El eternizado proyecto de reconstrucción del Pabellón Portillo en Cádiz comienza por segunda vez su cuenta atrás con la ansiada y simbólica primera piedra. A meses de las elecciones municipales de mayo de 2027, el alcalde Bruno García insiste en vender que con esta foto pala en mano “cerramos otra de las grandes heridas que tenía la ciudad”, aunque la obra tiene un plazo de ejecución de treinta meses, dos años y medio, por lo que no será realidad como mínimo hasta principios de 2029, salvo imprevistos y sobrecostes.
Derribado allá por 2008 con Teófila Martínez en la Alcaldía (para “dar un pelotazo urbanístico que le salió mal”, según la repetida versión de PSOE y Adelante Izquierda Gaditana), el proyecto ha debido esperar meses y meses y meses de promesas y burocracia, mientras el barrio del Avecrem ha tenido que soportar décadas de un solar asalvajado entre las calles Brunete y Ciudad de Santander.
Y por fin el Consejo Rector del Instituto Municipal del Deporte (IMD) encargó la obra la pasada primavera por casi 19,2 millones de euros a la constructora gallega Oreco Balgón, que ya la semana pasada comenzó los primeros movimientos de tierra en la parcela.
Esa financiación se cerró una vez que la Diputación consignó en sus presupuestos para 2026 los 5 millones comprometidos desde hace unos años. El resto del dinero sale de las arcas municipales: 4,3 millones de remanentes de los ejercicios 2023 y 2024, otros 4,6 millones de un préstamo, así como los más de 5 millones que ya reservó para el Portillo el anterior gobierno izquierdista liderado por José María González ‘Kichi’.
Con todo, no es la primera vez que se inician estas mismas obras: haciendo memoria, el Consistorio ya adjudicó a la Promotora San Miguel a finales de junio de 2007 la obra del nuevo pabellón deportivo sobre el antiguo (inaugurado en 1969 y levantado por la Diputación) así como la concesión del futuro parking de tres plantas y espacios comerciales (se presupuestó en 8 millones de euros, para crear unas instalaciones para 2.500 espectadores).
Tras su demolición en 2008 y numerosas incidencias con los primeros trabajos, se rompió el contrato en septiembre de 2013 por incumplimiento del contratista. Y hasta ahora, aunque durante los mandatos de Kichi también se trató de reimpulsar un nuevo Portillo más modesto y realista.

“IMPORTANTE PARA EL DEPORTE BASE, Y PARA EL BARRIO”
En este acto de la primera piedra han participado miembros del Ayuntamiento y de la Diputación, y también representantes de asociaciones de vecinos de la zona, comerciantes y portavoces de diferentes entidades y clubes deportivos. Todos han tenido su momento pala. Eso sí, ni un concejal de la oposición, ni del PSOE ni de AIG.
El alcalde, junto a sus concejales de Urbanismo y de Deportes, José Manuel Cossi y Carlos Lucero, respectivamente, ha repetido que “comienza a hacerse realidad un proyecto muy importante para la ciudad, especialmente para el deporte base pero también para los vecinos y comerciantes; porque esta obra va a servir para revitalizar los barrios de la zona, transformando un solar abandonado en un espacio lleno de vida. Sin duda, hoy cerramos otra de las grandes heridas que tenía la ciudad”.
“La financiación está totalmente garantizada por parte de este equipo de Gobierno, que ha conseguido la aportación de los 5 millones de euros por parte de la Diputación, a quien agradezco especialmente esta colaboración fundamental”, ha subrayado el popular Bruno García.
Por su parte, su compañera de partido, la presidenta de la Diputación Almudena Martínez, respaldada por su vicepresidente Juan José Ortiz (también concejal del PP en la capital), ha interpretado que el Portillo “es más que un equipamiento deportivo, es un proyecto con alto impacto social porque crea empleo, dinamiza el comercio de un barrio y crea aparcamiento”.
Además, la jerezana Martínez del Junco ha puesto esta obra como ejemplo de “la importancia del diálogo y la colaboración entre administraciones” (el PP dialoga consigo mismo, ya que ‘manda’ tanto en la Diputación como en el Ayuntamiento…); subrayando además que es “el segundo gran proyecto de ciudad” que arranca en una semana en Cádiz y en el que la Diputación participa, tras escenificarse días atrás el inicio de las obras de consolidación del antiguo instituto Rosario, para que no se caiga.


UN PORTILLO “FUNCIONAL”
El proyecto del nuevo pabellón Portillo (tuvo que licitarse en dos ocasiones, rondando los 266.000 euros de coste), está pensado sobre todo para que sea “funcional”, es decir, se le dará prioridad a la práctica del deporte para los usuarios y deportistas gaditanos y para los clubes locales. No obstante, también podrá albergar competiciones de nivel.
En lo que se refiere a la zona deportiva, contará con una pista longitudinal de fútbol sala y balonmano; tres pistas transversales de baloncesto y una longitudinal; tres pistas transversales de voleibol; y seis vestuarios independientes para equipos y otros tres para árbitros. La pista será de tarima de madera de haya.
Con respecto a la zona de público, tendrá un “aforo total posible” para 2.105 espectadores, de las que 1.042 plazas estarán en el graderío inferior, 310 en el superior, 728 en un graderío extensible y otras 25 de prensa.
Pero además, se remarca en la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz, este proyecto incluye en la esquina entre las calles Brunete y Ciudad de Santander una superficie comercial de algo más de 263 metros cuadrados. Y en el subsuelo, un aparcamiento de tres plantas con capacidad para 389 plazas, “algunas de las cuales van a estar destinadas para los residentes de la zona”.

PSOE: “EL PROPIO PP CREÓ EL PROBLEMA”
Mientras, desde la oposición el PSOE ha rebajado el triunfalismo del alcalde aseverando que “solo cuando los gaditanos estén utilizando el nuevo pabellón Fernando Portillo, el PP habrá saldado su deuda con la ciudad en este asunto, hasta entonces solo son fotos y titulares”.
“Esperamos que la primera piedra del Portillo no sea como la de la Ciudad de la Justicia”, ha advertido además el portavoz municipal socialista, Óscar Torres, quien ha insistido en que “llevamos dieciocho años esperando una solución, desde que el propio PP creó el problema al derribar el Portillo”.
Y es que para el PSOE, se repite una vez más, ese derribo por parte de Teófila Martínez, ya con Bruno García como uno de sus concejales, “fue una decisión innecesaria y caprichosa, con la única finalidad de obtener un pelotazo urbanístico con la construcción de un aparcamiento subterráneo y de locales comerciales, dejando a la ciudad y a sus deportistas sin una infraestructura clave durante casi dos décadas”.
Torres apostilla que en 2008 la derecha dijo que esta misma obra estaría lista en dieciocho meses, “y van por dieciocho años. Ahora, casi dos décadas después, hablan de treinta meses, pero no olvidemos que lamentablemente ya sabemos cómo son las obras que inicia el PP. La ciudad está cansada de fotos y propaganda. La ciudad necesita realidades”.

















