El grupo promotor que pretende impulsar en Cádiz una consulta popular municipal con el objetivo de “revertir el proceso de turistificación” de la ciudad, mantiene su hoja de ruta pese a que el Ayuntamiento no responde al requerimiento de colaboración institucional planteado, y a la vez, el alcalde Bruno García calla.
Mientras, Cádiz Convive, plataforma de propietarios y gestores de pisos turísticos, ya ha torcido el gesto dejando caer, según sus propios informes jurídicos, que esta consulta “no puede hacer lo que promete”, al tiempo que acusa a sus impulsores de utilizarla con fines partidistas.
Dicha consulta popular local (y legal) plantea que la ciudadanía se pronuncie sobre la adopción de medidas urbanísticas por parte del Ayuntamiento de la capital para retirar de la actividad aquellas viviendas de uso turístico (VUT) que incumplen el vigente Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
Este paso “contribuiría a reducir la presión turística sobre determinadas zonas de la ciudad”, se sostiene. De hecho, en barrios del casco antiguo estos problemáticos pisos-negocio llegan a representar hasta el 15% del parque residencial.
El grupo promotor (integrado por personas vinculadas a Izquierda Unida, Podemos, Verdes Equo, Justicia Social, Alternativa Republicana y Recortes Cero) prepara una recogida de firmas a partir del 15 de septiembre para alcanzar los 3.000 apoyos que obligarían a la administración local a activar dicha consulta, bajo el lema ‘Cádi pa viví’.
Y precisamente pensando en esa acción, con la llegada de septiembre ha iniciado una ronda de reuniones con colectivos y organizaciones del tejido social gaditano con el objetivo de explicar la iniciativa, recoger propuestas y recabar apoyos.
Según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz, el primer encuentro se ha fijado con representantes de distintas entidades vecinales, colectivos que llevan años denunciando las consecuencias de la turistificación y reclamando medidas que permitan garantizar que Cádiz “siga siendo una ciudad para vivir y no un territorio al servicio de la especulación”.
La ronda de contactos continuará con otras entidades como organizaciones sindicales, entidades ecologistas y sociales como la Apdha, colectivos feministas, además de otras organizaciones y plataformas ciudadanas como la Marea Blanca.
EL AYUNTAMIENTO Y EL ALCALDE CALLAN
Y entretanto, el grupo promotor lamenta que el Ayuntamiento lleva un mes sin responder al requerimiento de colaboración institucional. Así, semanas atrás se formalizó un escrito reclamando que determine los criterios formales que deberán cumplir los pliegos destinados a la recogida de firmas, ante la ausencia de un modelo oficial o de instrucciones públicas conocidas, con idea de “desarrollar la iniciativa con absoluta transparencia, buena fe y sometimiento al ordenamiento jurídico”.
De la misma manera, el alcalde del PP tampoco se ha pronunciado sobre si está dispuesto a asumir motu proprio la celebración de este procedimiento de consulta local, previsto en la legislación y en el Reglamento de Participación Ciudadana vigente.
Ante este mutismo, se mantiene el 15 de septiembre como fecha de inicio de la recogida de firmas por los barrios para forzar formalmente al Consistorio gaditano a la celebración de esa consulta popular.
“NO QUEREMOS UNA CÁDIZ CONVERTIDA EN UN NEGOCIO”
Quienes están detrás de esta eventual consulta popular defienden una vez más que la misma constituye un cauce de participación ciudadana para que los vecinos “puedan decidir sobre el modelo de ciudad que quieren y sobre las medidas necesarias para garantizar el derecho a vivir en ella”.
“Permitirá poner voz a una mayoría social que reclama una Cádiz habitable, donde el acceso a la vivienda y el derecho a permanecer en los barrios estén por encima de los intereses especulativos; frente a un modelo de ciudad que está convirtiendo cada vez más viviendas en activos destinados a la explotación turística y favoreciendo los intereses especulativos de unos pocos”, se insiste.
De este modo, desde el grupo promotor se reitera que “no queremos una Cádiz convertida en un negocio. Queremos una Cádiz en la que podamos vivir, trabajar y construir nuestro proyecto de vida. Y queremos que sean los gaditanos quienes decidan qué modelo de ciudad quieren”.













