El velero Ocean Rebellion, integrante de la Climate Justice Flotilla, atracó este domingo 9 de agosto en Cádiz, en Puerto América, tras completar una travesía transatlántica de más de 6.000 millas náuticas (más de 11.100 kilómetros) a vela.
Esta expedición (que se opone al imperialismo energético y exige una transición justa) comenzó en abril en Sint Maarten (parte del Países Bajos, en el Caribe) y recorrió las islas caribeñas que siguen recordando el pasado colonial holandés de Bonaire, Curazao y Aruba antes de llegar a Santa Marta (Colombia), donde se asistió a la primera Conferencia Internacional sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles.
Desde allí, el Ocean Rebellion emprendió el cruce del Atlántico con escalas en Jamaica, República Dominicana, Bermudas y las islas Azores antes de hacer escala ahora en la Bahía de Cádiz, desde donde continuará su misión por el Mediterráneo.
En este periplo transatlántico de América a Europa ha navegado principalmente a vela y reivindicando el mar “no solo como una vía de transporte, sino también como un espacio de cooperación internacional, solidaridad entre los pueblos y encuentro entre movimientos sociales”.
“EL MAR PARA TEJER REDES DE SOLIDARIDAD”
Durante su estancia en Cádiz para descansar y recuperar fuerzas, la tripulación tiene previsto participar en dos encuentros abiertos al público. El primero bajo el lema ‘Navegar por la justicia: de Gaza y Cuba a la justicia climática’, se celebrará este jueves 13 por la tarde en la capital gaditana con la colaboración del Ateneo Libertario Fermín Salvochea. Y el segundo tendrá lugar el miércoles 19 de agosto en la sede de Ecologistas en Acción de El Puerto, donde compartirán los aprendizajes de la travesía y dialogarán con colectivos sociales y ciudadanía interesada.
Así, esta pausa en Cádiz marca el inicio de una nueva etapa de la misión e invita a reflexionar sobre la historia compartida del Atlántico. La tripulación trasladará su experiencia de la travesía y debatirá sobre el papel de las flotillas civiles como herramientas de solidaridad internacional, desde la Climate Justice Flotilla hasta las misiones marítimas de solidaridad con Cuba y la reciente Global Sumud Flotilla con destino a Gaza.
“Si durante siglos estas rutas fueron utilizadas para el colonialismo y la extracción de recursos -se recalca-, hoy la expedición las recorre para tejer redes de solidaridad, cooperación y justicia climática entre comunidades del Caribe, América Latina y Europa”.
En una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, el coordinador de la Climate Justice Flotilla, Paolo Destilo, añade que “después de más de cuatro meses de navegación hemos comprobado que las fronteras no detienen las crisis climáticas, pero tampoco la solidaridad”.
“El mar, que durante siglos fue escenario de rutas de colonización, esclavización y extracción de recursos, hoy puede conectar comunidades que trabajan juntas por la justicia climática y un futuro libre de combustibles fósiles”, insiste Destilo.
TRAS EL CARIBE, A POR EL MEDITERRÁNEO
Tras su estancia en aguas gaditanas, el Ocean Rebellion pondrá rumbo a Augusta (Sicilia, Italia), donde fortalecerá alianzas con organizaciones del Mediterráneo. Desde allí, la misión preparará la siguiente etapa de la Climate Justice Flotilla con vistas a la COP31, la próxima conferencia mundial sobre el cambio climático que se celebrará en noviembre Antalya (Turquía).
La Climate Justice Flotilla es una iniciativa internacional impulsada por organizaciones y activistas de distintos países para llevar las voces de las comunidades más afectadas por la crisis climática al centro del debate internacional.
Durante su reciente travesía por el Caribe mantuvo encuentros con comunidades locales, pescadores, defensores del territorio y organizaciones sociales, visibilizando el impacto del colonialismo, el extractivismo, la dependencia de los combustibles fósiles y la deuda climática sobre las pequeñas islas y los pueblos costeros.
Ya en Santa Marta, la misión defendió propuestas como un tratado de no proliferación de los combustibles fósiles, reparaciones climáticas, cancelación de la deuda para los países del Sur Global y una mayor representación de las comunidades de primera línea en los procesos internacionales de toma de decisiones.













