Y a la octava, el Cádiz de Celades ganó, goleó y se gustó
Los amarillos ansiaban la victoria y se regalaron una goleada junto a su afición. Un contundente 4-0 ante un Leganés superado por un Cádiz fiable, ambicioso y hasta jugón, que confirma su progresión. “Los equipos se construyen con tiempo”, dejaba caer Celades en el postpartido, como replicando a quienes hace nada pedían su cabeza.
CRÓNICA JORNADA 8. “El equipo está creciendo”. Con esta consigna lanzada en la previa por Celades se plantaba su Cádiz en construcción (con un bagaje de 4 puntitos de 21 en el preocupante arranque liguero, sin conocer la victoria) de nuevo en casa para medirse a un teórico candidato al ascenso, el Leganés, y tratar de darle por fin la primera alegría de la campaña a la afición, que, a decir del vicepresidente Rafa Contreras, hasta ahora “se está portando de cine, lo está haciendo maravillosamente, que no pierda la esperanza”.
En casa, en un JP Financial Estadio en los últimos días protagonista por el sainete de la colocación del nombre comercial sin permiso del Ayuntamiento, que se ha visto obligado a exigir la paralización inmediata hasta en dos ocasiones de la rotulación de este patrocinador y la retirada de las letras “al no tener ninguna autorización”. Con el añadido de que la fachada todavía sigue pendiente de lucir su denominación oficial, Nuevo Mirandilla, tras sacudirse en 2021 de su nombre franquista original.
Volviendo a lo estrictamente deportivo, el once amarillo calcaba el de hace una semana en Tenerife, salvo la entrada de Zárate y la salida de Borja Vázquez, repitiendo David Gil en portería. En defensa, Juan Díaz, Arribas, Javi Castro y Manu Fernández; en la media, Doué, Jandro y Dilan Zárate; e Ibon Sánchez, Antoñito Cordero y Vladys como hombres más adelantados.
Tras unos primeros minutos parejos de tanteo, en el 4, a partir de un gran pase de Zárate (que viene de ser convocado por la selección sub-20), Antoñito daba un primer aviso, con un disparo cruzado ajustado al palo. En la siguiente acción ya no fallaba: el jerezano marcaba el 1-0 para los gaditanos.
Con el marcador en contra, el cuadro pepinero no terminaba de reaccionar mientras el Cádiz competía con un puntito extra de moral, y confianza, y empezaba a merecerse pronto el segundo de la tarde. En el minuto 13, Doué probaba con un pepinazo desde el borde del área, a las nubes; en el 20 el que ponía en aprietos a Luca Zidane era Vladys, y un minuto después un cabezazo de Sergio Arribas.
Pasada la primera media hora, los entrenados por Rubén Albes lograban pausar el ciclón cadista (si se compara con tantas tardes de anemia futbolística) y controlar algo la situación, y en el 36 la mano salvadora de David Gil evitaba el empate, en un disparo de Naim. Poco después lo intentaba Álex desde fuera del área, sin fortuna.
Ante el arreón del Leganés, ya en la recta final los locales volvían a hacerse con la pelota, y a sentirse cómodos. Los generosos aplausos de los alrededor de 14.000 aficionados en la grada para despedir a los suyos camino del descanso era el mejor reflejo de que este Cádiz propositivo que se viene anunciando y cosechando desde la llegada de Albert Celades parece que por fin empieza a brotar. De hecho, ya se intuyeron cositas consoladoras en los dos últimos duelos frente a Girona y Tenerife.
Vladys se marcó otro buen partido
-
Eulogio García
SIN ESPECULAR LLEGA LA GOLEADA
Sus aplausos se ganaba también Brigadas Amarillas al inicio de la segunda mitad al exhibir la pancarta ‘La vivienda no es un negocio, es un derecho’. Una segunda parte que comenzaba con alternativas en uno y otro campo, y con el delantero ucraniano rondando el segundo, pero su lanzamiento se iba a córner.
En ese saque de córner, el mismo Vladys primero cabeceaba, y en el despeje la empalaba para que subiera en el marcador el 2-0. E incluso tenía poco después ocasión para hacer el tercero, con equipo y afición enchufados y disfrutando como hacía años.
