El litoral que comparten Cádiz, San Fernando y Chiclana guarda bajo sus arenas, marismas y aguas una historia de miles de años que el proyecto Vestigium (que desde hace unos años profundiza en la zona intermareal del tramo de costa gaditana desde la capital a Tarifa) está contribuyendo a reconstruir.
La investigación, desarrollada por el Centro de Arqueología Subacuática (CAS) del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), contando principalmente con fondos europeos, ha estudiado distintos enclaves del entorno y ha empleado técnicas como la cartografía mediante drones, estudios geofísicos, modelos tridimensionales y métodos de datación para conocer la evolución histórica y ambiental del litoral gaditano, y en este caso, de este sector de la Bahía de Cádiz.
Y sus resultados comienzan a trasladarse también al público mediante nueva panelería informativa; la misma incorpora códigos QR para acceder a la audiodescripción de sus contenidos. Todas estas actuaciones buscan acercar a vecinos y visitantes un patrimonio intermareal que en buena parte permanece oculto.
La Junta de Andalucía ha instalado este verano paneles en San Fernando en la playa de Camposoto, al inicio del sendero de la Punta del Boquerón, y en Sancti Petri (en el patio de la fortaleza); mientras que en Chiclana se ha presentado otra señalización específica en el entorno de la Torre del Puerco y en Torre Bermeja, junto al restaurante Atenas. En Cádiz, el proyecto también ha permitido profundizar en el conocimiento del patrimonio arqueológico del entorno de La Caleta.
CÁDIZ: EL POSIBLE NAUFRAGIO DE UN NAVÍO ROMANO EN LA CALETA
En el entorno de La Albujera, en la playa de La Caleta de la capital, los investigadores han documentado una concentración de restos de ánforas a lo largo de 24 metros que podrían corresponder a un navío romano naufragado tras impactar contra el arrecife de San Sebastián.
El conjunto está formado principalmente por fragmentos de recipientes utilizados para transportar aceite y salazones, y resulta compatible con una cronología del siglo I después de Cristo.
Igualmente, en este mismo ámbito de La Caleta se ha estudiado también la extracción histórica de piedra ostionera y se ha revisado el material arqueológico recuperado desde mediados del siglo XX y conservado en el Museo de Cádiz.
El reestudio de piezas emblemáticas, como el timiaterio, las pequeñas ánforas y las terracotas, ha aportado nuevos datos sobre la navegación, el comercio y las prácticas rituales en este paisaje marítimo. Entre las novedades figura la identificación de un soporte ritual de tradición oriental que permanecía inédito.
SAN FERNANDO: UN PAISAJE MUY DISTINTO HACE MILES DE AÑOS
En San Fernando, la concejala de Cultura, Pepa Pacheco, participó en la presentación de los nuevos paneles junto a la responsable del CAS, Milagros Alzaga, y la directora conservadora del Parque Natural Bahía de Cádiz, Paloma Bordons.

Los trabajos desarrollados en el entorno de Camposoto, Punta del Boquerón y el islote de Sancti Petri han permitido reconstruir un paisaje muy diferente al actual durante el Holoceno medio, hace entre 8.000 y 6.000 años. En aquel momento existía una antigua isla-barrera, situada varios cientos de metros mar adentro respecto a la línea de costa actual, que protegía amplias marismas interiores.
Las investigaciones en la Punta del Boquerón han identificado antiguas superficies de marisma junto a restos de industria lítica y cerámicas modeladas a mano, evidencias de la presencia humana durante la Prehistoria Reciente. También se han localizado restos dentales de bovino y estructuras de madera que podrían corresponder a antiguos corrales de pesca, reflejo del aprovechamiento de los recursos marinos por las comunidades que ocuparon este territorio.
La regresión del litoral ha dejado asimismo al descubierto elementos defensivos, entre ellos restos del reducto de Lacy, construido durante la Guerra de la Independencia para proteger este enclave estratégico de la Bahía.
El islote de Sancti Petri (que La Isla comparte con Chiclana) constituye otro de los puntos destacados de la investigación, con una amplia secuencia histórica documentada a través de fragmentos de mármol, pavimentos hidráulicos, tejas, puntas de flecha fenicias, precintos romanos de plomo, proyectiles de honda, residuos relacionados con la metalurgia y un pequeño fragmento de bronce que podría corresponder al brazo de una antigua estatuilla.
