La UTE (unión temporal de empresas) Construcciones Serrot y Herysan 2007 se va a encargar de la rehabilitación integral de la Casa Lazaga, joya arquitectónica y patrimonial en plena calle Real de San Fernando que acumula más de dos décadas en manos municipales, sin uso. Y que finalmente se reabrirá, como muy pronto a finales de 2027 o principios de 2028 como un equipamiento administrativo más, con posibilidades turísticas.
El Ayuntamiento acaba de firmar el contrato con la UTE adjudicataria de los trabajos por 4,2 millones de euros (inicialmente se habló de unos 3 millones), y un plazo de ejecución de 15 meses. Aunque en esta ciudad ya se sabe que esos de los plazos son relativos, asociados a los recurrentes sobrecostes. A partir de este paso, es de esperar que en los próximos días/semanas comience de una vez esta prometida obra.
En una nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, la alcaldesa Patricia Cavada subraya que “hoy damos un paso muy importante para hacer realidad un proyecto largamente trabajado y muy esperado. La recuperación de la Casa Lazaga no solo permitirá conservar un edificio de enorme valor histórico y patrimonial sino también devolverlo a la ciudadanía con un uso que contribuirá a ser disfrutado por la ciudadanía y seguir dinamizando el centro urbano”.
Para llegar hasta aquí, tras muchas quejas y denuncias de la oposición en 2018 se iniciaron obras de consolidación que han permitido detener el estado de degradación del edificio y mantener todo lo que se pudiera de él. Estos trabajos de rehabilitación de la estructura, impermeabilización de cubiertas y reparación de la fachada culminaron en 2022 y supusieron unos 640.000 euros.
Los nuevos trabajos de esta segunda fase permitirán recuperar numerosos elementos originales de gran valor histórico y arquitectónico, entre ellos la fachada isabelina del siglo XIX, la escalera monumental, las galerías del patio barroco, carpinterías históricas, revestimientos tradicionales, solerías hidráulicas, aljibes y otros elementos singulares que forman parte de la identidad del inmueble.
Todo ello se compatibilizará con la incorporación de mejoras en accesibilidad, eficiencia energética, seguridad e instalaciones que permitirán su adaptación al nuevo uso previsto.
DE FINALES DEL SIGLO XVII
Esta finca, ubicada en el número 157 de la calle Real, y catalogado con el máximo nivel de protección dentro del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Casco Histórico (Peprich), fue adquirida por el Consistorio en el año 2001, y en ella en principio se planteó ubicar un hotel escuela, que nunca terminó de concretarse.
Con una superficie edificada de algo más de 2.000 metros cuadrados, en dos plantas y un sótano, y ya en un estado de degradación avanzada, en el verano de 2014 el entonces gobierno de PP y PA esbozaba en este palacete el museo Camarón de La Isla, pero poco más se avanzó en esta ocurrencia. De hecho, el siguiente bipartito, de PSOE y PA, desechó esa idea y emplazó ese museo en un nuevo edificio plantado junto a la Venta de Vargas.
Se trata de una casa palacio construida a finales del siglo XVII. Uno de sus propietarios, José María Lazaga y Garay, fue el que le dio, tras adquirirla en 1868, la fisonomía de casa palacio actual al ornamentarla y transformar su fachada, en la que sobresale la cerrajería. La finca tiene una estructura y tipología isabelinas fruto de esa reforma en una construcción ya existente.
La Casa Lazaga tiene dos fachadas, la más ornamentada y singular de la calle Real, y otra más sobria en la calle Mayorazga típica del Cádiz del siglo XVIII. Y su desarrollo espacial es el habitual de las casas palacios con zaguán, patio y escalera imperial principal con tres tramos.
Detrás tiene un patio, que también se quiere recuperar, y una galería de tres niveles formada por arcos de medio punto con carpintería que vienen de la reforma isabelina.
La finca tiene un desnivel por su ubicación, lo que hace que se acceda a forma de sótano por la citada calle Mayorazga.
Su rehabilitación integral, sentencian desde el Consistorio isleño, “permitirá recuperar toda la riqueza de este conjunto arquitectónico y garantizar su conservación para las próximas generaciones”.

















