Las recientes declaraciones del presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, en las que (además de lanzar el globo sonda de la posibilidad de abrir las puertas al capital privado) mostraba su preocupación por la capacidad de contratación de personal cualificado en la Bahía de Cádiz para atender la notable carga de trabajo prevista en los próximos años por los astilleros públicos (dependientes de las contratas privadas), no ha sentado muy bien en la patronal del metal gaditana.
Al respecto, la Federación de Empresas del Metal de la Provincia de Cádiz (Femca) y la Asociación Provincial de Industrias del Metal (IAN) han compartido una respuesta “institucional” en la que reconocen que el sector naval “afronta retos relevantes vinculados a la captación de talento, la formación especializada, la modernización tecnológica y el refuerzo de la competitividad”.
Sin embargo, consideran necesario que cualquier diagnóstico público sobre la situación de la industria naval gaditana “se formule desde el rigor, el reconocimiento al conjunto de la cadena de valor y la responsabilidad institucional que exige un momento especialmente importante para el sector”.
De este modo, la patronal incide en que la actual carga de trabajo de la tractora Navantia representa “una oportunidad histórica para consolidar la construcción naval en la Bahía, reforzar el empleo industrial y atraer a nuevas generaciones hacia profesiones técnicas altamente cualificadas”.
Y en este contexto, advierte de que los mensajes que puedan proyectar “dudas generalizadas” sobre la capacidad del territorio “no contribuyen a prestigiar al sector ni aportan la confianza que necesitan los jóvenes, las empresas, los trabajadores y los propios clientes”.
“HEMOS DEMOSTRADO CAPACIDAD PARA RESPONDER, CUMPLIR Y ADAPTARNOS”
En la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz, desde Femca e IAN se subraya que la industria auxiliar viene realizando desde hace años un “esfuerzo decisivo” en materia de formación, adaptación de perfiles, incorporación de talento y desarrollo de capacidades técnicas: “buena parte del personal cualificado que hoy sostiene los programas navales se ha formado, ha crecido profesionalmente y ha adquirido experiencia en las empresas auxiliares, que son una pieza esencial del sistema productivo naval”.
Alertan, además, de que estas empresas soportan una “tensión creciente” en un escenario de alta demanda de profesionales especializados (y pese a ello, sindicatos como la CTM llevan meses denunciando la supuesta existencia de listas negras en estas contratas, ejemplificada en el caso concreto de Manuel y Jesús, dos soldadores con experiencia que no son contratados en su tierra por su activismo sindical, mientras se busca personal fuera); al tiempo que, se afirma, “han realizado un esfuerzo relevante para garantizar estabilidad, paz social y condiciones laborales competitivas a través del nuevo convenio del sector”; un convenio polémico que sólo apoyó y firmó UGT.
“Las empresas auxiliares han demostrado de manera continuada su capacidad para responder a proyectos complejos, cumplir con los estándares de calidad exigidos por Navantia y adaptarse a entornos industriales de máxima exigencia. Cualquier generalización que ponga en cuestión el desempeño del conjunto del sector no refleja la realidad diaria de cientos de empresas y profesionales”, se queja la patronal ante las últimas palabras del máximo responsable de los astilleros públicos.
“ESTRATEGIA COMPARTIDA” FRENTE A “MENSAJES DE DESCONFIANZA”
En este punto, replican que la Bahía de Cádiz dispone de capacidad industrial, tecnológica y empresarial suficiente para afrontar los programas previstos “si se refuerza la colaboración entre todos los actores implicados”. Para ello, entienden imprescindible avanzar en una “estrategia compartida” de formación profesional, formación universitaria, cualificación especializada y atracción de talento, “alineada con las necesidades reales de los astilleros y de la industria auxiliar”.
“El reto no debe plantearse en términos de desconfianza, sino como una oportunidad para ordenar mejor los recursos disponibles, anticipar necesidades, mejorar la planificación y reforzar la cooperación entre Navantia, las empresas auxiliares, las administraciones públicas, los centros formativos y los agentes económicos y sociales”, se razona.
En este sentido, Femca e IAN reclaman trabajar sobre datos objetivos, diagnósticos compartidos y mensajes que fortalezcan la posición competitiva de la Bahía dentro del mapa nacional e internacional de la construcción naval: “la prioridad debe ser sumar capacidades, cuidar la reputación de un sector estratégico y convertir la carga de trabajo en empleo estable, cualificado y de futuro para la provincia”.












