Los partidos de la oposición en el Ayuntamiento de Cádiz (tanto el PSOE como IU, que está integrado en la coalición Adelante Izquierda Gaditana) han puesto en cuestión los “bandazos” y la “improvisación” del alcalde popular Bruno García con el aparcamiento regulado, a raíz de anunciar diferentes medidas que persiguen “blindar y favorecer el aparcamiento para residentes”.
Así, a partir de julio, todo vecino con tarjeta anual de aparcamiento de Emasa podrá estacionar en cualquier zona verde y naranja (que además se amplían) más allá de su barrio, dentro de todo el casco antiguo o de extramuros (dependiendo de si reside a un lado u otro de Puertas de Tierra). Y desde enero “bajarán” las tarifas actuales, al tiempo que se incrementarán las multas.
Por un lado, el portavoz municipal socialista, Óscar Torres, ha denunciado que estos cambios constantes de criterio se deben a la “absoluta falta de proyecto y la ausencia de un modelo de ciudad definido”.
Al respecto, ha recordado que mientras el PP fue oposición del gobierno izquierdista liderado por José María González ‘Kichi’, “estuvo criticando ferozmente el aparcamiento regulado, y ahora que gobierna lleva tres años volviendo loca a la ciudadanía gaditana con constantes cambios y rectificaciones”.
“Como no tiene un plan integral de movilidad ni un proyecto que implantar, va improvisando a golpe de ocurrencia y reaccionando según el titular de prensa que le sea contrario”, interpreta Torres.
“¿DÓNDE ESTÁN LAS 1.240 PLAZAS PROMETIDAS POR EL PP EN CAMPAÑA?”
Igualmente, desde el principal partido de la oposición se hace memoria en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz sobre la gestión que la derecha en San Juan de Dios ha llevado a cabo en esta materia a lo largo del presente mandato.
“Bruno García -se incide- obligó en su día a las asociaciones de vecinos a celebrar consultas en sus propios barrios relativas a la implantación de las zonas verde y naranja; unas consultas para las que esas entidades no tenían potestad, ni competencias, ni medios materiales ni humanos para llevarlas a cabo. Y ahora, después de aquel absoluto lavado de manos, vuelve a cambiar de opinión, dejando caer de nuevo sobre los hombros de las asociaciones vecinales la responsabilidad de dar por bueno o tener que modificar la enésima fórmula de aparcamiento”.
A juicio del PSOE, este traspaso de obligaciones deja claro que “es incapaz de asumir las consecuencias de las decisiones que toma, algo impropio de un alcalde”.
A este escenario se suma la falta de gestión, y es que en plena campaña electoral del 2023, el PP anunció a bombo y platillo la creación de 1.240 nuevas plazas de aparcamiento: “la cruda realidad tres años después es que este Ayuntamiento no ha sido capaz de generar prácticamente ni un solo espacio nuevo”. Y para más inri, el parking de Segunda Aguada, dotado con 120 plazas “esenciales para el barrio” se mantiene cerrado a cal y canto a pesar de haber sido uno de sus compromisos estrella”. Aunque en los últimos días sí ha abierto una bolsa con 70 plazas en el Campo del Cura, en la barriada de la Paz.
“SE VA A PERJUDICAR AL VECINO QUE NECESITA ESTACIONAR CERCA DE CASA”
Mientras, desde Izquierda Unida afean que el actual equipo de Gobierno del PP con esta “nueva improvisación” va a ejecutar una “copia defectuosa” del modelo original implantado por el anterior ejecutivo izquierdista, “demostrando una total falta de modelo en materia de movilidad y nulo conocimiento de la realidad de los barrios”.
“Tras años de negación sistemática, demagogia y ataques (a Kichi y su concejal de Movilidad, Martín Vila) por poner en marcha la estrategia de zonas de residentes”, este partido ahora en la oposición se congratula de que la derecha “haya rectificado y asuma que este modelo es la herramienta eficaz para ordenar el espacio público, rebajar la presión turística y priorizar el derecho estacionamiento de los gaditanos”.
Y sobre los cambios anunciados, se critica la conversión de extramuros como “una gran zona, desmontando el criterio de barrio o distrito que tan buen resultado estaba generando allí donde estaba implantado”. “Esta medida rompe el criterio de barrio que garantiza precisamente la preferencia en la proximidad del domicilio, y que los vecinos de distintos barrios no tengan que competir entre ellos”, exponen desde IU.
De este modo, a partir del verano, “una persona residente en el barrio de Loreto puede ocupar una plaza reservada en La Laguna, o un vecino de la barriada de la Paz estacionar en Loreto, y que el vecino de La Laguna tenga que desplazarse hasta la Barriada. Incluso permitirá a un vecino de Astilleros desplazarse en coche y estacionar en la zona de residentes de La laguna para ir al fútbol, favoreciendo por tanto el uso del coche, todo lo contrario a lo que la medida inicialmente pretendía”, se reprocha.
“NO HAY REBAJA FISCAL, SE AHORRA EN LA IMPRESIÓN DE LA TARJETA”
Parece que el concejal responsable, José Manuel Verdulla, y el alcalde, para IU, “sólo han mirado por su comodidad metiendo a todo extramuros en el mismo saco, quitando los distintivos de los parabrisas y así tratar de acabar las llamadas de los vecinos a Emasa para quejarse por la falta de control”.
A colación, esta formación dentro de AIG desmiente la “rebaja fiscal” que anuncia Bruno García a partir de 2027, pues “si el Ayuntamiento elimina la tarjeta física, desaparecen automáticamente todos los gastos de impresión, tramitación y gestión del soporte que daban lugar al pago de la tasa”. Por tanto, “el PP no abarata el precio del aparcamiento para residentes, sino que dejan de cobrar, solo faltaría, unos gastos de gestión que ya no se generan”.
En definitiva, Izquierda Unida invita al Ejecutivo local del PP a dar marcha atrás en esta “nueva improvisación”, volver al planteamiento original de prioridad por barrio y distrito en extramuros, incrementar las zonas de residentes como están pidiendo barrios como Segunda Aguada o Loreto, y garantizar el control de la medida negociando con la plantilla de Emasa el aumento del personal.

















