la historia de Cádiz”.
De la misma manera, Adelante Izquierda Gaditana considera que con este rescate del nombre de Teatro Pemán, “una cesión directa a las exigencias de Vox”, Bruno García “vuelve a saltarse la Ley de Memoria Democrática”. Es más, se interpreta que el Gobierno local está destacando más el nombre de José María Pemán que la propia apertura del teatro, y la explicación de “cómo y cuándo va a abrir un teatro que acumula muchísimo retraso puesto que han necesitado tres años para ejecutar apenas un 30% de las obras pendientes”.
Además, la concejala izquierdista Vanessa Sibón acusa a Bruno García de faltar a la verdad cuando intenta justificar esta decisión asegurando que el gobierno izquierdista nunca cambió la denominación del espacio: “desde el año 2020 todos los expedientes municipales relacionados con esta infraestructura recogen la denominación de Teatro del Parque. Está intentando construir un relato falso para justificar una decisión puramente ideológica que responde más a las presiones de Vox que al interés general de la ciudad”.
“Mientras Cádiz tiene problemas urgentes en materia de vivienda, empleo o servicios públicos, el alcalde decide dedicar esfuerzos a recuperar referencias que dividen a la ciudadanía y que incumplen el espíritu de la Ley de Memoria Democrática”, se queja Sibón; quien apostilla que “en lugar de actuar desde la convivencia y el respeto institucional, se posiciona en un bando y utiliza la memoria histórica como herramienta de confrontación política”.
“NI JUAN CARLOS ARAGÓN NI PEMÁN”
Y a su vez, Izquierda Unida (parte de la coalición municipal AIG) añade que el espacio público es un reflejo de los valores colectivos “por lo que ni puede servir para homenajear a una persona condenada por violencia machista ni para condecorar a un personaje reconocido por su misoginia y por participar activamente en el golpe de Estado de 1936, la represión, y en particular, en la represión a miles de maestros”.
Ahonda que al igual que hace unas semanas con relación a Juan Carlos Aragón, “no se trata de evaluar la obra del artista, sino su ejemplaridad como ciudadano y los valores que transmitan, que es lo que hace merecer a una persona una distinción o un reconocimiento público”.
Por tanto, para IU, mantener reconocimientos a quienes participaron activamente en el gobierno franquista y colaboraron con la represión, como Pemán, “supone un agravio para con las familias de las víctimas que, por obra de Bruno García, van a tener que pasear de nuevo frente a un teatro que condecora a uno de los verdugos”.













