Como muestra de condena y rechazo a los ataques que, en las últimas semanas, profesionales de medios de comunicación están sufriendo cuando tratan de informar sobre la crisis social y migratoria que soporta Ceuta, el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía (junto a otros colegios en otros puntos del Estado y sindicatos) ha promovido concentraciones además “por la libertad de información, y por la seguridad de quienes la hacen posible”.
En la provincia gaditana se han convocado dos protestas, una en Algeciras y otra en la capital, en la plaza de la Constitución. Allí, arropados entre otros periodistas, representantes de la Asociación de la Prensa de Cádiz, y de CCOO y UGT, se ha leído un manifiesto por parte de José Luis Alcedo (vocal del Colegio) recalcando la solidaridad con los compañeros que ejercen en Ceuta, pero también con otros profesionales que, “en cualquier lugar, han tenido que soportar amenazas, coacciones o violencia por el simple hecho de estar allí, preguntar, grabar y contar”.
En la mayoría de veces acciones alentadas por sectores populistas, derechistas y fascistas, y amparadas por ciertos medios, pseudomedios y agitadores mediáticos.
“No pedimos privilegios, exigimos respeto a nuestro trabajo, que ninguna agresión quede impune. Ejercer el periodismo no puede convertirse en un riesgo porque atacar a quien informa es atacar el derecho de toda la ciudadanía a estar informada”, se comunicado desde el Colegio de Periodistas de Andalucía en el manifiesto trasladado a DIARIO Bahía de Cádiz.
“NOS NEGAMOS A NORMALIZAR LA REALIDAD A LA QUE SE ENFRENTAN PERIODISTAS Y CÁMARAS”
Para esta entidad, la situación que se está viviendo en la ciudad autónoma norteafricana, hermandada con Cádiz, “no sólo es una crisis humanitaria, de convivencia, política o diplomática. Ha puesto otra vez ante nosotros una realidad que nos negamos a normalizar: periodistas, reporteros gráficos, cámaras y otros profesionales de los medios están sufriendo agresiones, amenazas, insultos e intimidaciones mientras realizan su trabajo”.
“Lamentablemente -se evidencia- no se trata de episodios aislados. En los últimos años, estas situaciones se han repetido con una frecuencia cada vez más preocupante. Cubrir una manifestación, una emergencia, un conflicto social o cualquier acontecimiento de interés público no puede convertirse en una actividad de riesgo para los profesionales de la información”.
Así, el Colegio de Periodistas andaluz reflexiona que “ninguna discrepancia, ninguna tensión, justifican la violencia contra quien está cumpliendo con su deber de informar. Agredir a un profesional no es solamente atacar a una persona. Es tratar de silenciar una mirada y limitar el derecho del conjunto de la sociedad a conocer lo que está sucediendo. Sin periodistas que puedan trabajar con libertad y seguridad no existe una ciudadanía plenamente informada. Y sin una ciudadanía informada, la democracia se debilita”.
Por eso, se vuelve a reclamar a las administraciones y a las fuerzas y cuerpos de seguridad que adopten las medidas necesarias para proteger a los periodistas profesionales durante el desempeño de su trabajo: “debe garantizarse en cualquier contexto, con independencia de los protagonistas de la noticia o de la naturaleza de los hechos que se estén cubriendo”.
Al tiempo que se incide en una demanda fundamental: “las agresiones a periodistas y demás profesionales de los medios deben ser investigadas y tramitadas de oficio por la Fiscalía. Supondría reconocer que no solo se ataca a un profesional, sino también a un derecho constitucional que pertenece a toda la ciudadanía: el derecho a comunicar y recibir información libremente”.













