Las sirenas de alerta ante tsunamis han sonado en Cádiz en la tarde este jueves, aunque es evidente que no se han escuchado en toda la ciudad. Se ha tratado de una primera prueba (“ni una alerta real ni un simulacro”, ha insistido en los prolegómenos desde el Ayuntamiento, para evitar la inquietud entre los vecinos) para medir su eficacia y alcance, teniendo en cuenta también factores como el viento. Un alcance que, sin ser experto, parece que tocará reforzar.
Ante la expectación de numerosos periodistas, arropado entre otros por la delegada del Gobierno andaluz, Mercedes Colombo, el director general de Relaciones Institucionales de la Universidad de Cádiz, Antonio Díaz; y el jefe de Protección Civil, José Manuel Calvo, el alcalde Bruno García y con cuenta atrás incluida ha sido el encargado de accionar el sistema poco después de las siete de la tarde.
A partir de ahí, una locución ha precedido al zumbido: “prueba técnica de sonido. Emergencias. Ayuntamiento de Cádiz. No es necesario ninguna actuación”.
“Es un paso más en la seguridad de Cádiz”, ha recalcado el primer edil del PP, que ha repetido que el objetivo del Ayuntamiento es “reforzar nuestra seguridad” ante el riesgo de tsunami y ha señalado que, aunque “queda mucho por hacer”, esta nueva acción supone “un paso importante”. A su vez, Colombo, ha puesto en valor la colaboración y coordinación entre las administraciones para reforzar la prevención y la capacidad de respuesta ante situaciones de emergencia. Y el representante de la UCA ha subrayado que la instalación de una de las sirenas en uno de sus edificios en el casco histórico refleja su compromiso con la ciudad y la seguridad.
El acto se convocó en la azotea del edificio Asdrúbal de la Junta de Andalucía, donde se ha colocado una de estas tres sirenas acústicas. Las otras están montadas en la torre adosada al antiguo Hospital Real, con la colaboración de la UCA; y en la cubierta del estadio Nuevo Mirandilla.
Se trata de sirenas inteligentes de largo alcance para alertar rápidamente a la población que forman parte del sistema de prevención y respuesta ante tsunamis y del plan de acción local específico. Su ubicación responde a criterios técnicos, buscando la mayor cobertura posible, se subraya en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz.
La pretensión del Ayuntamiento es adquirir más sirenas con el objetivo de “crear un sistema cremallera, que otorgue una cobertura eficiente”. Se cursarán en función de los estudios de eficacia que resulten de los test con estas tres primeras sirenas cedidas por la Unesco, contando con datos reales de medición y propagación del sonido.
Complementan a la señalización de las rutas de evacuación y los puntos de encuentro que en una primera fase se ha ido instalado en los últimos meses en distintas zonas de la ciudad; y todavía queda más señalética para una segunda fase.
CON EL SELLO ‘TSUNAMI READY’
La capital gaditana recibió antes del verano el reconocimiento internacional ‘Tsunami Ready’, otorgado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco (Unesco-IOC). Esta distinción avala el trabajo realizado para reforzar su capacidad de respuesta ante un eventual tsunami y consolidar una cultura de prevención y autoprotección entre la ciudadanía.
El título ‘Tsunami Ready’ certifica que Cádiz dispone de sistemas de alerta operativos, cuenta con rutas de evacuación señalizadas, ha desarrollado acciones de formación y concienciación y ha integrado el riesgo de maremoto en su planificación urbana y de emergencias.
Más allá de las señales y de las sirenas, desde hace ya unos años se están promoviendo ejercicios y simulacros para que la población sepa reaccionar ante un maremoto como el que azotó la costa gaditana tras el terremoto de Lisboa de 1755. Además, el Ayuntamiento tiene aprobado un Plan Local de Acción ante el Riesgo de Maremotos, pionero en Andalucía.
Ante una alarma real de tsunami (hay un margen de 45-60 minutos para ponerse a salvo), existen una serie de recomendaciones básicas: buscar la altura máxima cercana (mínimo una tercera/cuarta planta), y en el caso de Cádiz, no tratar de huir de la ciudad (rodeada de mar); no usar el coche ni el ascensor bajo ninguna circunstancia; o ayudar a otras personas si necesitan acceder a tu piso para estar a salvo.













