La antigua estación de ferrocarril de El Portal, en el término municipal de Jerez, ha entrado en la Lista Roja de la asociación Hispania Nostra, debido al estado de abandono y vandalismo que presenta este edificio público (perteneciente a Adif), cuya cubierta se ha derrumbado y que ha perdido sus puertas, ventanas y parte de su cartelería original.
El inmueble actual data de 1904. No obstante, la presencia del ferrocarril en la zona se remonta a 1854, cuando comenzó a funcionar la línea entre Jerez y El Puerto de Santa María, considerada el segundo tramo ferroviario de la historia de la península. Permaneció en funcionamiento durante más de un siglo, hasta julio de 2007.
Su construcción estuvo directamente relacionada con el importante desarrollo fabril que experimentó El Portal entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. La instalación de la Azucarera Jerezana y la expansión del cultivo de la remolacha en las tierras próximas al río Guadalete convirtieron el enclave en un destacado núcleo industrial.
Ante el crecimiento de la actividad, la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces sustituyó las precarias instalaciones existentes por una estación definitiva, preparada para atender tanto el movimiento de viajeros como las necesidades logísticas de las industrias de la zona.
La modificación del trazado ferroviario en los primeros años del siglo XXI y la construcción de un nuevo viaducto sobre el río Guadalete dejaron la antigua estación definitivamente fuera de servicio. Desde entonces, la pérdida de su función ferroviaria y la ausencia de nuevos usos compatibles con sus valores patrimoniales han favorecido su progresivo deterioro, evidencian desde Hispania Nostra en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
VEINTE AÑOS A SU SUERTE
Esta estación de El Portal responde al modelo de arquitectura ferroviaria utilitaria e industrial desarrollado por la Compañía de los Ferrocarriles Andaluces a principios del siglo XX. El conjunto se articula alrededor de un edificio de viajeros de planta rectangular compuesto por dos cuerpos claramente diferenciados.
Además, comparte materiales, soluciones constructivas y estética con otros equipamientos vinculados a la cercana Azucarera Jerezana, como las viviendas de los operarios, los almacenes y la capilla. Todos estos elementos configuraron un paisaje industrial homogéneo en la ribera del Guadalete.
Hoy, dos décadas después de su cierre, la antigua estación se encuentra en un estado de total abandono y vandalismo. El derrumbe de la cubierta ha dejado el interior expuesto a la lluvia, la humedad y otros agentes ambientales, acelerando el deterioro de los muros y de los elementos constructivos que todavía se conservan.
El inmueble carece de puertas y ventanas, lo que permite acceder libremente a su interior y favorece nuevas acciones vandálicas. A ello se suma la sustracción de parte de la cartelería original, una pérdida que afecta a algunos de los elementos más representativos de su pasado ferroviario.
La ausencia de mantenimiento compromete tanto la estabilidad del edificio como la conservación de sus materiales originales. Su exposición continuada a los factores ambientales podría provocar nuevos desprendimientos y la desaparición progresiva de los rasgos arquitectónicos que permiten identificar el inmueble como una estación histórica. A lo que se añade que no cuenta con ninguna figura específica de protección legal.
CÁDIZ SUMA 29 BIENES EN LA LISTA ROJA
Con esta nueva incorporación (parten de propuestas realizadas por la ciudadanía preocupada por el estado de conservación del patrimonio), Andalucía alcanza los 231 bienes culturales y naturales incluidos en la Lista Roja de Hispania Nostra. En todo el Estado español están señalados 1.640 bienes culturales y naturales. La provincia de Cádiz reúne 29 elementos amenazados.
Estas cifras reflejan la necesidad de reforzar las medidas de protección, mantenimiento y recuperación del patrimonio cultural y natural de la comunidad antes de que el abandono, el vandalismo y la ausencia de intervenciones adecuadas provoquen daños irreversibles.
A través de esta iniciativa, Hispania Nostra busca dar visibilidad a los elementos patrimoniales más vulnerables y reclama medidas que frenen su deterioro y eviten su desaparición. Su Lista Roja promueve también la colaboración entre administraciones, propietarios, entidades y ciudadanía para impulsar la protección y recuperación de este legado.

















