La Guardia Civil ha detenido en Chiclana a una mujer acusada de estafa continuada cometida a una anciana a la que consiguió convencer para que realizara hasta 330 transferencias bancarias, sumando más de 115.000 euros; aprovechándose de la relación de confianza que había conseguido establecer con la víctima.
La investigación policial se inició cuando la entidad bancaria, en el marco del acuerdo de colaboración suscrito entre el Banco Santander y la Cibercomandancia de la Guardia Civil para la detección y prevención de fraudes sobre personas vulnerables, detectó una operativa económica incompatible con el perfil habitual de la clienta, una persona de avanzada edad, y presentó la correspondiente denuncia.
A partir de ahí, los especialistas de la Benemérita iniciaron un exhaustivo análisis de la operativa financiera y de los elementos tecnológicos asociados a los hechos, constatando que la perjudicada llevaba un largo periodo realizando numerosas transferencias a favor de una misma persona.
ELEVADO GRADO DE CONFIANZA
Las primeras gestiones permitieron reconstruir el recorrido del dinero y establecer las líneas de investigación que, posteriormente, fueron desarrolladas de forma coordinada con el Equipo de Policía Judicial de Chiclana.
Las pesquisas permitieron determinar que la anciana había conocido, a la ahora detenida (y en prisión preventiva), a través de una psicóloga de un servicio asistencial, ajeno a los hechos investigados. Desde entonces, la presunta autora fue estrechando la relación de confianza con la octogenaria hasta conseguir que esta accediera a prestarle ayuda económica de forma continuada.
Inicialmente, la detenida alegó atravesar una delicada situación de salud y solicitó diversas cantidades de dinero para hacer frente a supuestos gastos médicos. Posteriormente, cuando dejaron de concurrir estas circunstancias, comenzó a justificar nuevas peticiones económicas asegurando que era su hijo, que residía en Latinoamérica, atravesaba una difícil situación.
Como consecuencia de este engaño continuado, resumen desde la Guardia Civil en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, la persona mayor estafada efectuó 330 transferencias bancarias, por un importe total superior a 115.000 euros, convencida de que estaba prestando ayuda una persona que lo necesitaba.
Ese elevado grado de confianza alcanzado quedó reflejado en diversos episodios acreditados durante la investigación. Entre ellos, la perjudicada llegó a custodiar en su domicilio dos tarjetas bancarias pertenecientes a la ahora detenida, después de que esta le manifestara que prefería dejárselas para evitar perderlas: “esta circunstancia reforzó en la víctima la convicción de que mantenían una relación basada en la confianza mutua”.
También llegaron a acudir a una notaría para formalizar un contrato privado de préstamo entre particulares por importe de 22.000 euros, con la esperanza de que el dinero le sería reintegrado en el plazo acordado. Ello contribuyó a dotar de apariencia de legitimidad a las continuas solicitudes económicas realizadas por la presunta autora.
El análisis de la trazabilidad de los fondos, unido a las diligencias de investigación desarrolladas por la Cibercomandancia, permitió identificar a la beneficiaria del dinero. Una vez plenamente identificado, el Equipo Territorial de Policía Judicial de Chiclana practicó las gestiones operativas que culminaron con su localización y detención. Fue puesta a disposición del Juzgado de San Fernando, quien decretó el ingreso en prisión provisional.

