CHICLANA: DE LOS RESTOS PREHISTÓRICOS AL NAUFRAGIO DEL SOBERBIO
El proyecto Vestigium ha tenido también al litoral de Chiclana entre sus principales zonas de estudio. El alcalde, José María Román, y su concejala de Playas, Ana González, participaron en la presentación de los nuevos paneles informativos sobre la historia del entorno de La Barrosa y el Coto de la Isleta, junto a Milagros Alzaga y la directora de Investigación y Transferencia del IAPH, Marta Sameño.

Los estudios arqueológicos y geofísicos realizados en el caso concreto del Coto de la Isleta, en Chiclana, en la desembocadura meridional del caño de Sancti Petri, han permitido además ampliar la cronología prehistórica mediante el hallazgo de cerámicas calcolíticas.
Los sondeos han documentado tres piletas probablemente destinadas a la elaboración de salazones o conservas de pescado entre finales del siglo I antes de Cristo y mediados del siglo II después de Cristo, además de restos constructivos, fragmentos de mosaicos y teselas que evidencian la importancia económica de este espacio durante época romana. Las prospecciones apuntan también a la existencia de nuevas estructuras arqueológicas pendientes de investigación.
En La Barrosa se han estudiado antiguos niveles de playa cementados con abundantes restos de moluscos del Plioceno con unos 3,5-4 millones de años, así como canteras de piedra ostionera en las que todavía son visibles marcas de extracción y sillares inacabados.
Román destacó que este proyecto permite poner en valor la dimensión histórica de un litoral conocido principalmente por su atractivo turístico. “Más allá de la playa, estamos en un lugar con una gran historia, por lo que el visitante viene a disfrutar con mayor plenitud de nuestros espacios ambientales y naturales”, señaló. Y recordó que este entorno fue escenario de episodios bélicos como Trafalgar y la Batalla de La Barrosa.
Y como curiosidad, la responsable del CAS destacó un episodio menos conocido de la historia de estas costas: el naufragio del navío Soberbio, ocurrido el 1 de febrero de 1752. Tras el hundimiento se estableció un campamento de rescate que se prolongó durante más de un año para intentar recuperar los restos del buque. El cocinero encargado de preparar la comida de quienes trabajaban en el rescate acabó instalando un puesto de comida ante la llegada de personas atraídas por los trabajos: el primer chiringuito de Andalucía.
TECNOLOGÍA PARA RECONSTRUIR EL LITORAL
Vestigium está utilizando modelos tridimensionales de los yacimientos, recreaciones virtuales de los espacios en distintos momentos históricos, cartografías obtenidas mediante drones equipados con sensores LIDAR, estudios geofísicos marinos y terrestres, técnicas de datación mediante radiocarbono y termoluminiscencia y análisis de biología molecular.
Estas herramientas permiten reconstruir con mayor precisión la evolución del paisaje costero y documentar restos que permanecían ocultos bajo las arenas y las marismas, se incide en la información trasladada a DIARIO Bahía de Cádiz.
El conjunto de trabajos refuerza así el conocimiento y la divulgación del patrimonio arqueológico del litoral gaditano, y en este caso del tramo que abarca Cádiz, San Fernando y Chiclana, un espacio donde la evolución de la costa, la presencia humana y la actividad económica y militar han dejado huellas durante miles de años.
El proyecto ‘Vestigium. Arqueología y paleobiología intermareal: el patrimonio en las playas de Cádiz como motor económico y de participación social’ fue presentado a una convocatoria de I+D competitiva y cuenta con una ayuda de casi 233.000 euros del Plan Complementario de Ciencias Marinas y del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (fondos europeos Next Generation).
Ha contado con la participación de las universidades de Sevilla, Cádiz, Huelva y Pablo de Olavide, del CSIC, de los parques naturales Bahía de Cádiz, la Breña y Marismas del Barbate y el Estrecho, así como de distintas instituciones y agentes del territorio.














