Ante la confirmación del más que probable cierre del Medussa Music Bar, en la confluencia entre las calles Manuel Rancés y Beato Diego de Cádiz, en el centro de la capital, con cerca de veinticinco años abierto como “referente de la música y el ambiente más alternativo de la noche gaditana”, un grupo de clientes, músicos, artistas y personas vinculadas al establecimiento ha impulsado la plataforma ciudadana Somos Medussa.
Este movimiento (que está recogiendo firmas AQUÍ, y ya se acerca a las 900) tiene el objetivo de intentar salvaguardar uno de los últimos escenarios donde la música alternativa sigue teniendo cabida en la ciudad.
La plataforma surgía semanas atrás después de conocerse que el local, abierto desde 2002, deberá cesar su actividad el próximo 1 de noviembre, fecha en la que tendrá que entregar las llaves tras la venta de la finca donde se encuentra el establecimiento y la finalización del contrato con los anteriores arrendatarios.
Somos Medussa interpreta esta situación como parte de un proceso de “turistificación y gentrificación” que, a su juicio, está provocando la desaparición de espacios culturales y de ocio en la capital gaditana. “Una ciudad que pierde su ocio de barrio pierde su alma”, sostienen en el escrito recogido por DIARIO Bahía de Cádiz.
Los promotores de la iniciativa recuerdan que Medussa lleva cerca de un cuarto de siglo acogiendo conciertos, sesiones musicales y otras expresiones culturales alternativas en pleno casco antiguo. Además, consideran que, tras el cierre de otros locales emblemáticos como Cambalache, Sala Comix, Supersonic o El Pelícano, este representa el último vestigio de una escena musical que marcó a varias generaciones de gaditanos.
“INVERTIMOS EN CULTURA SIN PROTEGER SUS ESPACIOS”
La plataforma también pone el foco en lo que considera una contradicción: mientras Cádiz continúa formando músicos a través de escuelas municipales y privadas, los artistas emergentes disponen cada vez de menos escenarios donde actuar. “Estamos destruyendo el escenario mientras formamos el talento. Aquí radica la paradoja: invertimos en cultura sin proteger los espacios donde esa cultura vive”, resumen.
Entre sus reivindicaciones figura el reconocimiento del Medussa Music Bar por su aportación a la cultura de la ciudad como “espacio de memoria colectiva y de promoción de una oferta cultural diversa”, así como el mantenimiento del uso cultural de la planta baja del edificio frente a una posible transformación en un uso exclusivamente residencial.
Asimismo, reclaman “un modelo de ciudad habitable, diversa y creativa, no solo un escaparate rentable para el turismo, de modo que se mantenga la diversidad de usos y actividades ligadas al uso residencial”.
“Somos músicos, artistas, clientes de toda la vida y personas que aman esta ciudad, somos generaciones que se encontraron en sus noches, somos parte de lo que este lugar ha sido”, explican los integrantes de Somos Medussa, quienes aseguran haberse organizado para abrir un debate ciudadano, establecer alianzas con otros colectivos y buscar alternativas que permitan mantener vivo este espacio.
“CÁDIZ NO PUEDE SER ÚNICAMENTE UN ESCAPARATE”
Defienden, en este sentido, que Cádiz siga siendo “una ciudad rompedora e intercultural” y no únicamente “un escaparate” orientado al turismo.
El Medussa Music Bar abrió sus puertas en 2002. A lo largo de su trayectoria se ha consolidado como punto de encuentro para la escena musical alternativa gaditana y como plataforma para artistas emergentes, acogiendo actuaciones, sesiones de pinchadiscos y otras iniciativas culturales que, según destacan sus impulsores, han contribuido a impulsar la carrera de numerosos creadores. Un local definido por su “apuesta por la verdadera cultura y donde siempre hay un ambiente selecto y agradable”.














