CARTA AL DIRECTOR enviada por: Domingo Sanz, de Mallorca
¿Recuerda usted cuándo fue la última vez que algún gobierno de los de Suárez, Calvo Sotelo, González, Aznar, Zapatero, Rajoy o Sánchez aplicó el artículo 92 de la Constitución de 1978 por si fuera conveniente para tomar “decisiones políticas de especial trascendencia”? Y sin contar mentiras “de entrada”, por supuesto.
Antes de seguir y, como viene a cuento, le invito a que visite la plataforma Change.org a favor de las causas perdidas salvo algunas victorias y por si esta vez sonara la flauta. Hay un texto muy breve que expone el principal motivo de una petición que desde el 24 de agosto va consiguiendo apoyos. Por tanto, no repetiré aquí lo que puede leer ahí, pero sí compartiré un recuerdo y dos reflexiones con sendas preguntas que demuestran contradicciones.
El recuerdo es el de aquella frase que Franco le dijo al escritor y falangista José María Pemán: “Haga como yo y no se meta usted en política” con voz de añadir “porque si me llevas la contraria te fusilaré”.
Una reflexión de carácter muy general.
En cualquier democracia, en esta gracias a que (inevitablemente) el dictador murió, la política que se hace desde el poder conquistado en las urnas será gestionada por personas que podemos dividir en dos grandes grupos, aunque muchas veces se mezclen.
Uno es el formado por quienes no podrían dedicarse a la política desde las instituciones si no existieran la democracia y las libertades.
El otro es el de quienes se dedicarán a la política institucional tanto si lo consiguen en las urnas como si es el resultado de un golpe de Estado, por muchas víctimas inocentes que provoque.
Por ejemplo, y para no regresar siempre a nuestro terrible 18 de julio del 36, ¿se habría quedado en su casa Donald Trump si el 6 de enero de 2021 los asaltantes del Capitolio hubieran conseguido crear el vacío de poder que buscaban, o habría intentado continuar en la Casa Blanca sin ganar las elecciones? ¿Cuántos de los suyos le habría acompañado en ese periodo post golpista?
Y otra reflexión entrando al detalle.
Los referéndums sólo consultivos que contempla el 92 de la Constitución son una demostración de la cobardía de TODA la clase política española desde la Transición para no obligarse, ni al esfuerzo negociador de decidir lo que hay que preguntar en un referéndum ni, si lo convocaran, ni al de aceptar los resultados de la voluntad popular expresada en las urnas ante “decisiones políticas de especial trascendencia”.
Como si no hubiera habido nada trascendental en todos estos años.
Pero, para mayor vergüenza, pasan las décadas y ni siquiera se convocan referéndums solo consultivos para que los contribuyentes puedan “opinar” en las urnas y no solo en encuestas siempre deficientes, siendo este comportamiento la prueba de que quienes solo se podrán dedicar a la política si hay democracia siguen actuando según el “consejo” de Franco a Pemán, creando así las condiciones objetivas para que regresen al poder (que corrompe siempre porque Lord Acton sigue vigente) quienes están dispuestos a gobernar con dictadura tras ganar unas elecciones en las que ni con financiación ilegal conseguían arrasar. DIARIO Bahía de Cádiz











