CRÓNICA JORNADA 6. Sexta oportunidad del nuevo Cádiz de dar una alegría a su parroquia, de lograr la primera victoria de la campaña tras una dinámica cuesta abajo ofreciendo sensaciones preocupantes, y para que Albert Celades aclare de una vez a qué quiere jugar, y se disipe (o no) el runrún de una destitución tempranera.
Y enfrente, visitando el Nuevo Mirandilla con una entrada regulera (ni 12.000 asistentes) en una noche de sábado y levantera, todo un gallito como el Girona, que tras disputar la Champions hace apenas dos años ahora se ve en Segunda con la urgencia de subir por la vía rápida.
Pese al potencial que se le presupone al rival, el técnico amarillo confiaba en la previa que en el campo se viera a un Cádiz “valiente y decidido”, tras “digerir” los últimos resultados adversos, y los primeros pitos del cadismo: “tenemos que hacer un buen partido y dar motivos para que los nuestros estén orgullosos de su equipo”.
De entrada, en el once se colaban Ibon Sánchez, Jandro Orellana y Manu Fernández, mientras se caían los fijos, a priori, Izeta, Damián y Kovacevic. Así, la delantera se la adjudicaba García Pascual; con Ontiveros y Borja Vázquez en los extremos; un centro del campo conformado por Doué, Jandro e Ibon; y en la defensa, el canterano Juan Díaz (que acaba de renovar hasta 2030), Arribas, Javi Castro y Manu.
El crono no marcaba ni el minuto 3, y Álvaro García Pascual ya había gozado de dos ocasiones, la segunda un mano a mano desbaratado por Gazzaniga. Se intuía un conjunto local con ganas, ambición y hasta fe, frente a un Girona que no terminaba de encontrarse sobre el verde.
Hasta el 18 no volvieron a probar los de Celades la portería catalana con un lanzamiento sin fuerza del capitán Ontiveros, aún sin explotar. Pero el panorama no cambiaba: el Cádiz buscaba llevar la iniciativa, robaba y le metía ritmo a la partida (con el viento en contra) mientras el rival apenas protagonizaba algunas escapadas.
Aunque pasado el minuto 20 encadenaba tres buenos disparos, dos de ellos haciendo trabajar a Ezkieta. Ocasiones que hacían recular y que le entraran dudas a los de casa. Pasada la fase de bajón, rondando la media hora todo se equilibró y se alternaban las acciones en uno y otro campo. Y en una de ellas, en el 35, el Girona estaba más avispado y se ponía por delante en el marcador con gol de Vanat. Poco antes lo había intentado en el otro lado Arribas, sin fortuna. Y poco después era Junior el que trataba de sorprender a Ezkieta.
Con el 0-1, los entrenados por Quique Álvarez se asentaron e impusieron su rol de favoritos, mientras los gaditanos, que ya iban acelerados desde el pitido inicial, ahora también andaban ansiosos. Y al borde del 45, los visitantes asestaban el segundo varapalo, tanto firmado por Carles Pérez en una progresión imparable. Como imparable fueron los pitos, al llegarse al ecuador, de parte de la descreída grada pese a que llegó a disfrutar de los primeros compases de su Cádiz, pero…

LA REACCIÓN TAMPOCO DA
Y de la depresión a la euforia en un minuto. Comenzó la segunda mitad y un jugadón de Juan Díaz le puso en bandeja el balón a Sergio Arribas para, con ayuda de un rebote, hacer el 1-2, y llevar la esperanza momentánea en el estadio. El chute de energía y moral continuó, contagiando a la grada, y en el 59 García Pascual, asistido por Borja, tenía muy muy cerca el empate.
Tras el uyyy, Celades movía el banquillo y refrescaba a los extremos, entrando Efe y Antoñito. Diez minutos después, con el Cádiz intenso y el Girona en modo perder-tiempo, se incorporaban también Zárate y Vladys por Jandro y García Pascual (este, entre leves silbidos). Ya en el 76, Dilan Zárate probaba desde lejos, con intenciones.
Para el arreón definitivo, se retiraba Ibon Sánchez y se incorporaba otro vasco, Izeta. Le quedaban menos de diez minutos a los locales para rebañar ese empate, como mínimo, que a esas alturas parecía más que justo. Y el delantero ucraniano tenía su oportunidad.
El Cádiz insistía e insistía ante un Girona timorato, mas todos los disparos iban al muñeco. El árbitro decretaba cinco de propina, y Jokin Ezkieta acababa subiendo a rematar una última falta, pero nada de nada. Con tangana final incluida, el conjunto gironés amarró la victoria con apenas dos zarpazos de calidad.
Los amarillos suman una vez más cero puntos a su casillero, aunque esta vez no merecieron perder, ni mucho menos, y la afición lo entendió pese a la amargaera de la enésima derrota. Y se hunden un poco más en el pozo de la tabla. Situación ¿alarmante? Este Cádiz, jugando así, no parece muerto. Todavía.
“La sensación hoy es que el juego es bueno, el resultado es malo. Lo hemos intentado de todas las maneras. No hay reproches. En el vestuario sienten que merecen más”, valoró Celades en su comparecencia postpartido, admitiendo que sí, es la tercera derrota consecutiva, “pero el equipo ha competido muy bien. Hoy lo hemos intentado hasta el final, los jugadores se han dejado todo en el campo”. DIARIO Bahía de Cádiz













