El Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) que se construye para la Armada española en el astillero de Puerto Real (tras prometerse durante años, por fin empezó a cortarse chapa en diciembre de 2024) ha alcanzado otro hito clave: su puesta a flote. Hacía siete años que Matagorda no ‘bautizaba’ ningún buque de nueva construcción.
Esa ceremonia de bautizo del A-21 Poseidón ha tenido lugar este viernes en la dársena del dique, una vez que a lo largo de la semana se pusiera a flote mediante la maniobra de llenado del dique.
Este programa con una inversión superior a 221 millones de euros, iniciado en 2021, sostiene un promedio anual de más de 800 empleos directos, indirectos e inducidos. Este buque de gran porte (algo más de 5.000 toneladas) permitirá a la Armada disponer de una unidad moderna y actualizada en sus medios y capacidades para desempeñar las misiones de salvamento y apoyo a operaciones subacuáticas, además del rescate de submarinos.
Será el relevo natural del actual Buque de Salvamento y Rescate ‘Neptuno’. Surgió como una necesidad asociada a los nuevos submarinos S-80 (también encargados a Navantia) con el fin de prestar apoyo y garantizar la seguridad de las dotaciones desde el inicio de su vida operativa.
LA HISTORIADORA LOLA HIGUERAS, LA MADRINA
Dicho bautizo simbólico presidido por el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Antonio Piñeiro, ha tenido como madrina a Lola Higueras, historiadora especializada en el mundo naval y pionera de la arqueología subacuática.
Higueras fue la primera buceadora de la historia de la Armada. Además, su trabajo ha contribuido a documentar miles de naufragios y a difundir la historia marítima española. “Para la Armada es un verdadero honor que hayas aceptado el madrinazgo del Poseidón”, ha recalcado el AJEMA, quien ha señalado que la ceremonia “marcará un hito en el historial de este buque, al que quedarás entrañablemente unida”.
Por su lado, la historiadora, de 80 años de edad, ha resaltado “el gran honor” que siente por ser madrina de “este extraordinario buque que es especialmente valioso para mí porque dedicará sus actividad y tecnología puntera a la investigación y salvamento en ese mundo submarino que tanto amo, ese museo silencioso que custodia nuestro rico patrimonio sumergido”.
Además, la bendición del buque científico-militar, de acuerdo con la tradición de la Armada, ha corrido a cargo del capellán mayor Jairo González, párroco de la Parroquia de San Francisco, en La Isla.
“EL VALOR DE LA COLABORACIÓN ENTRE LA ARMADA Y LA INDUSTRIA NACIONAL”
El AJEMA también ha aseverado que este programa “refleja una apuesta decidida por el desarrollo tecnológico nacional; una construcción compleja y exigente que sitúa a Puerto Real, a la Bahía de Cádiz y a todo su tejido empresarial en la vanguardia de la industria y la innovación”.
“Gracias al talento y al esfuerzo de grandes profesionales y de la mano de Navantia, este reto mayúsculo es hoy una realidad que pone de relieve el valor de la colaboración entre la Armada y nuestra industria nacional; una colaboración que constituye, por sí misma, una verdadera capacidad estratégica”, ha incidido Antonio Piñeiro.
A su vez, el director general de Armamento y Material (DiGAM), Aniceto Rosique, ha apuntado que esta unidad “nos permitirá dar un salto cualitativo y cuantitativo en nuestra capacidad de intervención subacuática, buceo y salvamento y rescate de submarinos. Su incorporación responde además a un doble objetivo: satisfacer las necesidades de la Fuerza y fortalecer el tejido industrial y tecnológico nacional mediante la incorporación de tecnologías de última generación”.
Por parte de Navantia, su presidente Ricardo Domínguez ha puesto el foco en “la estrecha colaboración con el Ministerio de Defensa y con la Armada para contribuir a que España tenga capacidades de defensa punteras y flexibles, adaptadas a un entorno disruptivo y demandante. Este buque refleja, además, el compromiso de Navantia con el Plan Armada 2050 y con el firme empeño de España y de Europa por impulsar nuestra defensa y nuestra autonomía estratégica”.