Entretanto, Moueffek se estrenaba con la elástica amarilla reemplazando a un Doué irreprochable. Diez después, en el minuto 64, era Antoñito Cordero quien lo intentaba un poco en solitario, pero su disparo se iba desviado.
La desesperación del Lega por acortar el resultado no terminaba de fructificar en el verde ante un Cádiz fresco, intenso y fiable, convencido de lo que hacía y crecido manejando la pelota.
Y cuando sale todo, sale todo. En el minuto 69 la parada de David Gil evitaba el 2-1 en una falta peligrosa de Naim; y en la siguiente acción rápida, Cordero marcaba el tercero para los gaditanos, asistido por Moueffek. El estadio empezaba a no creerse la goleada. Y más que justa.
Con el choque aparentemente finiquitado, en el 78 el técnico catalán cambiaba a Ibon y Juan Díaz, ovacionados, por Beñat y Borja Vázquez. Y Arribas se iba arriba, valga la redundancia, y casi casi se autofabrica el cuarto gol.
El amarillo seguía siendo el único color con vida y en el 82 sí se materializaba ese 4-0, obra del debutante franco-marroquí a pase perfecto de Borja por la derecha. Con la resaca goleadora, la grada flipando y el Leganés noqueado, se retiraban Jandro y Vladys (también reverenciados) y entraban Damián y Urko Izeta.
El único equipo que quería otro tanto era el Cádiz, también en los cuatro minutos de tiempo añadido (la tuvo Borja Vázquez), antes de la explosión de júbilo del cadismo, tan malacostumbrado en los últimos tiempos a resignarse tantas y tantas tardes con resultados agrios y la nada futbolística. Ahora toca confirmar que este alegrón no es un oasis.
“Los jugadores se merecían algo así. Ya estábamos notando la progresión. Pero hay que seguir. Esta victoria nos refuerza en la idea que tenemos, pero hay que seguir, estamos en pleno proceso. Ni antes estábamos tan tristes ni ahora tan alegres”, anotaba Celades en el postpartido con reflexiones teñidas de realismo. “Siempre hay cosas que mejorar incluso goleando. Los equipos se construyen con tiempo, pero en el fútbol no hay tiempo, es complicado”, recalcaba. DIARIO Bahía de Cádiz
CRÓNICA JORNADA 8. “El equipo está creciendo”. Con esta consigna lanzada en la previa por Celades se plantaba su Cádiz en construcción (con un bagaje de 4 puntitos de 21 en el preocupante arranque liguero, sin conocer la victoria) de nuevo en casa para medirse a un teórico candidato al ascenso, el Leganés, y tratar de darle por fin la primera alegría de la campaña a la afición, que, a decir del vicepresidente Rafa Contreras, hasta ahora “se está portando de cine, lo está haciendo maravillosamente, que no pierda la esperanza”.
En casa, en un JP Financial Estadio en los últimos días protagonista por el sainete de la colocación del nombre comercial sin permiso del Ayuntamiento, que se ha visto obligado a exigir la paralización inmediata hasta en dos ocasiones de la rotulación de este patrocinador y la retirada de las letras “al no tener ninguna autorización”. Con el añadido de que la fachada todavía sigue pendiente de lucir su denominación oficial, Nuevo Mirandilla, tras sacudirse en 2021 de su nombre franquista original.
Volviendo a lo estrictamente deportivo, el once amarillo calcaba el de hace una semana en Tenerife, salvo la entrada de Zárate y la salida de Borja Vázquez, repitiendo David Gil en portería. En defensa, Juan Díaz, Arribas, Javi Castro y Manu Fernández; en la media, Doué, Jandro y Dilan Zárate; e Ibon Sánchez, Antoñito Cordero y Vladys como hombres más adelantados.
Tras unos primeros minutos parejos de tanteo, en el 4, a partir de un gran pase de Zárate (que viene de ser convocado por la selección sub-20), Antoñito daba un primer aviso, con un disparo cruzado ajustado al palo. En la siguiente acción ya no fallaba: el jerezano marcaba el 1-0 para los gaditanos.
