Asumiendo que las actividades planteadas son compatibles con la normativa de Costas, la Dirección General de la Costa y el Mar ha emitido informe favorable a la solicitud de reserva de dominio público marítimo-terrestre (DPMT) necesaria para desarrollar, en suelo de Chiclana, el proyecto de recuperación de la salina San Joaquín, una actuación promovida por la Zona Franca de Cádiz que persigue restaurar este espacio abandonado para convertirlo en referente de carbono azul, recuperación ambiental y conservación de la biodiversidad.
El siguiente paso será la elevación de la propuesta al Consejo de Ministros, órgano competente para aprobar esta declaración de reserva, requisito imprescindible para poder ejecutar las actuaciones previstas.
Dicha reserva afecta a una superficie de algo más de 280.000 metros cuadrados, un espacio que durante años ha sufrido un importante proceso de degradación como consecuencia del abandono y de la erosión provocada por las mareas.
El proyecto, que cuenta con un presupuesto de más de 278.000 euros, busca recuperar la funcionalidad ecológica de la salina San Joaquín mediante la restauración de la dinámica mareal, la reparación de infraestructuras históricas y la recuperación de la lámina de agua, “creando un espacio pionero para la captura de carbono azul y el impulso de la biodiversidad”.
La iniciativa promovida por el Consorcio gaditano cuenta el aliento del Ayuntamiento chiclanero y con la colaboración del Centro Tecnológico de Acuicultura (Ctaqua), que aporta conocimiento técnico en materia de ecosistemas acuáticos y economía azul para contribuir a la recuperación ambiental de la salina y a la generación de conocimiento transferible a otras actuaciones de restauración de marismas y salinas del litoral gaditano, en colaboración con la Universidad de Cádiz y el resto de entidades implicadas.
“UN EJEMPLO DE CÓMO UNA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA ES CAPAZ DE LIDERAR PROYECTOS”
En una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, el delegado del Estado en la Zona Franca de Cádiz, Fran González, subraya que “el informe favorable de Costas supone un paso decisivo para hacer realidad un proyecto pionero que conecta la descarbonización con la recuperación de nuestro patrimonio natural y con una forma innovadora de entender la economía azul”.
“La salina San Joaquín puede convertirse en un pulmón azul para la Bahía de Cádiz y en un ejemplo de cómo una administración pública es capaz de liderar proyectos que suman conocimiento científico, protección ambiental, colaboración institucional y nuevas oportunidades de desarrollo sostenible”, añade este político del PSOE.
En el mismo sentido, el alcalde de Chiclana, José María Román, ha mostrado su satisfacción por una futura actuación que se suma al trabajo que desde hace años se viene desarrollando en el municipio para la conservación y puesta en valor del patrimonio salinero y que respalda las políticas que desde las administraciones han llevado a la ciudad a ser una de las tres finalistas de los European Green Leaf Awards.
“En Chiclana siempre ha existido una firme tradición de defensa de las salinas y de trabajo para recuperar este valioso patrimonio natural, ambiental y cultural. La iniciativa de Zona Franca es una magnífica noticia porque viene a incorporarse al conjunto de actuaciones que ya se desarrollan en las salinas municipales y en otras explotaciones privadas que mantienen viva la producción de sal”, recalca el socialista Román.
“UN MODELO NACIONAL A REPLICARSE EN OTROS ESPACIOS LITORALES”
La iniciativa constituye una de las piezas centrales del plan de descarbonización puesto en marcha por la Zona Franca para avanzar hacia la huella cero. El mismo comenzó con la medición de las emisiones de gases de efecto invernadero directas e indirectas generadas por las instalaciones del Consorcio y de sus empresas participadas, continuó con la verificación independiente del cálculo y su inscripción en el registro del Ministerio para la Transición Ecológica; y se encuentra actualmente en la fase de implantación de medidas de mitigación y compensación.
La huella de carbono validada del Grupo Zona Franca correspondiente a 2023 se situó en 872,07 toneladas de CO2 equivalente. Las medidas de reducción incluidas en el plan (como la sustitución de equipos de climatización, la incorporación de vehículos eléctricos, la implantación del teletrabajo, el establecimiento de sistemas de control centralizado de los edificios y la incorporación de energías renovables) prevén reducir en torno al 90% de esas emisiones.
Y precisamente esta recuperación de la salina San Joaquín permitirá abordar el porcentaje restante mediante el aprovechamiento del denominado carbono azul, asociado a la capacidad de marismas, salinas y otros ecosistemas costeros para capturar y almacenar carbono de forma eficiente. Las estimaciones realizadas apuntan a que, una vez regenerada, podría absorber alrededor de 124 toneladas de CO2 al año.
Además de contribuir a la lucha contra el cambio climático, estos espacios regulan el clima, frenan la erosión costera, protegen frente a inundaciones y avenidas y albergan una elevada biodiversidad.
Se trata de un proyecto vivo, con un trabajo continuado de análisis de los datos para ajustarlo a las emisiones reales, lo que permite una evaluación constante y actualizada. La idea es que sea “una actuación de referencia nacional y un modelo que pueda replicarse en otros espacios litorales”.
El carbono azul está resultando hasta diez veces más eficientes como sumidero que el carbono verde, se termina recalcando desde la Zona Franca gaditana.
