Mientras, el director de Negocio de Corbetas y Buques de Acción Marítima de Navantia, Alberto Cervantes, ha agradecido la dedicación de toda la plantilla propia y de las contratas. “A todo ese esfuerzo se le ha sumado una enorme dosis de ilusión, compromiso y corazón. Contra viento y marea, todos los que participan en este programa han demostrado una extraordinaria capacidad para superar desafíos y hacer posible que hoy estemos aquí celebrando este importante hito”, ha remarcado.
Entre otros, según la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz, en este acto también ha estado presentes la presidenta de la SEPI (sociedad estatal accionista única de Navantia), Belén Gualda, y la alcaldesa de Puerto Real, Aurora Salvador.

INTEGRACIÓN DE SISTEMAS Y ADIESTRAMIENTO
Esta puesta a flote abre una nueva fase en el proceso de construcción del BAM-IS Poseidón: continuará con las pruebas de integración de sistemas y el adiestramiento de su dotación.
Al frente de la misma estará el capitán de corbeta Carlos García, oficial especializado en Tecnología de Buceo y con experiencia en unidades como las fragatas Santa María y Numancia, el buque escuela Elcano y el patrullero Toralla.
“Recibís una responsabilidad importante, pero también un magnífico buque y una oportunidad excepcional para construir una nueva página de nuestra historia naval”, ha querido trasladar en este acto el AJEMA a la futura dotación de este buque made in Puerto Real.
SERÁ PRINCIPAL PLATAFORMA ESPECIALIZADA DE INTERVENCIÓN SUBACUÁTICA DE LA ARMADA
El BAM-IS, con una eslora de 92 metros y una velocidad máxima de 15 nudos, tiene un carácter marcadamente modular. Diseñado con el concepto de buque eléctrico, presenta aspectos de última generación, como son la planta de distribución de corriente en corriente continua con baterías o propulsores Voith con motores de imanes permanente, que le confieren una tremenda capacidad para el posicionamiento dinámico, todo ello contando con unos diésel-generadores que cumplen con los últimos estándares medioambientales Tier III.
Con su amplia cubierta de trabajo, superior a los 400 m2, posibilita la instalación de diferentes sistemas modulares que le permiten configurarse en diversos perfiles de misión: operaciones de buceo, salvamento o rescate de submarinos, protección del patrimonio subacuático, etc.
Para ello cuenta además con una innovadora planta propulsora y de generación eléctrica, basadas en tecnologías con corriente continúa, sistemas de almacenamiento de energía y propulsores cicloidales, que le proporciona la capacidad de mantener un posicionamiento dinámico de gran precisión incluso en condiciones meteorológicas adversas, todo ello, cumpliendo las más exigentes normas medioambientales.
Además, esta futura unidad para la Armada española será capaz de operar con el Sistema de Rescate Submarino de la OTAN NSRS. Esta cualidad, entre otras, le permitirá poder obtener por primera vez para un buque de la Armada, la certificación ‘MOSHIP’ para actuar como buque nodriza de los sistemas de Salvamento y Rescate de submarinos de la OTAN. Por otro lado, contará con vehículos no tripulados (ROV, mini-submarino) capaces de realizar exploraciones e intervenciones subacuáticas remotamente.
En resumen: el Poseidón será la principal plataforma especializada de intervención subacuática de la Defensa española, “el pilar de nuestras operaciones de buceo de gran profundidad, de salvamento y rescate de submarinos”. Ampliará además sus capacidades para proteger infraestructuras esenciales, como cables de comunicaciones y conducciones energéticas, junto a un patrimonio arqueológico de gran valor. “La mar es mucho más que la superficie que vemos. Bajo ella se encuentra un espacio de enorme valor estratégico”, precisan desde la Armada.