Con el marcador en contra, el cuadro pepinero no terminaba de reaccionar mientras el Cádiz competía con un puntito extra de moral, y confianza, y empezaba a merecerse pronto el segundo de la tarde. En el minuto 13, Doué probaba con un pepinazo desde el borde del área, a las nubes; en el 20 el que ponía en aprietos a Luca Zidane era Vladys, y un minuto después un cabezazo de Sergio Arribas.
Pasada la primera media hora, los entrenados por Rubén Albes lograban pausar el ciclón cadista (si se compara con tantas tardes de anemia futbolística) y controlar algo la situación, y en el 36 la mano salvadora de David Gil evitaba el empate, en un disparo de Naim. Poco después lo intentaba Álex desde fuera del área, sin fortuna.
Ante el arreón del Leganés, ya en la recta final los locales volvían a hacerse con la pelota, y a sentirse cómodos. Los generosos aplausos de los alrededor de 14.000 aficionados en la grada para despedir a los suyos camino del descanso era el mejor reflejo de que este Cádiz propositivo que se viene anunciando y cosechando desde la llegada de Albert Celades parece que por fin empieza a brotar. De hecho, ya se intuyeron cositas consoladoras en los dos últimos duelos frente a Girona y Tenerife.
Vladys se marcó otro buen partido
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Eulogio García
SIN ESPECULAR LLEGA LA GOLEADA
Sus aplausos se ganaba también Brigadas Amarillas al inicio de la segunda mitad al exhibir la pancarta ‘La vivienda no es un negocio, es un derecho’. Una segunda parte que comenzaba con alternativas en uno y otro campo, y con el delantero ucraniano rondando el segundo, pero su lanzamiento se iba a córner.
En ese saque de córner, el mismo Vladys primero cabeceaba, y en el despeje la empalaba para que subiera en el marcador el 2-0. E incluso tenía poco después ocasión para hacer el tercero, con equipo y afición enchufados y disfrutando como hacía años.
Entretanto, Moueffek se estrenaba con la elástica amarilla reemplazando a un Doué irreprochable. Diez después, en el minuto 64, era Antoñito Cordero quien lo intentaba un poco en solitario, pero su disparo se iba desviado.
La desesperación del Lega por acortar el resultado no terminaba de fructificar en el verde ante un Cádiz fresco, intenso y fiable, convencido de lo que hacía y crecido manejando la pelota.
Y cuando sale todo, sale todo. En el minuto 69 la parada de David Gil evitaba el 2-1 en una falta peligrosa de Naim; y en la siguiente acción rápida, Cordero marcaba el tercero para los gaditanos, asistido por Moueffek. El estadio empezaba a no creerse la goleada. Y más que justa.
Con el choque aparentemente finiquitado, en el 78 el técnico catalán cambiaba a Ibon y Juan Díaz, ovacionados, por Beñat y Borja Vázquez. Y Arribas se iba arriba, valga la redundancia, y casi casi se autofabrica el cuarto gol.
El amarillo seguía siendo el único color con vida y en el 82 sí se materializaba ese 4-0, obra del debutante franco-marroquí a pase perfecto de Borja por la derecha. Con la resaca goleadora, la grada flipando y el Leganés noqueado, se retiraban Jandro y Vladys (también reverenciados) y entraban Damián y Urko Izeta.
El único equipo que quería otro tanto era el Cádiz, también en los cuatro minutos de tiempo añadido (la tuvo Borja Vázquez), antes de la explosión de júbilo del cadismo, tan malacostumbrado en los últimos tiempos a resignarse tantas y tantas tardes con resultados agrios y la nada futbolística. Ahora toca confirmar que este alegrón no es un oasis.
“Los jugadores se merecían algo así. Ya estábamos notando la progresión. Pero hay que seguir. Esta victoria nos refuerza en la idea que tenemos, pero hay que seguir, estamos en pleno proceso. Ni antes estábamos tan tristes ni ahora tan alegres”, anotaba Celades en el postpartido con reflexiones teñidas de realismo. “Siempre hay cosas que mejorar incluso goleando. Los equipos se construyen con tiempo, pero en el fútbol no hay tiempo, es complicado”, recalcaba. DIARIO Bahía de Cádiz
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