Número 5.620 – Año XXIII 8 de octubre de 2026

Cádiz

Menos toldos bioclimáticos y más arbolado: Agaden cuestiona la “política cortoplacista” del Ayuntamiento de Cádiz frente al sol y el calor

Los ecologistas piden al Gobierno de Bruno García que el dinero gastado en colocar toldos en varias espacios públicos lo invierta en “un plan ambicioso de renaturalización de calles y plazas”, teniendo en cuenta todos los beneficios que aportan los árboles más allá de reducir la temperatura.

Bahía Flash |
  • Estructura para toldos en la avenida de la Sanidad Pública / FOTO: Agaden
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“Cádiz merece una estrategia climática de futuro basada en la naturaleza y no en medidas provisionales que no resuelven de forma eficaz el problema del calor”.

Así lo entienden desde Agaden-Ecologistas en Acción ante la apuesta del Ayuntamiento por colocar algunos toldos para combatir las altas temperaturas: “vuelve a evidenciar una política urbana cortoplacista que no responde a las necesidades reales de la ciudad”.

“Venimos asistiendo a la instalación de toldos llamados bioclimáticos en diferentes plazas o zonas abiertas de la ciudad, como es la plaza de la Estrella sobre la playa de Santa María del Mar o la zona infantil de la avenida de la Sanidad Pública, cuya finalidad es la de protegerse del sol y reducir la temperatura en dichos espacios”, repasa este colectivo verde.

Unos toldos que pueden ofrecer una sombra puntual durante unos meses, pero, precisan desde Agaden, “no reducen la temperatura ambiente, no mejoran la calidad del aire, no capturan CO2, no favorecen la biodiversidad ni contribuyen a hacer de Cádiz una ciudad más resiliente frente al cambio climático”.

Frente a ello, tiene claro que el arbolado urbano “sí constituye una inversión permanente que aporta beneficios ambientales, sociales y económicos durante décadas”.

Así, sostiene que es difícil entender “que se destinen recursos públicos a la instalación y sustitución periódica de toldos cuando esos fondos podrían orientarse a un plan ambicioso de renaturalización de calles y plazas, incrementando el número de árboles allí donde sea técnica y patrimonialmente viable”.

“La ciudadanía -apostilla en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz- necesita espacios públicos más frescos, saludables y habitables durante todo el año, no únicamente durante la temporada en la que permanecen instaladas unas lonas cuya eficacia es cuestionable”.

“LOS ÁRBOLES CONLLEVAN BENEFICIOS PERMANENTES”
Para reforzar su postura, el colectivo ecologista local repara en que la Unión Europea lleva años impulsando la renaturalización de las ciudades como una de las principales herramientas para hacer frente al cambio climático. Estrategias como el Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Biodiversidad para 2030 y el Reglamento de Restauración de la Naturaleza promueven el incremento de la infraestructura verde, el arbolado urbano y la recuperación de espacios naturales dentro de las ciudades.

“Los árboles proporcionan sombra natural, reducen el efecto isla de calor, mejoran la calidad del aire, amortiguan el ruido, aumentan el atractivo urbano y revalorizan los espacios públicos. Son una infraestructura verde con beneficios permanentes, frente a soluciones temporales que requieren mantenimiento y sustituciones periódicas”, se insiste.

Y en el caso de que existan limitaciones técnicas o patrimoniales en determinadas plazas o calles, Agaden sentencia que “el Ayuntamiento debería explicarlas con transparencia y estudiar alternativas como la plantación en otras zonas, la ampliación de alcorques, jardines urbanos o soluciones de infraestructura verde adaptadas a cada espacio”.

“Cádiz merece una estrategia climática de futuro basada en la naturaleza y no en medidas provisionales que no resuelven de forma eficaz el problema del calor”.

Así lo entienden desde Agaden-Ecologistas en Acción ante la apuesta del Ayuntamiento por colocar algunos toldos para combatir las altas temperaturas: “vuelve a evidenciar una política urbana cortoplacista que no responde a las necesidades reales de la ciudad”.

“Venimos asistiendo a la instalación de toldos llamados bioclimáticos en diferentes plazas o zonas abiertas de la ciudad, como es la plaza de la Estrella sobre la playa de Santa María del Mar o la zona infantil de la avenida de la Sanidad Pública, cuya finalidad es la de protegerse del sol y reducir la temperatura en dichos espacios”, repasa este colectivo verde.

Unos toldos que pueden ofrecer una sombra puntual durante unos meses, pero, precisan desde Agaden, “no reducen la temperatura ambiente, no mejoran la calidad del aire, no capturan CO2, no favorecen la biodiversidad ni contribuyen a hacer de Cádiz una ciudad más resiliente frente al cambio climático”.

Frente a ello, tiene claro que el arbolado urbano “sí constituye una inversión permanente que aporta beneficios ambientales, sociales y económicos durante décadas”.

Así, sostiene que es difícil entender “que se destinen recursos públicos a la instalación y sustitución periódica de toldos cuando esos fondos podrían orientarse a un plan ambicioso de renaturalización de calles y plazas, incrementando el número de árboles allí donde sea técnica y patrimonialmente viable”.

“La ciudadanía -apostilla en la nota remitida a DIARIO Bahía de Cádiz- necesita espacios públicos más frescos, saludables y habitables durante todo el año, no únicamente durante la temporada en la que permanecen instaladas unas lonas cuya eficacia es cuestionable”.

“LOS ÁRBOLES CONLLEVAN BENEFICIOS PERMANENTES”
Para reforzar su postura, el colectivo ecologista local repara en que la Unión Europea lleva años impulsando la renaturalización de las ciudades como una de las principales herramientas para hacer frente al cambio climático. Estrategias como el Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Biodiversidad para 2030 y el Reglamento de Restauración de la Naturaleza promueven el incremento de la infraestructura verde, el arbolado urbano y la recuperación de espacios naturales dentro de las ciudades.

“Los árboles proporcionan sombra natural, reducen el efecto isla de calor, mejoran la calidad del aire, amortiguan el ruido, aumentan el atractivo urbano y revalorizan los espacios públicos. Son una infraestructura verde con beneficios permanentes, frente a soluciones temporales que requieren mantenimiento y sustituciones periódicas”, se insiste.

Y en el caso de que existan limitaciones técnicas o patrimoniales en determinadas plazas o calles, Agaden sentencia que “el Ayuntamiento debería explicarlas con transparencia y estudiar alternativas como la plantación en otras zonas, la ampliación de alcorques, jardines urbanos o soluciones de infraestructura verde adaptadas a cada espacio”.

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